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domingo, 25 de junio de 2017

TURKMENISTÁN-ASGABAT



TURKMENISTÁN -ASGABATASGABAT
LIMITA CON IRÁN, SEPARADA POR LA CORDILLERA DE KOPETDAG.
POBLACIÓN 6000 000 HABITANTES.
UN DESIERTO, EL KARAKUM O "ARENAS NEGRAS", CUBRE UN ESPACIO DE 360.000 KM.

PARQUE DE LOS ESCRITORES

He tenido la gran suerte de toparme en mi destino con el magnífico operador turístico Central Asia Travel. En un viaje privado, a la carta, arropado por estos avezados "magos" de la organización de aventuras apasionantes y emocionantes por toda Asia central, atraviesan mis pies las lindes de Turkmenistán con rumbo a Asgabat o " Ciudad del amor". Aleksandra, que es una maravilla en esto de preparar las mejores experiencias viajeras, "se ha sacado de la chistera" al único guía de habla hispana del país. Dimitri, que así se llama, es un tipo de lo más agradable, ruso-armenio, buen compañero y mejor guía turístico. Pero está rifado, como un boleto de lotería con premio garantizado.

Sólo estará con nosotros el primer día. Después nos abandonará por una pareja de chilenos que le habían "cazado" previamente con mucha antelación. Mi primera toma de contacto con Asgabat, que significa "ciudad del amor", me deja perplejo y epatado (asombrado). En mi mente, que jamás cesa de crear escenarios irreales, columbro una ciudad apocalíptica cuya población hubiese fenecido a causa de un exterminio bíblico de dimensiones ecuménicas (universales). Silencio, ausencia de sonidos y de gente, y de fondo, una ciudad de un color gélido, imperturbable y blanco blanquísimo como el mármol suntuario (lujoso) que recubre el armazón de todos los edificios que alcanzo a avizorar. El blanco es el símbolo de la pureza. En Asgabat cada edificio respira blancura, modernidad y elegancia, pureza, pulcritud, soberbia y riqueza. 

 
A medida que voy recorriendo las calles voy siendo más consciente de que me hallo en un gigantesco bosque de mármol blanco que sólo sucumbe cuando llega la noche, cuando la ciudad queda
iluminada como una fogata inmensa para convertir a Asgabat en un trasunto de Las Vegas o Shangai.



 Aquí las mujeres van ataviadas en su inmensa mayoría con el traje regional. Unos pañuelos preciosos y coloridos les cubren los cabellos, y los vestidos, maravillosos, otra fiesta de colores. Vestidos ceñidos a unos cuerpos por regla general estilizados, esbeltos. En mis paseos por el bonito parque de los escritores veo por las tardes una cantidad ingente de niños, una población naciente y jubilosa de criaturas bulliciosas. También muchas fuentes. La ciudad alberga en su seno más de 6000, al uso romano, vaya.

Mi visita al Museo Nacional (1998), me lleva hasta un edificio enorme, colosal, frente a una plaza diáfana, hermosa y enorme, al estilo del esplendor romano o la belleza de la Grecia clásica. Si quiero hacer fotos dentro debo desembolsar 50 manats. 
 

Me he quedado embobado haciendo fotos a las columnas de la plaza, de estilo heleno, con unos caballos mitológicos dándome la bienvenida, pegasos, así como la ornamentación blanqui-dorada circundante, que le otorga una elegancia irrefutable. 
 
 
El museo es de lo más interesante para excavar un poco en los ancestros y descubrir civilizaciones antiguas 3000 años a.c

 
El interior es soberbio y elegante. Colosales pilares sostienen el edifico y mármol, siempre el mármol está presente, ese material lujoso que proviene de China, Grecia o Italia, y más en concreto de Carrara.

DATOS DE INTERÉS
UN TERREMOTO EN EL AÑO 1948 HIZO ESTRAGOS EN EL PAÍS DIEZMANDO A UN 80% DE LA POBLACIÓN.


Muy interesante es la sala que trae a la memoria a la antigua ciudad de Merv, asolada sin descanso por las huestes de Mongolia en el siglo XIII. En el siglo III a.c existía una ciudad llamada Nisa. Me detengo ante las vitrinas que desentierran restos arqueológicos de aquella época: monedas, bustos, frescos, tinajas, ornamentos…

En esta línea de “escaparatismo” antiguo me asomo a lo que fuera la ciudad de Gonur Tepe, siglo III a.c, urbe descubierta por el explorador ruso Viktor Sarianidi. Puedo imaginar su asombro ante aquellos templos y altares dedicados a Zarathustra. Es muy impresionante en este país todo lo relacionado con la confección de tapices, telas, alfombras. En concreto me encanta uno de los tapices que encuentro en este museo. Es el tercero más grande del mundo, con unas medidas de 12x21 metros y 39 mujeres trabajando en exclusividad, de sol a sol, para elaborar tamaña gesta. Antes mencionaba a la ciudad de Nisa, pero poco he contado de sus orígenes, allá en los tiempos desvanecidos del rey Mitridat I, la cabeza sobresaliente y líder del imperio de los partos. Nisa legendaria, devuelta a la vida por el explorador Kamarov en 1882. Esta ciudad del siglo I a.c es Patrimonio de la Humanidad desde el año 2007. La visita al museo me sirve para adentrarme un poco en los albores del imperio parto y las incursiones de las tropas de Carlomagno, así como de su pasado heleno, romano y sasánida. También para descubrir los rifirrafes bélicos acaecidos en la región selúcida de Parthiena en el año 305 a.c Un cambio de registro me hace virar hacia la mezquita de Turkmenbasynyn, 1998), una gloriosa maravilla revestida de mármol de Carrara, áureas cúpulas con ornamentación arabesca y una magnífica rotonda con soportales blanquinegros y predominio del color de esa pureza blanca que tanto fascina a los habitantes de Asgabat. Son pura fantasía megalómana los minaretes fastuosos, con una cúpula dorada revestida de 23 kilos del resplandeciente metal. La mirada se pierde entre tanta magnífica columna, esos pilares recios tan blancos y sólidos, dorados y azules ornamentales que buscan la simbología arábiga, puertas labradas de madera que son el primor de todo ebanista.


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