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jueves, 29 de junio de 2017

MARY, ANTIGUA CIUDAD DE MERV





MAUSOLEO DEL SULTÁN SANJAR(1086-1157)

Paraíso arqueológico para historiadores y exploradores de todo el mundo, esta ciudad de áridas llanuras tórridas alberga en su seno añoso joyas indiscutibles como el llamado Shakhudzhakhan o “alma de los reyes”, o sea, un conglomerado monumental de fortalezas y mausoleos como el del Sultán Sandjar, o sardobas (lugares que siempre se mantenían frescos y se utilizaban para almacenar agua, hielo, nieve, vaya, lo que vienen siendo modernos refrigeradores). 
SARDOBA
 
Mi crónica pretende pues asomarse a los balcones de los antiguos territorios de Margush, cuyos habitantes dejaron desierto aquel lugar entre los siglos V-VI a.c cuando el río Murgab cambió su curso.

Me adentro sin ambages en los anales de la historia de la antigua Merv para encontrarme con un tropel de religiones que fueron surgiendo a lo largo de los siglos: zoroastrismo (seguidores de Zarathustra), budismo, cristianismo e islamismo.


DATOS DE INTERÉS

MÁS DE 4000 AÑOS DE HISTORIA TIENE ESTA CIUDAD LLAMADA INICIALMENTE MARGUSH, MARGIANA,
MARU-SHAKHU JAKHAN O MERV. EN EL AÑO 1987 SE DECLARA A LAS 1500 HECTÁREAS DE LA ANTIGUA
CIUDAD DE MERV LUGAR DE INTERÉS HISTÓRICO Y CULTURAL. AÑOS MÁS TARDE, EN 1999, SERÍA
DECLARADA PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD POR LA UNESCO.


Debemos rendir homenaje al infatigable arqueólogo Víctor Sarianidi, quien con contumaz denuedo sacó a la luz un pasado vinculado de manera intrínseca a la religión de los zoroastros y a tesoros arcanos bajo las tierras abrasadoras del desierto de Karakum, en las márgenes del río Murgab. Una ciudad comparada en esplendor,
misterio y grandeza con la faraónica Egipto o la mítica Mesopotamia.

 
DATOS RELEVANTES

ZOROASTRISMO O MAZDEISMO. RELIGIÓN DUAL BASADA EN DOS PRINCIPIOS ANTAGONISTAS. FUE FUNDADA POR EL PROFETA ZARATHUSTRA SOBRE EL SIGLO VI A.C. BÁSICAMENTE CONTEMPLA A UN DIOS BENÉVOLO, AHURA MAZDA, Y A SU ANTÍPODA (OPUESTO), EL ORIGEN DEL MAL, EL DIOS ARRIMAN. CON LA APARICIÓN EN ESCENA DEL CALIFA UMAR (634-44) LLEGARÍA EL OCASO DE ESTA RELIGIÓN.


Este día tan prometedor arranca en el mausoleo del sultán Sanjar (siglo XII). La magnífica sonoridad de este lugar queda atrapada entre los muros de hormigón de unos cinco metros de espesor. Colores cálidos me acompañan, blancos terrosos que se funden en rojos y azules, que reverencian a la estrella de ocho puntas en la bóveda, esa estrella del primer imperio turkmeno que después se adoptaría como enseña nacional en el resto del país. Es como poco sorprendente encontrar este edificio, con ventanas de arcos apuntados y tonalidades que tratan de pasar desapercibidas, en medio de un gran desierto. Poco queda ya de lo sublime que describía con arrobo en el siglo XIV el cronista Reshid-Ed como “Uno de los monumentos más grandiosos del mundo”. El arquitecto de esta gran mole funeraria fue Muhammet Ibn As-Sarakhsy por encargo de Malikshah, progenitor del sultán Sanjar, quien fuera gobernante de estas tierras que le vieran medrar y fenecer para acabar sus días en su bien amada Merv.
Siguiendo esta estela de ruinas y momentos de la historia convertidos en pálida soledad terrosa, abandono y un desierto inabarcable, aparece ahora el complejo funerario donde fuese enterrado en 1140 el filósofo Hoja Yusuf Hamadani. 


 Parada imprescindible para devotos fervorosos, peregrinos sedientos de oración y feligreses de todos los rincones que buscan consejos celestiales, que piden deseos e izan sus ruegos a un cielo lejano y a la vez cercano. Mismo estilo arquitectónico arabesco, ladrillo y barro, arcos apuntados. No hay demasiada gente, como de costumbre me embarga esa sensación extraña de éxodo bíblico. Nos miran con curiosidad quienes surgen postrados ante la tumba de Yusuf Ibn Ayub Hamadani, considerado uno de los fundadores del sufismo.
Este lugar es como un oasis en medio de estos páramos tan desconsolados y desterrados. Serenidad, calma, el sonido del viento buscando ranuras entre las grietas de los ladrillos agostados de los mausoleos. Singular, única en su género, arcana e indescifrable, permanece incólume a través de los siglos implacables la fortaleza de mujeres o Kyz Kala. Su imagen anubla mi imaginación y queda impregnada en los folletos y reclamos turísticos como uno de los grandes acicates para adentrarse en estas tierras baldías. Siglo VI A.C, que se dice pronto, no queda muy claro cuál pudiera ser su función: ¿Un harén, un templo para las mujeres, esclavas, siervas de los propios sultanes?

 Mucha información confusa en mis oídos me impide inferir la realidad. Jabbar, nuestro guía particular para dos únicos viajeros, nos cuenta que el estado de conservación, que es magnífico teniendo en cuenta que hablamos de la época de los sasánidas, se debe a la corrugación, o sea, unos frunces, arrugas o pliegues de la roca que son la fachada visible e icónica de esta fortaleza. Acabo este primer “vuelo de pájaro” sobrevolando, es un recurso literario, el mausoleo de Muhammad Ibn Zayd, pequeñito, casi modesto y cohibido, cuya rareza principal radica en su planta cuadrada con bóveda circular de ladrillo visto.
 
PRÓXIMAMENTE: CRÁTER DE DARVAZA, LA BOCA DEL INFIERNO.

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