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martes, 27 de junio de 2017

ASGABAT II. TURKMENISTÁN



ASGABAT II. TURKMENISTÁN
 
Pasear por esta ciudad de blanco prístino y nupcial es una actividad totalmente segura a cualquier hora del día. Hay poca gente en Asgabat, pero el relevo generacional está garantizado. 

 
Paseando por el bonito parque de los escritores veo una mansalva de niños que vienen a robustecer y corroborar mis palabras. Acabo de llegar al Arco de la neutralidad (1998), o “Trípode”. Imponente, sobrecoge.


Sólo la áurea estatua en la cima ya mide 12 metros. El monumento alcanza los 75. Fue erigido para conmemorar tal neutralidad del país, perdón por la redundancia, por el primer presidente, Saparmurat Niyazov. En vida, la estatua rotaba, pero tras su deceso dejó de hacerlo. Se me antoja un tanto solitario, como esta ciudad que duerme a todas horas, envuelta en un silencio de éxodo masivo. Una cosa de lo más curiosa es una imponente bandera de Turkmenistán, que unos ingenios de lo más brillantes han dotado con un sistema eléctrico y motor para que esté ondeando en todo momento si el viento decide no hacer su trabajo de empujar la
brisa y por ende, el colorido paño nacional. 

 
Hablando de monumentos imprescindibles también es menester detenerse ante el de la Independencia (1999). Al estilo ya conocido de endiosamiento blanquecino, se trata de una gran rotonda con fuentes, donde además podrás observar el cambio de guardia de los impertérritos soldados, apostados en su garita como si el tórrido viento de las estepas yermas del país los hubiese convertido en farallones de arena. El monumento mide 118 metros de altura, cifra nada aleatoria, por cierto. En realidad está todo milimétricamente estudiado. 118 es el cociente resultante de sumar 91, el año en que fue firmada la Declaración de Independencia nacional, y 27, el día
concreto de Octubre en que se produjo el histórico acuerdo. En torno al magnífico monumento verás gran cantidad de estatuas gigantescas, hiperbólicas, correspondientes a eximios escritores o personajes imprescindibles en la historia de Turkmenistán,
gobernantes, líderes tribales…


 El tamaño de estas moles me hace parecer casi miserable y mundano, como una hormiga sojuzgada por la mirada de un dios. 

 
Pero no todo es elegancia y modernidad. Para incidir en tal aserto (afirmación), Ashgabat me regala una panorámica de edificios caóticos, ruinosos, antipáticos a la vista, antiestéticos, propios de la tristeza letal de los tiempos de la Unión Soviética. La pintura amarillenta, deslucida, se cae de pena.

Pero quizás la visita del día más “laureada” sea la que me espera al cruzar bajo la mirada pétrea de la mezquita de Ertugrul, quien fuera padre de Osman I, fundador del imperio otomano. Predominio y despliegue de tonos amarillos pálidos, blancor, vetas negras y rojos y azules creando acuarelas a mi alrededor. 

 


Las mezquitas tienen algo mágico, espiritual, sagrado y omnipotente encerrado entre los muros antiguos que acogieron tanta oración. Es la sensación que prevalece cuando me hallo en estos lugares de profunda e inveterada fe. Mucho menos gloriosa es la cuasi minúscula estatua del “defenestrado” Lenin. 

 Apenas una escultura anodina y desvalida en la Square Azadi. Es el único vestigio en la ciudad de su “existencia”. Estoy a punto de abandonar esta ciudad para posar mi mirada en nuevos destinos. Aún me quedan manats (moneda local) en los bolsillos para gastar en productos textiles, que aquí son de primerísima calidad. Regreso ya a mi hotel con la admonición presente de no hacer ni una sola foto al área presidencial, gubernamental, totalmente prohibido. La foto del presidente de Turkmenistán, Gurbanguly Berdimuhamedow, me persigue, está en todas partes, literalmente. De hecho, la propia ciudad y sus servicios son como un gran plató de televisión cuya filosofía principal fuese recrearse en la apología y encomio de la figura del mandatario.

PRÓXIMA PARADA: MARY, ANTIGUA CIUDAD DE MERV.

domingo, 25 de junio de 2017

TURKMENISTÁN-ASGABAT



TURKMENISTÁN -ASGABATASGABAT
LIMITA CON IRÁN, SEPARADA POR LA CORDILLERA DE KOPETDAG.
POBLACIÓN 6000 000 HABITANTES.
UN DESIERTO, EL KARAKUM O "ARENAS NEGRAS", CUBRE UN ESPACIO DE 360.000 KM.

PARQUE DE LOS ESCRITORES

He tenido la gran suerte de toparme en mi destino con el magnífico operador turístico Central Asia Travel. En un viaje privado, a la carta, arropado por estos avezados "magos" de la organización de aventuras apasionantes y emocionantes por toda Asia central, atraviesan mis pies las lindes de Turkmenistán con rumbo a Asgabat o " Ciudad del amor". Aleksandra, que es una maravilla en esto de preparar las mejores experiencias viajeras, "se ha sacado de la chistera" al único guía de habla hispana del país. Dimitri, que así se llama, es un tipo de lo más agradable, ruso-armenio, buen compañero y mejor guía turístico. Pero está rifado, como un boleto de lotería con premio garantizado.

Sólo estará con nosotros el primer día. Después nos abandonará por una pareja de chilenos que le habían "cazado" previamente con mucha antelación. Mi primera toma de contacto con Asgabat, que significa "ciudad del amor", me deja perplejo y epatado (asombrado). En mi mente, que jamás cesa de crear escenarios irreales, columbro una ciudad apocalíptica cuya población hubiese fenecido a causa de un exterminio bíblico de dimensiones ecuménicas (universales). Silencio, ausencia de sonidos y de gente, y de fondo, una ciudad de un color gélido, imperturbable y blanco blanquísimo como el mármol suntuario (lujoso) que recubre el armazón de todos los edificios que alcanzo a avizorar. El blanco es el símbolo de la pureza. En Asgabat cada edificio respira blancura, modernidad y elegancia, pureza, pulcritud, soberbia y riqueza. 

 
A medida que voy recorriendo las calles voy siendo más consciente de que me hallo en un gigantesco bosque de mármol blanco que sólo sucumbe cuando llega la noche, cuando la ciudad queda
iluminada como una fogata inmensa para convertir a Asgabat en un trasunto de Las Vegas o Shangai.



 Aquí las mujeres van ataviadas en su inmensa mayoría con el traje regional. Unos pañuelos preciosos y coloridos les cubren los cabellos, y los vestidos, maravillosos, otra fiesta de colores. Vestidos ceñidos a unos cuerpos por regla general estilizados, esbeltos. En mis paseos por el bonito parque de los escritores veo por las tardes una cantidad ingente de niños, una población naciente y jubilosa de criaturas bulliciosas. También muchas fuentes. La ciudad alberga en su seno más de 6000, al uso romano, vaya.

Mi visita al Museo Nacional (1998), me lleva hasta un edificio enorme, colosal, frente a una plaza diáfana, hermosa y enorme, al estilo del esplendor romano o la belleza de la Grecia clásica. Si quiero hacer fotos dentro debo desembolsar 50 manats. 
 

Me he quedado embobado haciendo fotos a las columnas de la plaza, de estilo heleno, con unos caballos mitológicos dándome la bienvenida, pegasos, así como la ornamentación blanqui-dorada circundante, que le otorga una elegancia irrefutable. 
 
 
El museo es de lo más interesante para excavar un poco en los ancestros y descubrir civilizaciones antiguas 3000 años a.c

 
El interior es soberbio y elegante. Colosales pilares sostienen el edifico y mármol, siempre el mármol está presente, ese material lujoso que proviene de China, Grecia o Italia, y más en concreto de Carrara.

DATOS DE INTERÉS
UN TERREMOTO EN EL AÑO 1948 HIZO ESTRAGOS EN EL PAÍS DIEZMANDO A UN 80% DE LA POBLACIÓN.


Muy interesante es la sala que trae a la memoria a la antigua ciudad de Merv, asolada sin descanso por las huestes de Mongolia en el siglo XIII. En el siglo III a.c existía una ciudad llamada Nisa. Me detengo ante las vitrinas que desentierran restos arqueológicos de aquella época: monedas, bustos, frescos, tinajas, ornamentos…

En esta línea de “escaparatismo” antiguo me asomo a lo que fuera la ciudad de Gonur Tepe, siglo III a.c, urbe descubierta por el explorador ruso Viktor Sarianidi. Puedo imaginar su asombro ante aquellos templos y altares dedicados a Zarathustra. Es muy impresionante en este país todo lo relacionado con la confección de tapices, telas, alfombras. En concreto me encanta uno de los tapices que encuentro en este museo. Es el tercero más grande del mundo, con unas medidas de 12x21 metros y 39 mujeres trabajando en exclusividad, de sol a sol, para elaborar tamaña gesta. Antes mencionaba a la ciudad de Nisa, pero poco he contado de sus orígenes, allá en los tiempos desvanecidos del rey Mitridat I, la cabeza sobresaliente y líder del imperio de los partos. Nisa legendaria, devuelta a la vida por el explorador Kamarov en 1882. Esta ciudad del siglo I a.c es Patrimonio de la Humanidad desde el año 2007. La visita al museo me sirve para adentrarme un poco en los albores del imperio parto y las incursiones de las tropas de Carlomagno, así como de su pasado heleno, romano y sasánida. También para descubrir los rifirrafes bélicos acaecidos en la región selúcida de Parthiena en el año 305 a.c Un cambio de registro me hace virar hacia la mezquita de Turkmenbasynyn, 1998), una gloriosa maravilla revestida de mármol de Carrara, áureas cúpulas con ornamentación arabesca y una magnífica rotonda con soportales blanquinegros y predominio del color de esa pureza blanca que tanto fascina a los habitantes de Asgabat. Son pura fantasía megalómana los minaretes fastuosos, con una cúpula dorada revestida de 23 kilos del resplandeciente metal. La mirada se pierde entre tanta magnífica columna, esos pilares recios tan blancos y sólidos, dorados y azules ornamentales que buscan la simbología arábiga, puertas labradas de madera que son el primor de todo ebanista.


jueves, 22 de junio de 2017

CENTRAL ASIA TRAVEL, LA MEJOR OPCIÓN PARA DISFRUTAR DE UNA EXPERIENCIA INOLVIDABLE EN ASIA CENTRAL




 TOUR OPERADOR RECOMENDADO PARA VIAJES A ASIA CENTRAL
CENTRAL ASIA TRAVEL
WWW.CENTRALASIA-TRAVEL.COM

Mi crónica de hoy tiene mucho que ver con los sueños que se entreveran con destinos turísticos exóticos y tierras lejanas, con aroma a leyendas ancestrales e historias tan épicas como las que escribirían los mercaderes de la mítica Ruta de la Seda, con el sudor de sus frentes socarradas por el sol, atravesando desiertos infinitos bajo un nocturno firmamento estrellado o abrasados al atardecer por un sol despiadado.

 
Samarkanda, Khiva, Bukhara, Asgabat, Tashkent... Un periplo emocionante desde el presente al pasado más vigente en el corazón de Asia Central: madrasas de vívidos colores que bucean en una jungla de textos árabes y mosaicos y azulejos azulones abrazados por tonalidades doradas, blancas o verdosas. Asgabat, una ciudad de mármol y silencio sepulcral, todo ello envuelto en una blancura prístina como de luz celestial, una ciudad que se ilumina por la noche, desafiando la supremacía de la noche y el resplandor blanco marmóreo.


Celosías que juegan con la luz, cenefas florales vegetales y techos artesonados con colores explosivos que forman una selva pictórica que atrapa tu mirada sin remedio.  Minaretes que con sus cúpulas achatadas, filosas o abovedadas parecen querer acariciar el cielo en pos de la eternidad. Desiertos ancestrales, el infierno en la Tierra en el cráter de Darvaza, un cráter tan aterrador como fascinante, rompiendo la noche con sus llamas imperecederas, columnas estilizadas, talladas en madera sólida, robusta, añosa e imperturbable, soportando el peso de maravillosos templos de oración, recogimiento y fe.



Para saborear el alma de estos lugares indescriptibles he contado con la inefable ayuda de unos guías tan excelentes como inolvidables: Dimitri, el único guía de habla hispana en Turkmenistán. Un gran compañero de viaje.

Lástima que nuestro tiempo juntos fuese tan sucinto. Jabbar, congeniamos enseguida, siempre estábamos de broma. Nuestro tiempo compartido en Turkmenistán fue natural y familiar, agradable y cercano. Un guía excelente y mejor compañero. Finalmente Arturo en Uzbekistan, locuaz e infatigable, tenaz y sobre todo fuente de una sabiduría milenaria que me dejaba siempre boquiabierto. Gran compañero, esforzado y generoso. Con todos y cada uno de ellos pude observar el sabor del calor familiar, amistoso y cercano, el clima ideal donde se gestan los momentos de la vida que después se tornan inolvidables. Guías siempre dispuestos a sacar lo mejor de sí mismos para que el visitante se lleve un recuerdo indeleble.


Central Asia TRAVEL, la primera vez que viajo con este operador, me parece la mejor opción si quieres disfrutar de una experiencia asiática sin parangón. Gente cercana y amable, diligente y sumamente eficiente, que te atiende de manera personalizada, con diligencia y exclusividad. Una mención especial para Aleksandra, una maravilla sin tacha.



Amable, cordial, un dechado de virtudes esta mujer tan agradable, que ejerce su trabajo con tanto cariño y cercanía. Atenta siempre de nuestros pasos nos ayudó con todas nuestras dudas y asuntos. Siempre se puede contar con ella y ciertamente, Central Asia TRAVEL goza del privilegio de contar con un personal tan eficiente como responsable y digno de toda confianza.

VÍCTOR VIRGÓS. ORLANDO TÜNNERMANN
WWW.EL-REINO-DE-VERBANIA.BLOGSPOT.COM
WWW.EL-HOTEL-DE-LAS-ALMAS-PERDIDAS.BLOGSPOT.COM



miércoles, 17 de mayo de 2017

CUEVAS DE SAN JOSÉ Y VINAROZ



CUEVAS DE SAN JOSÉ
VAL D'UXO

El mayor acicate para ver estas cuevas, no tan prodigiosas como tantas otras que vi durante mi existencia nómada, radica en su inmenso río subterráneo, el mayor de Europa. Aún no se conoce con precisión dónde acaba, cuál es el término de esta lengua acuática oculta bajo la faz terráquea. No necesitas ropa abrigada, pues la temperatura constante es de 20 grados. No es la típica experiencia que yo recomendaría al claustrofóbico por antonomasia. En una barca donde vamos aglutinadas quince almas, atravesamos el río por túneles, pasadizos y huecos que se me antojan "ratoneras", madrigueras fabricadas por ignotas criaturas que jamás vieron la luz del Sol. Si no agachas la testa corres el riesgo de llevarte por delante el canto de una roca que lleva ahí desde tiempos de Moisés, como quien dice...


Mis diez euros me dan acceso a un recorrido subterráneo bajo la mirada de un cielo pétreo. No se pueden hacer fotos. Te las hacen ellos y te cobran seis euros por columbrar a duras penas tu retrato junto a un grupo de gente a quienes no volverás a ver en lo que te resta de vida, bueno... quién sabe...
 
Las cuevas de San José son muy visitadas y los aluviones de visitantes son constantes y fluidos. No te faltan chiringuitos para tomar algo y alguna que otra tienda intrascendente. Hay que admitir que los barqueros que navegan por este espacio tan angosto tienen una pericia sobrenatural "buceando" con sus "flacos cuerpos de madera" que flotan sobre las aguas inmaculadas de la cueva.

Ahora me encamino a la insustancial Vinaroz. La única reseña destacable de esta población se halla en la Plaza Parroquial, donde descolla (destaca) la inmensa y preciosa Parroquia Arciprestal de la Asunción. 





Detalles barrocos en el interior y majestuosidad en su fachada, con copiosidad barroca esculpida en su faz soberbia. Si te quedas un rato por aquí, dirígete a la Calle Mayor, donde están las típicas tiendas de turno y al final de la calle, el bonito mercado de blanca fachada, ideal también para tomar algo en esta zona que se asoma al mar.




jueves, 11 de mayo de 2017

MORELLA






No apto para quienes padecen de vértigo y detractores de acantilados es el precioso Barranco de la Bota. Un paisaje muy montañoso que va ganando altura se aproxima por la curvilínea carretera al pintoresco pueblo de Morella. A lo lejos, en lo alto de una colina, dejando atrás ya ese paisaje "leonés", se insinúa la silueta de un castillo protegido por una gran muralla. 



Irrumpo en la ciudad a través de la Puerta de San Miguel (siglo XIV), flanqueada por dos imponentes torreones que parecen almas gemelas. Al igual que en Peñíscola, aquí también existe una reseña muy ufana que proclama a esta villa de calles medievales y empedradas como uno de los pueblos más bonitos del país. Mi primera parada la hago en el ayuntamiento. Allí hay unos centinelas gigantescos que se asemejan a los monstruos terribles que veía yo en mis sueños infantiles. Son los gigantes cabezudos que salen por estas calles en procesión. 
 
Me detengo poco rato en este lugar de trámites burocráticos para perderme por las calles escarpadas y angostas, repletas de tiendas y lugares con encanto para manducar (comer). En seguida llego a las conocidas como "Las cinco esquinas". Aquí se concentra la gente como si repartieran boletos premiados de la lotería. Tiendas, restaurantes, una zona porticada de la villa que engatusa al más pintado. Pero para autóctona y romántica, coqueta y preciosa la calle principal: Blasco de Alagón, conocida como "La Plaça". 
 
Esta zona de soportales fue desde siempre ubicación primigenia del mercado medieval. Merece la pena ver la Basílica de Santa María La Mayor
y su órgano barroco construido por Turull. Es gótica-renacentista. En la fachada te dan la bienvenida la Virgen y los 12 apóstoles. 

Es una entrada de lo más asombrosa por la calidad de las imágenes cinceladas en la piedra. Por poco que te gusten las iglesias, te gustará la escalera del siglo XV con preciosos bajorrelieves de alabastro; una representación de la genealogía de Cristo, así como el espectacular y abigarrado altar barroco.

Un personaje aquí imprescindible es Blasco de Alagón. Verás una entrada, la Puerta Ferrisa, por la cual irrumpiría con sus tropas victoriosas en el año 1231 para culminar los "detalles" de la rendición de las huestes musulmanas que se habían hecho con el control de la ciudad. Es momento ya de pasar al castillo. 
 

Por 3'50 visitas la fortaleza y el convento de San Francisco (1272). En el claustro gótico, fundado por Jaime I, se detiene la gente para hacer fotos. 


Es bonito y amplio. Yo en seguida me pierdo en dirección a la Sala Profundis. ¿A qué se debe tal nombre? Cuando perecía un monje joven era aquí "instalado" hasta el momento de su entierro. La congregación entonaba una serie de salmos en oficio litúrgico denominados De Profundis. Ahora la encuentro bastante deteriorada, un tanto lúgubre, como los frescos desvaídos de las paredes donde se adivinan colores. 


 Bueno, hay una escarpadura para ascender a la fortaleza que te llevará unos cuarenta minutos. Estamos a 1070 metros sobre el nivel del mar. El guía que me acompaña está hablando de unos restos neolíticos que aquí se hallaron. Es un castillo muy interesante que pide a gritos que lo explores. Data de los años 950-960 en época de Abderramán III, si bien ha sufrido muchas transformaciones a lo largo de los siglos. Hasta el año 1911 aún tenía funciones militares. 




 Explorando descubro la "malograda" Torre Zeloquia que fuera destruida por el general francés Elio durante la Guerra de la Independencia. Puedes seguir explicaciones de todo leyendo los textos en cada sala. Te aclarará cuanto codicie tu sed de conocimientos la Sala del Gobernador.



La crónica de hoy concluye en el embarcadero de Sant Jaume D' Enveja en el delta del Ebro. Paisajes hortícolas me llevan hasta este páramo acuífero en vías de extinción... Lo encuentro bastante anodino; una planicie de unos 320 kms de arrozales que surcan lanchas rápidas, barcas modestas y "navíos" turísticos como en el que yo viajo ahora, pendiente de las explicaciones del capitán, que se me asemeja a un fogueado pirata de los mares. Serrallo, que es el singular y obsceno nombre del barco, cubre trayectos de hora y media por una tarifa de 11 euros. Si te va la velocidad, tu embarcación se llama "La Bestia". Una lancha rápida que te "arrastra" por el lineal humedal durante una hora por sólo 13 euros. En la ribera, junto a lánguidos juncales, hay unas pasarelas de madera
donde se encaraman los pescadores para atrapar por las noches a las angulas, que son las crías de las anguilas. En estas aguas se pescan además lubinas, doradas, lenguados, sepias...



 En este barco, que navega sin la menor prisa, te venden productos autóctonos y arroz de estos cultivos. Debido al gran nivel de salinidad poco a poco va decreciendo la densidad arbórea de la ribera. Estamos ya de regreso y el capitán ha puesto música a todo volumen de la época de Mocedades y Los Brincos. Yo, que soy más de Vanilla Ninja, Den Harrow y Samantha Fox prefiero concentrarme en el humedal que poco a poco va devorando el mar.