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martes, 15 de agosto de 2017

AREQUIPA




AREQUIPA


Continúo mi periplo por la región de Arequipa, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Llamada “la ciudad blanca de eterno cielo azul” consta de 94 volcanes, como el Misty, icono de Arequipa, un embeleso lejano de nevada cumbre que muestra su rasgada silueta con orgullo nacional. 
 


Estamos en el litoral costero a unos 2300 metros. Hay mercaderes por todas partes que nos rodean como una nube humana. Enseguida me familiarizo con la típica iconografía andina: la serpiente, que es el emblema y pórtico de entrada al inframundo, el puma, que representa al estrato existencial puramente terrenal y por último el cóndor, que nos habla de la espiritualidad, la vida al otro lado de la oscuridad, la vida que acaba, la muerte que comienza su eterno ciclo…


 A lo lejos puedo ya columbrar un triunvirato mayestático (figuradamente, Real, de la Realeza) formado por tres picos altaneros, los volcanes Chachani, Pichu Pichu y el antes mencionado, Misty. En la misma línea, con sus mejores atavíos de gala, se me presentan inalcanzables el volcán Sabancaya o las cimas nevadas del Ampato y el Huaka Huaka. Son nombres extraños que en mi mente suenan propios de novelas de leyendas arcanas, misterio, magia, acaso un mundo perdido aún por descubrir…
 

Arequipa tiene encanto, una belleza intrínseca innegable. No en vano su centro histórico fue declarado en el año 2000 Patrimonio Cultural. Por toda la región encontraré un estilo arquitectónico denominado sillar. La jornada de hoy debería enmarcarla con ribetes de oro, aunque sólo fuese por la visita a un convento sin parangón, el de Santa Catalina de Siena, fundado en el año 1579. Ya de primeras, me da un “bofetón” colorista el rojo sanguíneo del entorno, paredes carmesí escondidas bajo la sombra de unos soportales con arcos y estilo arquitectónico sillar. Pero la hegemonía roja está en disputa con azules intensos y piedra blanca sin pretensiones “irisadas”.


Enormes dimensiones las de este reino de paz donde llegó haber más de 400 monjas de clausura. No me sorprende, es a fin de cuentas el convento por antonomasia, su interior espartano, con esas celdas deprimentes y lúgubres donde las novicias mataban las horas con sus preces (oraciones, ruegos). Es como un hálito de frescura, sin embargo, el claustro de los naranjos, con pinturas en derredor y un pórtico de arcos azules con ribetes blancos que ponen algo de alegría a la decadencia de esas celdas de clausura
cavernosas. Me quedo corto si digo que el convento de Santa Catalana es pintoresco. Es lo que pienso cuando veo esas calles empedradas con nombres de ciudades como Toledo, Málaga, Sevilla, Córdoba. No faltan las plantas, los geranios, el colorido intenso, rememorando la época en que la ciudad entera estaba pintada como si fuera un cuadro impresionista. 
 





Uno pierde por momentos la idea de hallarse en un convento cuando repara en esos farolillos encantadores encendidos en callejuelas que podrían muy bien ser las de un pueblo andaluz.


Antes de que mis pasos descubran la belleza de la Plaza de armas me recreo unos minutos en los miradores de Carmen Alto y Yanahuara. En el primero ya quiero pedirle cita y hora a los volcanes Chachani o “vestida de blanco”, el Pichu Pichu y el Misty, que en lengua quechua vendría a ser algo así como “Señor, Caballero”.

Está muy bien preparada la terraza cubierta sobre el río Chili para rendirle pleitesía a estos colosos picudos, todos ellos sobrepasando los 5000 metros de altura. La ciudad blanca del eterno cielo azul tiene habitualmente una temperatura agradable y está muy restaurada a causa de la frecuencia sísmica. El origen de esta denominación, “blanca”, podría tener su origen en los primeros pobladores de Arequipa, las primeras familias colonias, cuyas pieles eran precisamente blancas, aún desacostumbradas a los “tuestes” solares. Sigue la misma disposición el mirador de Yanahuara, arcos y piedra sillar en la preciosa parroquia o iglesia de Yanahuara, construida con piedra volcánica, una maravilla de estética rugosa, rimbombante, abigarrado barroco y profuso en detalles ornamentales. El estilo es mestizo, pues aúna figuras de indígenas y colonizadores en sus figuras cinceladas, figuras florales, vegetales, mazorcas, ángeles y que rodean o circuyen a San Juan Bautista, a Santo Domingo y San Francisco en esa portada de la fachada tan excelsa. 

 

 La Plaza de armas me sale al encuentro. Animación, turistas, el corazón y los pulmones de Arequipa exudando estilo arquitectónico neoclásico en la magnífica catedral y monumentos anexos. El interior de la catedral es diáfano y espacioso, una bella conjunción de molduras blancas y barroco. Este es el eje central donde no cesan de rotar las ruletas monetarias de los restaurantes, locales, tiendas. Algunos prefierensimplemente estudiar los monumentos, como la iglesia de la Compañía de Jesús, máxima expresión del barroco mestizo en Latinoamérica. Es una maravilla el “dispendio” barroco del interior, sin reparar en detalles rococó churrigueresco, o sea, propio del estilo creado por el arquitecto español José Benito de Churriguera.



domingo, 13 de agosto de 2017

CATEDRAL Y MUSEO LARCO




CATEDRAL LIMA Y MUSEO LARCO

DATOS SOBRE LA CATEDRAL. LA ORDENA CONSTRUIR PIZARRO EN 1535. SE ADQUIERE EN 1541 EL PALACIO DE WIRACOCHA EN EL SITIO DE SUNTUR WASI. EL ARQUITECTO JUAN MIGUEL DE VERAMENDI INICIA LOS TRABAJOS. LE SEGUIRÍAN DESPUÉS BARTOLOMÉ CARRIÓN Y FRANCISCO DE BECERRA, ENTRE OTROS. LA CATEDRAL SERÍA CONSAGRADA EN 1668. INICIALMENTE SERÍA CONOCIDA COMO IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN. EL 80% DE SU REVESTIMIENTO INTERIOR ES MADERA DE CEDRO.



Hoy toca visitar una de las joyas de esta ciudad, la catedral de Lima. Paseando por este entorno blancuzco, con permiso de los haces de luz casi celestial que revelan matices dorados sobre blancos y espejos que parecen dispuestos a atrapar la claridad, me acomodo rápidamente a la suntuosidad de un maravilloso retablo cubierto de pan de oro, todo barroco. Ornatos de boato y dimensiones nada tacañas que juegan con colores cálidos y se regocijan entre pinturas soberbias. Continúo este peregrinaje sacro por la iglesia de la Sagrada Familia, un encargo del obispo Gabriel de Arregui bajo la advocación de la Virgen Reina de los cielos. Mucho barroco magnífico me rodea cuando me detengo ante la capilla de Monseñor Arrigon o en el retablo de Santa Rosa de Lima, que según comprobaré después, a riesgo de caer en la blasfemia o la falta de respeto, era todo un bellezón.

Es interesante bajar a la cripta, si no te arredran los huesos y calaveras, aunque mi ánimo se emociona más ante la capilla sepulcro de Pizarro, cuyos restos fueran hallados en el interior de una caja de plomo de manera fortuita. Escrito en una placa puede leerse la tétrica sentencia: “Aquí está la cabeza del marqués D.Francisco Pizarro, quien descubrió y ganó los reinos de Perú y puso en la Real Corona de Castilla”.





 Ya abandonando el sagrado templo me informan de que se avecina una horda de soliviantados huelguistas. Son profesores que exigen una equiparación económica con los policías, que les duplican el sueldo. A ellos se lo suben, a los profesores les recortan. En este país, como en todos, las injusticias brotan libres en cualquier esquina sin que al gobierno le preocupen demasiado lo que sin duda consideran zarandajas. Predicar desde púlpitos de oro, si careces de ética y moral, es sin duda un negocio muy lucrativo. Rápidamente me mudo en el espacio y tiempo para narrar mis impresiones sobre el museo Larco, que es de lo más interesante. 
 DATOS DE INTERÉS

RAFAEL LARCO HOYLE FUNDA EL MUSEO EN 1926. JUNTO A SU PADRE, LOGRA AUNAR UNAS 45OOO PIEZAS "RESCATADAS" DE DIVERSAS COLECCIONES ARQUEOLÓGICAS. AÑOS MÁS TARDE COMIENZA A INVESTIGAR POR SU CUENTA PARA CATALOGAR Y CLASIFICAR LOS OBJETOS. DE ESTE MODO, EFECTÚA UNA MINUCIOSA Y DETALLADA RECOPILACIÓN DE CULTURAS COMO LA DE LOS CUPISNIQUES, SALINAR O VIRU.

Lleva el nombre de su fundador, Rafael Larco Herrera y para llegar hasta aquí lo más sensato es tomar entre varios un taxi, negociando el precio por adelantado, que es la fórmula mágica en Perú y algo que les encanta; forma parte de su idiosincrasia el regateo. Lo primero que me llama la atención es el primor con que está revestida la magnífica entrada floral, anegada de flores de colores que parecen darnos la bienvenida al Jardín del Edén. Por sólo 30 soles puedes acceder a la memoria más añeja de la cultura y arte precolombino. Debo admitir sin embargo que lo que quedará sellado a fuego en mi mente es el inmenso almacén de objetos hallados aún por clasificar. 



Están dispuestos en estanterías y armarios interminables de una sala laberíntica. El material allí recolectado es casi inabarcable. Las piezas, rescatadas de templos, tumbas, excavaciones, esperan su momento de ocupar salas y vitrinas del museo. Cuando termines tu peregrinaje por este museo, puedes también visitar el de arte erótico precolombino, descendiendo por una rampa en un entorno de belleza floral-natural como de escenario para enmarcar las mejores instantáneas de una pareja de recién casados. Este museo en cuestión tiene su aquél, hablando claro, tiene su gracia, nos explica por medio de explícitas piezas escultóricas, tallas, grabados, que en esto del sexo no hemos descubierto nada, que hace unos cuatro milenios ya estaba todo explorado y que la imaginación era tan fecunda como hogaño (hoy en día).

Se pasan los minutos y las horas viendo cerámica, ajuares funerarios, vestimentas antiquísimas, enseres rituales, un vistazo general a la cultura inca, nazca, precolombina, todo detallado al milímetro en un panel cronológico muy explicativo.

Me dirijo ahora al monasterio convento de Santo Domingo. 



A lo lejos me reta a un viaje de exploración una cruz enorme sobre el cerro de San Cristóbal, encargada por Pizarro. En todo caso, mis pensamientos me los roba ahora este lugar de oración y espiritualidad, el Museo de Santo Domingo (1535). 10 soles tan solo para disfrutar de la calma de estos lugares que buscan la plática continúa con el Todopoderoso. Es precioso el primer claustro que me sale al paso, decorado con azulejos de Sevilla y un buen puñado de magníficos lienzos que hablan de la vida del fundador de la orden dominica, Santo Domingo de Guzmán. Mucha madera de cedro y esplendoroso barroco, como en la Sala Capitular, donde se fundara la Universidad Mayor Nacional de San Marcos en 1551. Bajo los soportales rojos me dirijo ahora a la biblioteca, que es una maravilla, sobre todo para quienes nos intoxicamos con deleite en el alma al percibir los olores añejos de la cultura allí encerrada, olor a volúmenes añosos y madera anticuada. 25000 libros nada menos para custodia de los diez monjes que aún habitan aquí. Uno de los acicates de este monasterio, acaso para los más beatos o afines a temas sacros, sea que aquí yacen los restos mortales de Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres.


 DATOS DE INTERÉS
ISABEL FLORES DE OLIVA, SANTA ROSA DE LIMA, ASÍ LLAMADA POR SU BELLEZA. ELLA NO QUERÍA SER IDENTIFICADA NI COMPARADA EN MODO ALGUNO CON LA HERMOSA FLOR, PUES CONSIDERABA LA BELLEZA COMO ALGO MÁS PROPIO DE LA VANIDAD, CONCEPTO QUE DIFERÍA DIAMETRALMENTE CON SU VOCACIÓN ESPIRITUAL, MÁS CENTRADA EN LA CARIDAD CON EL PRÓJIMO Y LA RECLUSIÓN VOLUNTARIA. FERVOROSA SEGUIDORA DE LA SENDA DIVINA QUE TOMARA LA RELIGIOSA SANTA CATALINA DE SIENA, INGRESA EN LA ORDEN DOMINICANA EN 1606. GRAN PARTE DE SU VIDA LA DEDICÓ A LA PENITENCIA Y CONTEMPLACIÓN DIVINA, AUNQUE JAMÁS DEJÓ DE LADO SU ABNEGADA VOCACIÓN POR SOCORRER A LOS MÁS NECESITADOS. FALLECIÓ A LOS 31 AÑOS Y SU CUERPO FUE ENTERRADO EN EL CONVENTO DE SANTO DOMINGO DE LIMA.
 La santificada monja, de quien ya resaltara antes su belleza, no se sentía cómoda con ese aspecto físico, pues consideraba la belleza y la recreación en ella como algo indeseable, pura vanidad. Por otro lado, tampoco quería que se la llamase por su nombre, pues las rosas están íntimamente relacionadas con la belleza; de nuevo ese “incordioso” atributo, desdeñable para una vida de retiro espiritual y contemplación de lo divino. Reina la paz en este entorno, pese al volumen de turistas. 

Es muy bonita la capilla de San Martín de Porres, Canonizado por el Papa Juan XIII en 1962, se decía que poseía el don de la curación y que hizo diversos milagros. Su camastro, bajo los muros de este convento, es apenas un tablón con un mínimo revestimiento para dormir. Concluyo ante la cripta de Santa Rosa de Lima o Isabel Flores de Oliva, patrona de la ciudad y canonizada en 1671. Muy bonita, revestida de azulejos azules y dorados. La bajada a la cripta se realiza por una escalera de techo muy bajo y angostura de caverna. Me despido por hoy con una visita al laberíntico y multitudinario Mercado Central, que es idóneo para comprar toda suerte de géneros imaginables y de paso deambular por el mercado público donde compran los limeños.

 
VÍCTOR VIRGÓS –ORLANDO TÜNNERMANN-
WWW.EL-REINO-DE-VERBANIA.BLOGSPOT.COM

jueves, 10 de agosto de 2017

PERÚ INTRODUCCIÓN



Casi puedo sentir las retinas de familiares, amigos, acólitos y seguidores, mientras la teclas que presiono van dibujando líneas y renglones que se deslizan suavemente por el escenario desnudo de la pantalla de mi Ipad leyendo con curiosa avidez, eso espero al menos, el proemio (prólogo) del despertar de mis crónicas peruanas. Os invito a todos a un periplo fascinante que arranca en la “jungla metálica” de Lima, con su vernácula “cacharrería” de un tráfico abrumador y cláxones enloquecidos que braman con la ferocidad de un ejército persa. Como colofón, una ciudad pétrea que otrora (en otra época) fuera fagocitada (devorada) por la selva de Macchu Picchu. Una selva que ni se calla ni se arredra, que no deja de medrar, que se alimenta de las copiosas lluvias que riegan este lar de ensueño y que reclama en silencio su hogar primigenio. Este primer peldaño de mi crónica de viajes está dedicado al inefable conglomerado heterogéneo de compañeros de aventuras que han sido en gran medida el alma y espíritu de tan bonita experiencia. VÍCTOR VIRGÓS (ORLANDO TÜNNERMANN).
LIMA

 
Aterrizo en una ciudad sobre la cual me habían contado nebulosos relatos acerca de peligrosidad, criminalidad asfaltando las calles, cielos plúmbeos (plomizos) y belleza anodina, rala, escasa. Yo, que soy más bien descreído y necesito que mis ojos verifiquen la veracidad de los relatos más imaginativos, disiento en gran medida y espero que mis palabras sirvan para describir con justicia lo que yo allí viví. Las comparaciones son odiosas e injustas. Me parece un tanto absurdo recurrir a ellas. Cada lugar tiene su propia caligrafía y sello personal. Lima no es Reijkiavik, ni Amsterdam, París, Londres o Madrid. Pero alberga grandes tesoros ocultos que bien merecen una visita, que merecen mi atención y por ende, un poco de cariño narrativo. Es cierto que la ciudad fundada por Pizarro en el año 1535, aquella “Ciudad de los Reyes” que fuera capital del virreinato de Perú en tiempos de hegemonía española, me recibe con un cielo divorciado de la luz, casi aciago, un tráfico desalmado donde los cláxones son una sinfonía donde cada uno toca su propia partitura. “Lima la gris o la de panza de burro” no me desanima en absoluto, pese a esos epítetos tan desconsiderados. De hecho, me siento motivado y gran parte de responsabilidad en eso la tiene la distinción de su centro histórico, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Desde el minuto uno ya tengo la sensación de que aquello de las “calles peligrosas y amenazas agazapadas tras las cortinas” es una leyenda engrandecida por los miedos populares y un pasado muy turbio que ya se ha extinguido, como las llamas de una hoguera primitiva. Como para limpiar su nombre mancillado, ese PERÚ terriblemente asociado a la banda terrorista Sendero Luminoso, otra hoguera extinguida, me planto en el bonito Parque Kennedy o de los gatos junto al voluminoso grupo turístico donde estoy enrolado en esta ocasión. 

 Mininos por doquier, más de 150 se estima, corretean a sus anchas. Cualquier prejuicio previo queda erradicado nada más abordar esta área, así como el idílico Parque del amor, con su magnífico puente de Villena oteando el océano. El barrio de Miraflores gusta de la belleza y eso se aprecia en cada rincón. Cada lugar que elijo para hacer fotos es en sí mismo un póster de recuerdo: surfistas por allá, zonas verdes con palmeras, una estatua imponente y muy romántica sobre una fuente esplendorosa: “El beso de los amantes” sobre un púlpito. Tal concepto fue desarrollado por el escultor Víctor Delfín. 

 Se me antoja la guinda perfecta para un parque que parece diseñado para que el amor brote como una fuente natural. Al fondo, casi tragado por el mar furibundo, una imagen que se me antoja de novela clásica con una mezcolanza singular entre romántica y fantasmal, por solitaria, por surrealista y pintoresca: La Rosa Náutica, un restaurante que “flota” sobre las olas, sobre ese mar encendido y bravío. 


Creo que es la luz, difusa y calinosa, la que me suscita esa sensación fantasmal; el restaurante está embrujado, condenado a vagar entre las olas, maquina mi mente perversa de escritor de novelas de misterio. 



Muy interesante es el centro arqueológico Huaca Pucllana (200-700 D.C). La rotonda piramidal de tierra y ladrillo es un altar de adobe del año 200 a.c y está construido en un estilo denominado “Libreros”. Hasta la fecha más de 100 tumbas han sido ya sacadas a la luz. Cada vez prevalece con mayor ahínco la idea de que Lima tiene sus acicates, grandes acicates diría yo y que bien valen una visita concienzuda y unas palabras de encomio (loa). De hecho, se me antoja indispensable para ahondar en los rudimentos de la cultura limeña.

 Volviendo a los barrios más precarios de Lima suceden cosas extraordinarias que se me antojan episodios de una historia borrada por los anales del tiempo. Me refiero a los revisores y personal de los astrosos autobuses que recorren la ciudad. Alguien que parece dispuesto a bajar en plena marcha, o que hace equilibrios para no caerse, aferrado a las puertas del autobús, vocifera en busca de clientes. Esta imagen “anacrónica” contrasta bastante con el clasicismo moderno de los barrios más opulentos, Miraflores y San Isidro.


DATOS DE INTERÉS
ANCESTROS EN PERÚ.

-BARAKAS, YA PRACTICABAN TREPANACIONES Y MOMIFICACIONES ALLÁ POR EL AÑO 800 A.C
-NAZCA, AÑO 100 A.C, LIGADOS DE MANERA ECUMÉNICA (UNIVERSAL) A SU CALENDARIO ASTRONÓMICO Y A ESAS MISTERIOSAS LÍNEAS O SURCOS EN LA TIERRA QUE SÓLO SE OBSERVAN DESDE EL AIRE. ¿DIBUJOS, PISTAS DE ATERRIZAJE, ARTE SIN MÁS, UN MEDIO DE COMUNICACIÓN O MENSAJE OCULTO, MENSAJES DE CARÁCTER TEOLÓGICO O ESPIRITUAL Y TRASCENDENTE?


Un paseo delicioso por el bonito distrito de Arequipa me sitúa en la Plaza Grau, donde destaca el Palacio francés del siglo XIX. Ornatos, suntuosidad y elegancia en la fachada y expendio en mármol de Carrara. 

 Tampoco se queda atrás la Plaza de San Martín, diáfana y soberana, gobernada por la estatua del libertador de Perú José de San Martín a lomos de su caballo. 

 Es una zona turística y peatonal y me agrada comprobar que no hay ni rastro de maleantes empeñados en afearme el día. Muchas tiendas bajo los soportales blancos o de colores blancos cálidos. Esta plaza es la más grande de toda la ciudad y fue inaugurada en 1921 en honor a los 100 años de la Proclamación de Independencia de Perú. La Plaza de Armas es el corazón de esta ciudad. Me espera en mi siguiente crónica la fascinante catedral de Lima.

miércoles, 26 de julio de 2017

TASHKENT FINAL CRÓNICAS ASIÁTICAS




Mi corazón viajero, que apenas ha aprendido a esperar con paciencia nuevas aventuras, ya tiene la mirada clavada en la remota Perú. Mi tinta ya se desliza parsimoniosa hacia los renglones que compondrán mis próximas crónicas nómadas. Concluyo aquí mi paso por Asia Central, que ha sido deleitable como bien adivinan quienes han viajado conmigo en persona o a través de mis palabras narradas. El mercado Chorsu o “mercado del cruce, donde cruzan los caminos”, es mi primera parada. Tienen algo especial, vernáculo, endémico, propio de la esencia de un país o una región concreta los mercados populares. Éste es muy espacioso y bonito. Auténtico como pocos, me muevo entre la multitud y los pasillos laberínticos, flanqueados por los puestos donde se vende de todo. Por algún motivo que no alcanzo a comprender no se permite aquí hacer fotos. Cosas que pasan, que todo sea eso…

 
Una nueva madrasa, en esta ocasión es la de Kukeldash o “Hermano de leche”. Muy próxima al mercado que acabo de dejar atrás, es del siglo XVI y su magnífico portal tiene una altura de 25 metros. En esta ocasión, una singular excepción, ésta sí está en funcionamiento y de hecho veo gente joven saliendo y entrando, en vez de los típicos mercaderes que te miran con la esperanza de que les compres un bolso tejido a mano o algún recuerdo trabajado en madera o telas de colores. En esta parte de la ciudad se respira un murmullo animado, casi febril, juvenil, gente que ocupa las calles y jardines. La madrasa data de la época de los Shaybsnidas y su reconstrucción fue impecable tras los terremotos en 1866 y 1886. 

 
Enseguida me planto en la Broadway Ave, que poco tiene que ver con la afamada calle norteamericana. También es amplia, generosa en dimensiones y jardines, locales para comer y mucha vida al aire libre. Como viene siendo ya habitual, el calor no da tregua y llegó casi “disecado” a la bonita plaza de Amir Temur, con monumento incluido del caudillo mongol. 

 
Ahí mismo se puede visitar también el museo del Tamerlan. Junto al precioso y fotogénico río anxhor es una delicia pasear sin prisas y de paso, quedarte a comer en alguno de los preciosos restaurantes que salen al paso. 




Veo gente nadando, gente que se me acerca para preguntar de dónde diantres viene “este turista con aspecto tan poco autóctono “. 

 
La gente es encantadora, cercana, afable, así da gusto viajar y conocer otros mundos. Concluyo este relato viajero añadiendo unas fotos de uno de los platos más típicos y recomendables de estas tierras, el famoso plov. Existen más de 1200 variedades, eso he leído por ahí, pero básicamente llevan como ingredientes carne de cordero, cebolla, arroz, legumbres, garbanzos zanahoria, pasas y especias como el comino.