Páginas vistas en total

martes, 12 de julio de 2016





DATOS HISTÓRICOS.

MENCIONADA POR PRIMERA VEZ EN 1337 POR WIGANDUS MARDURGENSIS, FUE FUNDADA POR EL DUQUE GEDIMINAS EN EL SIGLO XIV. SU HIJO, KESTUTIS, VIVIÓ EN EL CASTILLO ENTRE 1345-82. AÑOS MÁS TARDE, ENTRE 1392-1430 NACERÍA AQUÍ EL REGENTE VYTAUTAS.

DESPUÉS DE NUMEROSAS BATALLAS, EL CASTILLO SERÍA DESTRUIDO EN 1391 PARA RENACER A PRINCIPIOS DEL SIGLO XIV. EN ESTA ÉPOCA SURGE LA POBLACIÓN DE LOS KARAITAS (1397-98).





ESTE PUEBLO RELIGIOSO TURCO, DE HONDO ARRAIGO ISLAMITA Y SEGUIDORES LEALES DEL ANTIGUO TESTAMENTO, VIVÍAN EN CURIOSAS Y BONITAS CASAS, COMO LAS QUE FIGURAN DEBAJO. SON FÁCILES DE RECONOCER POR LA DISPOSICIÓN TRIPLE DE LAS VENTANAS.







Hoy salgo a las afueras de Vilnius para acercarme hasta una pequeña localidad que por su aspecto parece como de cuento. Aquí en Trakai se encontrarían los restos del castillo donde naciera el archifamoso Vytautas. El castillo de la antigua capital Lithuana en el medievo lo cedería el regente a los monjes allá por el 1405. Hoy se ha convertido en un paraje idílico y bucólico ideal para pasar los fines de semana en familia. Lagos, casas pintorescas, mucho verdor, casitas de madera pintadas de colores; un pueblo de postal.


Frente al lago Galve, que es como de ensueño, se erige la majestuosa fortaleza de Vytautas. Se trata del único castillo de Europa Oriental construido en una isla.

Paseo embebido contemplando las canoas y barcas sobre el agua mansa. Por todas partes revolotean y planean las gaviotas. Para completar este cuadro paisajista surgen bellísimos cisnes que navegan sin prisa sobre la horizontalidad imperturbable del Galve.







Ya dirigiéndome hacia la fortaleza de Vytautas, siglo XIV, me encuentro con una estructura diáfana de ladrillo visto gótico mudéjar. 



La visita merece la pena, penetrar en las diferentes salas y subir y bajar por rampas y escaleras. Aquí ahondo en la figura del regente de este castillo, de estética exterior preciosa, como de cuento de hadas. En la moneda de dos euros puedo hallarle cincelado. 



Y es que fue Vytautas quien introduce el dinero en Lithuania como objeto de transacción económica, mercantil. Con anterioridad los pagos se realizaban entregando unas barritas de plata muy singulares. La moneda de dos euros se conoce por aquí como "Vytis", en referencia a Vytautas. Me han sacado seis euros por la entrada, pero bien los vale, así como el euro con cincuenta de más que me permite hacer fotos. La historia de este castillo está ligada a los asedios otomanos, "talados" definitivamente por Vytautas en la batalla de Grunewald en 1410. Tras esta victoria épica el regente se instalaría aquí y aboliría la función del castillo meramente defensiva.

A su muerte, la fortaleza fue asaltada por el vulgo, que venía a por "material" arquitectónico para construir sus propias casas. Las piedras de esta fortaleza, pensarían, irán de fábula para erigir mi modesta morada.




sábado, 9 de julio de 2016

VILNIUS UNIVERSIDAD





Muy elegantes encuentro los edificios que abrazan todo el complejo de la calle de la universidad. Merece la pena pasar a admirar los recintos neoclásicos, gestadores de nuevas mentes iluminadas. Es el día de la graduación. Hay gente por todas partes, vestidos como para asistir a una gala nupcial. 



En este punto es menester señalar la belleza sin parangón de los habitantes de estas tierras bálticas. Escandinavos, noruegos, suecos, estonios, lituanos... Paradigmas apolíneos de la belleza. Van de punta en blanco, para realzar aún más esa hermosura genética que causa suspiros, desmayos y enamoramientos instantáneos. Durante la entrega de títulos escucho mucha alharaca,
fotos, gente posando, abrazos, besos, risas y un ambiente de felicidad que prácticamente me arrastra a sumarme a tal jolgorio. Portan gloriosos sus títulos y unos preciosos ramos florales. 



Me adentro ahora en la iglesia de San Juan, allí mismo. Me saluda un fascinante retablo barroco, las habituales molduras blancas ornamentales y unas columnas blancas imponentes. Bustos, estatuas y luz virginal.



Abandono la universidad para caminar por la calle más antigua de la ciudad, Pilies. Ya que estamos por aquí, es buena opción visitar el Museo del ámbar. Puedes admirar simplemente o comprar alguna de las piezas que se exhiben u ofrecen al mejor “postor".





Puedes encontrar desde pequeños bloques de ámbar hasta enormes piezas, con insecto atrapado dentro desde tiempos inmemoriales. En este universo de color naranja también hay lugar para tonos mucho menos habituales y que los legos, como es mi caso, jamás relacionaríamos con el ámbar. Para saber si lo que has comprado es auténtico o puro plástico, u otra cosa, basta con introducirlo en una solución salina con agua. De ser ámbar, éste debería flotar.




Una de las paradas que me esperan ahora está más allá de la calle Sv.Mykolo. Ahí mismo, en Maironio 8, aparece ya la iglesia de Santa Ana (1495). Se trata de una estructura bastante bonita y elegante construida por Benedikt Rijt en estilo gótico mudéjar.



Color oscuro y "piel" de ladrillo. Este templo es uno de los símbolos de la ciudad. Considerada, y no es de extrañar, una de las más bellas de Vilnius. Tan fascinante por fuera como por dentro. Quienes adoramos el barroco quedaremos más que epatados con los ornatos barrocos. Ya llegando a la plaza de la catedral izó la mirada para ubicar al personaje ínclito que la ocupa. 



Se trata del héroe que doblegase a los infatigables otomanos y fundase la ciudad en 1345: Gedeminas. De su muralla de siete puertas queda ahora una torre defensiva. 







CATEDRAL DE SAN ESTANISLAO Y LADISLAO


Una de las joyas de este viaje bien podría ser la fantástica catedral de San Estanislao y Vladislao. Se encuentran las primeras referencias ya en el siglo XIII, en tiempos de Mindaugas. Devastación, ruinas e incendios la demolieron en diversas ocasiones. El duque de Jogaila la erigiría de nuevo en 1387. La catedral es bonita a rabiar, y descollante es la capilla de San Casimiro (erigida en tiempos de Segismundo Vasa,1623-1636). Como viene siendo habitual, aluvión barroco, molduras blancas imponentes, ornato exuberante que no deja "tabique" al descuido.

Gran cantidad de mármoles rojos, verdes, blancos, y los tremendos frescos de Ángel Palloni.

Aquí reposan, en esa calma que otorga la eternidad, los restos de Alejandro I y las esposas de Segismundo II: la reina Elizaveta de Habsburgo y Bárbara Radziwill. Sobre la capilla, algún apunte más. El sarcófago tan venerado y visitado aquí pertenece a San Casimiro, una maravilla trabajada con la excelencia de los artesanos Mateo Castello,
Sebastián Salloy y Constantino Tencalla.



También acompaña en ese viaje sin retorno el corazón, dentro de una urna, del regente Vladislao IV Vasa. Todo es claror dentro de esta iglesia, color, ornato abigarrado. Al salir por la puerta de la misericordia tengo la impresión de admirar un típico templo griego con su atrio, frisos, tonos albos...

Salgo ya al encuentro de los parques verdes de la ciudad, bicis por todas partes, gente que curiosea tras los escaparates de alguna tienda... Es precioso el curso del río Neris (500 kms).




COLINA DE LAS TRES CRUCES. (ACTUALMENTE HAY UNAS 100.000)





Acabo la jornada con la visita peregrina a un lugar de lo más singular, dotado de una belleza entre tétrica y hermosa. La colina de las tres cruces se avista desde lejos. Toneladas de cruces de todos los tamaños y tipos forman un laberíntico dédalo de crucifijos enhiestos, tumbados, sepultados, ocultos, integrados en una maraña abigarrada de madera y otros materiales. En medio de un erial se halla este lar de peregrinos, devotos, curiosos, visitantes...


La primera documentación manifiesta se halla en el año 1850, si bien ya en 1831 comenzó la gestación de cruces en memoria de los muertos y desaparecidos. La cosa fue a más tras la insurrección popular del año 1863. Desde entonces el volumen ha ido creciendo sin mesura. Devotos, creyentes, "plantaban" su cruz en memoria de algún ser querido, plegarias, ruegos, preces, y la cruz que portaban como testigo de aquella visita que ya se convertía en tradición. El papa Juan Pablo II visitó este lugar en 1993 y ofició una misa en la capilla de la colina.


viernes, 8 de julio de 2016

VILNIUS. DATOS HISTÓRICOS.





La ciudad que visito aún conserva el recuerdo de la ocupación polaca en el año 1923, y así permanecería hasta los inicios de la Segunda Guerra Mundial.




Palacio de los duques de Lithuania (Siglos XIII-XIV).


Estoy en el palacio de los duques de Lithuania. 2,90 es lo que tengo "desembuchar" para acceder al interior. Son tiempos del reinado del fundador de Lithuania, Mindaugas y el duque Gediminas. Es fundamental esta visita para comprender lo que otrora fue este lugar.

A través de plataformas contemplo maquetas de los restos del palacio (exteriores) y el castillo pretérito. No sería hasta 1392-1430 cuando el duque Vytautas reedificara estos dominios suntuarios. Hay que viajar con la mente para columbrar tal grandeza entre las piedras vetustas que un día fueron bastión defensivo. Desde la planta superior queda una foto magnifica de los restos de la muralla.




He conseguido información en castellano, cosa poco habitual. Necesitarás un par de horas para disfrutar del pasado en este recinto de recuerdos, recompuestos como si de un mecano se tratase. 



Bien, la cosa cambia de manera radical al acceder ya a las dependencias gloriosas del palacio. Comienza la exploración en el Hall o sala del renacimiento; una recopilación de tapices formidables que epatarán al más pintado. Para no condensar en exceso el relato, diré que, sala tras sala, me asomo a un despliegue palaciego donde abunda el ornato de influencia italiana y el barroco. Nada que se pueda augurar contemplando la sobria fachada blanca de piedra y que otrora luciera estructura de madera, allá por los siglos IV-VIII. Interesante sin duda la morada del duque de Lithuania y también del rey polaco Segismundo el Viejo, cuya historia vendría después reforzada con las aportaciones contributivas de su esposa, Bona Sforza, causante directa de la apariencia renacentista italiana que exhala por doquier el palacio. Pero esa faz tan hermosa y estética se vería en el siglo XVII perturbada por la gloriosa invasión del barroco, como voy viendo en las dependencias que visito.



PUERTA DE LA AURORA, ANTIGUAMENTE PUERTA DE MEDININKAI. ENTRADA
DEFENSIVA ORIGINAL DESDE SIGLO XVI.



Acabo de abandonar el palacio para dirigirme hacia la Puerta de la Aurora. El santuario, de dilatada devoción y cita ineludible de peregrinos, es uno de los símbolos de Lithuania que despierta mayor fervor.

Otrora sería conocida como Puerta de Medininkai, pues unía esta ciudad con Minsk. A mi derecha, tras cruzar el umbral porticado, acabo de reparar en una efigie de Juan Pablo II. Y es que el eximio papa polaco visitó esta ciudad y oró en la capilla de la Puerta de la Aurora en el año 1993. Muy bonita la virgen, Nuestra Señora de la Misericordia, del siglo XVII, a quien se atribuyen cualidades milagrosas y cuyo autor de la obra permanece en el anonimato.





Tengo que alzar la vista para ubicarla, allá donde los devotos izan la mirada preñada de preces. Sigo mi camino en un trance religioso que ahora me lleva hasta la iglesia ortodoxa del Espíritu Santo (1638).

Típicamente rusa, se viste de tonos claros pero sin desprenderse del abrigo barroco que predomina sin
vergüenza alguna. Esta es la única muestra en Lithuania de barroco en connivencia con la doctrina ortodoxa. Mucha devoción para este templo magnífico de ostentosa policromía, pinturas y un retablo color esmeralda con molduras y acompañamiento barroco.





Tras un devastador incendio, J.K.Glaubitz le confirió la maravillosa apariencia actual.

Aquí se hallan los cuerpos incorruptos de San Juan, San Antonio y San Eustaquio. Los cuadros que no paro de mirar son de Iván Trutnev. Esa devoción de la que hablaba se transforma en un reguero de devotos que besan los pies de los santos. Entorno arbolado y remanso de paz para un lugar tan especial y mágico.

Caminando sin tregua me planto ante el edificio majestuoso de la Orquesta Filarmónica (1905), un ejemplo más de lo que la grandeza del art nouveau tiene que ofrecer. En este palacio se firmaría en 1918 la declaración de independencia. El antiguo parlamento luce espléndida fachada ocre sazonada de molduras y bustos. En estilo neoclásico me recibe el antiguo ayuntamiento y actual sala de exposiciones en una plaza que me encanta por su diafanidad. En el blasón, San Cristóbal. Y para concluir esta crónica, me pierdo por la calle de artesanos Stikliu. En otra época mucho más infausta aquí podías encontrar ghettos judíos durante la ocupación nazi (1941-43). Prefiero quedarme con la cara más benigna de Stikliu, o sea, una calle animada ideal para callejear y tomar algo y de paso curiosear o comprar en las tiendas que venden ámbar.


jueves, 7 de julio de 2016

LEYENDA DE LA FUNDACIÓN DE VILNIUS





Según narra la leyenda, el duque Gediminas, quien vivía en Trakai, estaba cazando entre los ríos Vilnia y Neris. Persiguiendo a un oso se extravió en el bosque. Quedó nuestro duque dormido en una colina y soñó con un lobo de hierro que aullaba como una manada.


Un adivino de nombre Lizdeika interpretó el sueño. Gediminas debería fundar en ese lugar una ciudad tan invencible como aquel lobo. Los aullidos que escuchaba significaban que esa ciudad sería famosa y renombrada por siempre. La llamó como uno de los ríos donde estaba cazando, el Vilnia.

miércoles, 6 de julio de 2016

VILNIUS LITHUANIA




PANORÁMICA DESDE EL AVIÓN

Arrancan mis anuales travesías viajeras en el "Lugar de lluvia" o Lietuva. Para ello me planto en la mencionada región pluviosa y más concretamente en su capital, Vilnius. Casi de juguete, pequeñita, pedregosa y medieval, firma su independencia en 1918 y a ojos del mundo surge por primera vez en 1323. Me encuentro como numerosos rasgos de vejez, pobreza y precariedad en las calles, que casi piden perdón por tanto abandono estético. Eso sí, debido a la generosidad manirrota de la lluvia, el paisaje que lo envuelve todo es de color verde. El centro histórico, que es digno de loa, está justamente acogido al amparo de la Unesco para dicha de todos los mortales. Esa belleza antigua y descosida de fachadas y pavimento respira sin embargo sosiego, tranquilidad, silencio. 



Poca gente en las calles para quien llega del "infierno humano" de Madrid. Las carreteras, igualmente, son anfractuosas, arrugadas y combadas por los baches o roturas. 


CATEDRAL Y CAMPANARIO
Así, caminando por Rudninku, no tardo en llegar a la iglesia de todos los santos, construida en estilo barroco tardío en 1743. Bonita fachada de color salmón e imponente estructura.


CASCO VIEJO Y CATEDRAL




Vilnius se me antoja tan despoblado como un pueblo con ínfulas de crecimiento moderado.

El panorama cambia bastante al llegar al lujoso hotel Astoria, a todas vistas un hogar de ensueño para turistas pudientes. Abundan por todo el casco viejo restaurantes donde tomar platos calientes, sopas, verduras, caldos, todo ello consuetudinario y de cara a arrostrar los duros inviernos. Sigue esta estela de economía boyante en torno al Ayuntamiento. Me detengo ante la iglesia de San Casimiro (1604-1635). Fachada de color
salmón y molduras blancas, alberga magníficas columnas de mármol de dispares tonos y un altar que no se queda atrás en esplendor. Tomás Zebrauskas es el nombre ínclito que emerge cuando buscamos los orígenes de los altares barrocos.


SAN CASIMIRO



De tamaña proeza arquitectónica tiene mucho que ver la congregación jesuita de Jesús. El templo barroco es uno de los más egregios de la ciudad. Hay una cripta de reciente descubrimiento, año 1991, bajo el altar soberbio.

Paradójicamente, esta iglesia, dedicada al patrón de Lithuania y también Polonia, fue en su día museo del ateísmo.

Busco datos que "maceren" en el caldo de este relato viajero, pero España no "existe" mucho más allá de nuestras fronteras, o al menos eso parece cuando veo folletos informativos escritos en inglés, japonés, finlandés, alemán, ruso, francés o italiano.

La cosa se pone ya muy europea y moderna cuando desciendo por Didzidji. Otra iglesia, también de enjundia, es la ortodoxa, pese a sus tinieblas y escasez de espacios diáfanos. Hay gente muy pendiente de que tu cámara se quede quieta y no lance flashes a diestro y siniestro. Fotos prohibidas. Es una lástima no poder recoger todos esos iconos soberanos y profusos. La iglesia fue construida por el caudillo Konstantin Ostrogski y es inconfundible su estética ruso-bizantina.

Sigo ruta por la animada y siempre recomendad Didzidji. En cuanto llegas a la antiquísima calle de Pilies te rodean los turistas y las tiendas que venden ámbar, la joya nacional, vaya.


Tiendas, lugares apetecibles para comer, autobuses turísticos, y mucho músico callejero de poco renombre y sobrado talento.