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viernes, 5 de agosto de 2016

RIGA CASCO HISTÓRICO


 LOS MÚSICOS DE BREMEN DE LA FÁBULA DE LOS HERMANOS GRIMM.


Acabo de retornar de un merecido lapso de puro asueto vacacional para retomar la pluma y el papel, que dejé alojados en las calles medievales de Riga. Dejo postergado en el horizonte cercano el territorio casi deshabitado y helado de la inhóspita y cuasi ignota Groenlandia, lar de tupilaks, innuits y tres meses de luz celestial que se inhibe después para subyugarse a la opresión de las noches eternas y los hielos imperecederos.

Es tiempo de medievo y de calles empedradas con aceras que se despedazan como migajas de pan seco. Pero esta es sólo una pequeña muesca en el camino. El prodigioso legado de art nouveau que encuentro a cada paso lo compensa todo, resarce las heridas.





Otrora hubo aquí dos murallas. Las busco acaso entre los ladrillos que conforman gran parte de los edificios que observo. Riga está ligada a dos naciones, alemanes y polacos, así como a la historia iterativa de asedios y batallas en tiempos de Iván el Terrible. Los suecos tienen mucha tinta que escribir también en cuanto a los episodios que conforman la historia de Riga, pues allá por el siglo XVIII fueron avezados constructores de fortificaciones que ya no son más que remotos recuerdos.

En mi trayecto urbano no tardo en columbrar a lo lejos la imponente torre de la iglesia de San Pedro, obra de Johann Rumeschottel. La primera referencia histórica llega en 1209, si bien la iglesia actual data del siglo XV. Puedes coger el ascensor si quieres gozar de unas vistas "aéreas" magníficas. 


Nada desdeñable es la iglesia de San Juan (1234). Esta antigua capilla, ahora luterana, acogió para sus preces al obispo Alberto. Es curiosa la estatua que encuentro allí mismo. Sus personajes, el burro, el gallo, el gato y el perro aluden al cuarteto de instrumentistas de Bremen que se dirigían a aquella ciudad para convertirse en músicos afamados, como se narra en la renombrada fábula de los hermanos Grimm. Más iglesias, sin ánimo de ponerme yo piadoso. La iglesia de San Pedro posee un imponente campanario. En su fachada, estatuas y columnas de gran templo. Estoy rodeado por un torbellino de turistas, autobuses que te llevan por toda la ciudad con información en varios idiomas, tiendas de souvenirs. En cuanto a la iglesia, la figura decapitada es la del propio San Pedro. Si tienes intención de subir a la torre deberás desembolsar nueve euros.

Prosigue mi peregrinaje ante la alucinante casa del gremio de "los cabezas negras" (1334).



Aquí se congregaban los comerciantes para tratar sus negocios. La explicación de tal denominación me resulta bastante anodina y simplona. Al parecer su patrón era San Mauricio. Éste tenía el pelo de color negro, por ello, a los que vivían allí se les denominó "cabezas negras". Mucho más ufano e ingenioso me parece el prospecto de requisitos que debían reunir estos comerciantes para adscribirse a tal gremio. Los candidatos tenían que ser solteros. Tenían que ser generosos con la congregación y regalarles algo de plata.






Entre sus habilidades debían figurar la esgrima, ser buen bebedor, poseer sentido del humor... En fin, un rosario de aptitudes rocambolescas para lograr tal enmienda.

La casa del gremio está bellamente ornamentada con estatuas negras y un reloj magnífico de color azul, año 1334. En medio de la plaza encuentro a San Rolando, protector de la libertad. La efigie fue construida por Wilhem Neumann y August Folts. Este eximio personaje es el mismo que aparece en los afamados poemas de "La canción de Roland".

El diseño de la ciudad es muy alemán, muy centroeuropeo. Verás soberbios edificios en esta zona, ejemplos de modernismo como en el hotel Neiburgs, en Jauniela 25-27. Muy recomendable callejear por aquí. Prosigo ruta para llegar a la catedral del domo (3euros).

Es una construcción gótica en ladrillo con interior austero y vidrieras preciosas. Las imágenes de la Virgen María aluden a sus inicios cómo iglesia católica. No dejarás de admirar ese órgano de madera tremendo, con algo más de 6800 tubos. Se trata del templo de mayores dimensiones en el báltico. Algo más umbrío es el claustro gótico, que aúna restos arqueológicos hallados. 











MÚSICOS CALLEJEROS CON UN TALENTO INCREÍBLE. 

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