Páginas vistas en total

jueves, 31 de marzo de 2016

MONASTERIO DE LA RÁBIDA


Me encuentro en Palos de la Frontera para visitar el monasterio de la Rábida. Me recibe en un ambiente cuasi caribeño, un paisaje flanqueado de palmeras y una hermosa columna de blanco nupcial, donde se erige enhiesto el descubridor más afamado de todos los tiempos, aquel eximio y pertinaz navegante genovés de nombre Cristóbal Colón. El autor de tamaño "menhir" es Velázquez Bosco, quien en 1891 recibió el encargo para conmemorar el IV aniversario del descubrimiento de América.




Frente al monasterio no puedo por menos que admirar la esencia típicamente andaluza de sus muros albos. Me cobran 1,50 tan sólo... Una afortunada prerrogativa por viajar en grupo; de otro modo tendría que abonar tres euros como "castigo" por viajar en solitario.

Nada más entrar ya quedó epatado al penetrar en la magnífica sala monotemática de Cristóbal Colón. Las pinturas que cubren las paredes son de Vázquez Díaz y las dejó ahí inmortalizadas en el año 1930, para que turistas como yo quedásemos después con esa expresión en la faz como de haber descubierto un universo nuevo. Colón omnipresente se pasea ante mi mirada. ¡Ahí están los 90 hombres que le acompañaron en su gloriosa gesta!








Más adelante un precioso claustro florido con gran cantidad de cuadros sobre el personaje egregio que acapara toda la atención. Enterrado en una iglesia gótico-mudéjar yace para siempre el inefable Pinzón. Si alzas la mirada quedas atrapado en el techo artesonado y policromado. 







Una virgen de alabastro del siglo XIII reclama mi devoción un instante.
Parece un lugar de lo más sereno, sin duda, para beneficio de los cinco frailes que aún habitan aquí. Es interesante la sala capitular, donde Colón y los capitanes de las carabelas más conocidas del orbe marino prepararon el viaje allende los mares que doraría sus nombres con barniz de grandeza. Este monasterio es pues un lugar sin parangón para ahondar en la leyenda de los hermanos Pinzón, Cristóbal Colón y Juan de la Cosa, artífices de una gesta sin precedentes que marcaría un antes y un después en las crónicas
transoceánicas.



No te marches sin visitar el muelle de las carabelas. Por 3,55 podrás subir a bordo de unas réplicas magníficas de La Pinta, La Niña y La Santa María. Está muy interesante el vídeo que te ponen sobre el viaje de Colón. Dura unos 20 minutos. En cuanto a los barcos, uno puede sentir el agobio y claustrofobia de los osados marineros que las pasaron canutas en esos navíos de madera, tan livianos como cajas de cerillas si los comparamos con la fuerza brutal de las tempestades. Viajaban como sardinas en un espacio mínimo para una
tripulación excesiva.

No hay comentarios: