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sábado, 29 de agosto de 2015

CALATAÑAZOR








De Praga viajo ahora a un pueblo con solera, vetusto como las piedras y el tiempo. Minúsculo como un alfiler, si en un apuro das tres zancadas te sales de sus lindes. Pero en esa pequeñez liliputiense hay belleza por doquier. Catalañazor, "calat am nasur" o "castillo de los buitres" es un pueblo bonito, arcaico, medieval y encantador, pequeño y tranquilo. La procedencia de su nombre podría deberse, nos cuenta la historia, a la derrota que sufrió almanzor en la batalla del año 1002. Vería su época de esplendor en el medievo.



Visita la iglesia de Nuestra Señora del castillo, siglo XII. Te cobrarán 1,50, pero vale la pena. Tiene un magnífico retablo policromado lleno de figuras, imágenes, ornamento dispuesto en terrazas o niveles. También destaca el retablo del Cristo del amparo, con profusión áurea. Antes de irte visita la pequeña sala lateral del museo religioso.






Sigo mi periplo por la preciosa villa medieval, con encantadores locales para comer, como el recomendable Restaurante La casa rural de Catalañazor. Además también te puedes alojar. Se trata de un local de estilo mozárabe realmente precioso, coqueto, romántico, íntimo.

El pueblo que visito se deja querer y es fotogénico, muy bien cuidado. Puedes aparcar al final del pueblo, atravesando Calatañazor, junto al fabuloso mirador. Aquí verás dos cosas bien curiosas: la piedra del abanico, testigo mudo de la Era Terciaria, o sea, entre 10 y 20 millones de años, y el Rollo o Picota, que según se estima, pudo erigirse para funciones penales en tiempos de Juan de Padilla. Muy probablemente, en este pináculo se exponía al escarnio público a los malhechores.





 Acaso te llamen más la atención los restos abatidos del castillo construido por el infante Pedro. Hay muy buenas vistas desde aquí. Emana de la misma tierra y el aire una calma desconocida para el típico "urbanita" que como yo mismo, proviene de una ciudad donde se respira combustible y partículas en suspensión en forma de boina negra.

Hasta donde alcanza la vista oteo campos llanos y serenos que enmarcan un lienzo precioso. 







viernes, 28 de agosto de 2015

PRAGA VI




Último capítulo de mi periplo inolvidable por Praga. Me llevan mis pies hasta la fascinante ciudadela de Visehrad. Nada más salir del metro ya me acoge a lo lejos una maravillosa panorámica de la ciudad sobre el puente que cruza la carretera. No está muy bien explicado cómo llegar al complejo monumental. La distancia es en realidad de unos 15 minutos a pie, si no te lías y no te pierdes. El metro, línea 3, es súper rápido y moderno. Te costará 24 coronas por media hora y 32 por una hora y media de validez.

Por supuesto, es casi ya de perogrullo mencionar que aquí, en este lado recoleto de Praga, tampoco faltan las casas de colores de estética alucinante. Durante mi breve caminata encontraré numerosos edificios preciosos que ya no son lo que fueran; como por ejemplo una abadía preciosa que ahora es un hospital, una iglesia o conjunto eclesiástico es sede de la policía, etc.


Una arboleda impertérrita pretende fagocitarse la ciudad entera. Por fin llego al conjunto histórico monumental amurallado. A primera hora, e incluso después, no se puede decir que haya oleadas de turistas. Es agradable pasear por un parque con magnifico mirador a la ciudad que baña el río Moldava. Magníficas las enormes estatuas que parecen colosos mitológicos por tamaño.



Mucho gótico y algunos deportistas quebrando la quietud matinal. Espero a que abran a las 10:00  la iglesia gótica de San Pedro y San Pablo, que pese a estar algo ennegrecida, es una maravilla. La entrada vale 50 coronas más otras 5 por un folleto explicativo.




Ya adelanta su excelencia esa puerta sólida con escudos tachonados de colores. También es muy bonito, siempre en ese contexto de belleza romántica decadente medieval, el cementerio: elegante, preciosas estatuas, panteones, rodeado todo por un claustro de belleza adormilada en las telarañas del tiempo. Estilo italiano renacentista, este es el hogar permanente de eximios personajes como Dvorak, Jan Neruda, Blazek,  Bedrich Smetana, Puccini o Capek, inventor de la palabra "robot", del checo "robotovat”, que significa "labor, trabajo".






Accedo a la iglesia, circuido de asombrosas pinturas por doquier y un gótico sobrecogedor. Desafortunadamente, debo coger un avión y mi paso por la iglesia es fugaz, pero me cuesta dejar atrás ese universo interior de rojos, azules, verdes, creando una jungla irisada espectacular que recrea motivos sacros y florales.








jueves, 27 de agosto de 2015

PRAGA V



 En la calle Nerudova, larga, empinada, me encuentro pronto con el monasterio de Strahov o Strahovsky Klaster. Estoy en un enclave arbolado desde el cual puedo beneficiarme de unas asombrosas vistas de la ciudad. Penetro en una estructura blanca con bonitas molduras y una ristra imponente de salas barrocas, pinturas, gótico y rococó conviviendo en perfecta simbiosis. Si te sacas la Prague Card tienes acceso a 50 monumentos de Praga y transportes gratis. Sigo pues en Strahov. He pagado 100 coronas y un permiso extra de 50 para que me permitan hacer fotos.


Una de las joyas del lugar es la biblioteca Strahov. Es una de esas bibliotecas como de película de aventuras: solera, libros titánicos que destilan sabiduría acumulada durante años y años. Enormes estantes y librerías ornamentadas acumulan el saber del Hombre. Es preciosa la sala de teología, con sus techos pintados y esa aura que emana longevos secretos. Es como de otro mundo la sala de la filosofía, con ese techo con molduras blancas y pinturas, cientos de libros y unos magníficos globos terráqueos que parecen recién desembalados.



Abandonó este lugar para adentrarme ahora en la iglesia de Nuestra Señora de Loreto, que también es magnífica y también me piden 100 coronas más el permiso de foto, 50 coronas. Me esperan alucinante pinturas, molduras y una legión casi siniestra y pérfida de ángeles con sobrepeso en un universo de piedra barroca y rococó. 


Para comer está bastante bien Bonaparta, te cobrarán sobre 150 coronas más el pan y un 15% de propina incluida.  El local es bonito y concurrido, algo umbrío, y sobre todo auto temático: Napoleón por doquier. El local parece una pequeña abadía.






PRAGA IV


 TEATRO NEGRO DE PRAGA.



Sigo paseando por esta ciudad que necesita más de mis misérrimos tres días para disfrutarla a fondo. En ese tiempo le extraigo todo su jugo, Praha, Praga, bien lo merece. Voy a poner una nota dulce y muy recomendable en la recomendable calle Melantrichova. Aquí, al igual que en la esencial Karlova, hallarás un paraíso de caramelos en la tienda Captain Candy. Son preciosos, tan bonitos, tan variados, da gusto verlos, casi a punto de desplomarse de esos toneles de pirata a rebosar.


Sigue por esta calle para desembocar en el ayuntamiento, con ese reloj astronómico increíble que convoca a todas horas hordas innumerables de turistas.

Las iglesias más increíbles de Praga, o en todo caso, a la cabeza de la lista abrumadora, están en Krizovnicke Namesti. Iglesias de San Salvador y San francisco. Ambas son de quitar el sueño y resucitar a los difuntos. Son además una excelente opción para ver algún concierto de música clásica.



Te puedes tomar un helado, si te gustan estas delicias al estilo casi rococó de los italianos, en Gelateria Café La Torta, en la calle Melantrichova. Los cafés italianos son memorables.


Para comprar mercancía checa, nada mejor que el precioso mercadillo permanente entre Melantrichova y Havelska. Cierran a las 18:00.






Yo, que adoro la música clásica, me he decidido por un concierto en la Capilla de los espejos, en Karlova 1.

Mejor elección no hay... Iglesia barroca, alucinante, con esos techos pintados de escenas bíblicas renacentistas italianas y profusión pictórica de azules, rojos y dorados. Una ornamentación suntuosa, columnas de mármol y áureos capiteles.

La música... Así debe ser la celestial, así debe sonar el susurro de los ángeles. Cierra los ojos, obtura el resto de los sentidos innecesarios, deja que la música se haga con el control... Deja que te subyugue... alucinante experiencia, un dinero bien gastado. Los intérpretes, como la música misma, no son de este mundo.

Antes mencionaba dos iglesias imprescindibles, pero de regalo voy a ofrecerte otra más: la iglesia de San Giles. Sobrecoge su barroco apabullante y de comparsa, unas pinturas en el techo donde juegan en silencio los granates con los blancos y los negros del ocaso. Destaca como una mecha de medianoche el tono áureo de los capiteles de las columnas. Estoy entre Husova y Karlova, dos calles a las que quedo rendido. Mucho menos excelsa es la capilla de Belén, en Bethlemski Nam. Fue fundada por J.Kriz y el cortesano Hanus de Mulheim en 1391. Su estructura cuadrada y aséptica me deja lívido de desidia. Acaso, y por aquello de la bondad del turista que lo mira todo con ojos de zagal, son bonitos los frescos de la pared.





La plaza, de estilo italiano, es un buen lugar para venir a comer. Dirígete a Krizovnicke Nam para descubrir el mundo "oculto" bajo la galería comercial por la entrada que pone: U Salamouna.

Estoy de nuevo en Mala Strana, por aquí paso cada dos por tres cuando me hallo entretenido cruzando el puente de Carlos. Mala Strana, Malostranske square,  me recibe con un gentío como de exilio y con una iglesia magnífica: la barroca de San Nicolás. Hay que pagar 70 coronas, ¿acaso porque tocara el órgano Mozart en su día? Bueno, lo cierto es que es una de las iglesias más descollantes de Praga. Bien lo vale su barroco deslumbrante. Sube a la planta superior para quedar embriagado de tanto ornato dorado y asalmonado en divina conjunción.




martes, 25 de agosto de 2015

PRAGA III


Una visita obligada para amantes de la cerveza, aunque no te guste, como es mi caso, está en la cervecería U fleku, en Kremencova 11. Se trata de un local del año 1499 donde producen cerveza negra artesanal que solo se puede consumir aquí. Unos músicos animan la velada con sus acordeones, aunque a veces resulta algo pesado. La capacidad es para unas 1000 personas, hay ambiente de Oktoberfest de Múnich, la famosa fiesta de la cerveza, o sea, ruido, mucha mucha gente...

El lugar tiene encanto y solera, camareros por doquier y un patio exterior enorme. La decoración se me antoja análoga a la del refectorio de una abadía de la orden cisterciense, como de monasterio. Muchos salones y comida abundante y rica.

Más asuntos imprescindibles en Praga: tour completo de sinagogas. Te costará 480 coronas, pero merece la pena, aunque solo fuera por entrar en la increíble sinagoga española, que de hermosa parece que te hallas en alguno de los patios granadinos de La Alhambra.





El originario edificio románico sufrió una cantidad ingente de reformas, lavados de cara constantes entre 1536-1840. El resultado te dejará impresionado.

Sube a la segunda planta para prolongar el arrobo místico en el que te sume este templo de oración. Encontrarás también una exposición nada desdeñable de objetos de plata de valor incalculable. Uno casi pierde el sentido en esta jungla policromada de ornamentos rojos, verdes, azules, dorados, negros...

Sigue tu ruta visitando la sinagoga de Maysel. Después de lo visto, te parecerá poca cosa. Es peculiar la de Pinka, con esos 77297 nombres fechas de nacimiento y deceso de víctimas de los nazis escritos en las paredes. Pero para asombroso, el cementerio que viene a continuación. Cientos de lápidas como de película victoriana, todas apiladas, torcidas, medio derruidas, mohosas, erosionadas, sin orden ni concierto, dispuestas en una enorme rotonda arbolada frente a edificios nobles de Praga.






La sinagoga Klausova, que está justo al lado, tiene un bonito techo decorado con molduras y relieves que desde abajo se me antojan argénteos, vamos, como de plata. Es una impresión, por supuesto. Mucha orfebrería fabulosa. Al salir, montones de puestos de típica mercancía checa, souvenirs: llaveros, marionetas, imanes, fotos y cuadros de la ciudad más bella del universo, etc.

Prosigo por la Staronava sinagoga o sinagoga vieja-nueva. Solemne gótico, te puedes sentar en el coro. Al salir me topo pronto con el antiguo ayuntamiento judío, de negra fachada y ornamentada de dorada filigrana. Ahora es el U Stare Synagogy restaurant. De paso por la calle Pariszka me rodean las tiendas de lujo y marcas caras.

Me dirijo ahora hacia otra de las "joyas de la corona". Apartada de la ruta de las sinagogas, ésta es excepcional y puede pasar desapercibida.

Me refiero a la increíble sinagoga de Jerusalén. Llegar tiene su miga. Una manera rápida sería l siguiente:






Desde la Torre de la pólvora, tomar Senovazne Namesti. Cruza la calle para ver la preciosa iglesia y su magnífica torre campanario de Jindriska.

Si quieres disfrutar desde las vistas panorámicas tendrás que abonar 100 coronas. Cruza a la calle Jerusalemska, y como dicen los franceses, et voila:

Has llegado a la sinagoga de Jerusalén. Me rodea la ornamentación extrema de rojos, azules, verdes. Parece recién pintada, esas columnas maravillosas, sus áureos capiteles y los balcones superiores de tono carmesí adornados con filigranas azules y doradas.

A regañadientes abandonó este lugar y me sale al paso el suntuoso edificio de la ópera al final de Politiskych Veznu.

El museo de Praga, al lado, está en obras.