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martes, 11 de agosto de 2015

PETRA




Petra o "piedra" es por excelencia la joya jordana más requerida, requebrada y deseada. Como todo lo bueno, que llega al final o está aún por venir, he dejado esta crónica para los postres. Decir que es fascinante se me antoja exiguo, casi como proclamar que la Torre Eiffel es una maqueta de hierro o una torreta de alta tensión. Merece la pena un esfuerzo ímprobo para caminar en ascenso hasta el monasterio, unos 800 escalones, unas 4 horas de travesía, y completar el complejo de Petra. Hace un calor horripilante en estas fechas, por lo cual, jamás te olvides la visera y la botella de agua. En todo caso, siempre encontrarás durante la caminata beduinos y tiendas que te venden de todo.




Los menos avezados en esto de entrenar los pies, pueden optar por recorrer Petra en camello, calesa, caballo, burro, etc.

Ya en ruta, observa los colores rojos, bermejos, ígneos, asalmonados, naranjas, cobrizos, amarillos de los desfiladeros, las rocas, el suelo que pisas...

Es una lástima que no haya un poquito más de control sobre este paraje de ensueño, pues las numerosas cuevas que encuentras se usan habitualmente como letrinas, alojamientos, etc. Están  llenas de desperdicios que ponen de manifiesto la desidia y salvajismo de algunas personas.



Si te sientes con ganas de aventura, también es interesante aunque minúscula la llamada Pequeña Petra, apenas unos metros para recorrer pero más de lo mismo.

Perdida durante muchos años, Petra fue descubierta en 1812 por el explorador Lewis Burckhardt, quien se hizo pasar por beduino para poder acceder a este lugar sagrado, escondido del mundo, vigilado para que nadie supiese de su existencia o ubicación.

En el año 2007 fue declarada una de las 7 maravillas del mundo. 100 kilómetros cuadrados me esperan. Legado de edomitas y nabateos, quienes llegaron del oeste de Arabia en el siglo IV a.c, vería Petra un nuevo amanecer con el Imperio romano allá por el 106 d.c

Todo el mundo se apresura y congrega cuando llega al tesoro o Al-Khazne, el monumento más conocido de todos los que verás aquí. Aquello parece la Plaza Mayor...






Fotos por doquier con los camellos, beduinos, tiendas, cuevas, el propio tesoro, que es un templo y no un cofre preñado de oro y alhajas...

Es una maravilla observar esos petroglifos, iglesias bizantinas, runas en la piedra legendaria. Sigue por la increíble "calle de las fachadas".



Alucinantes templos construidos, tallados en la roca. Es enorme el teatro, aunque verás aquí y allá máculas y cicatrices por todas partes.

Llega un momento en que te da la impresión de que todas las rocas esconden cuevas, templos, rostros, runas. Hay que mirar y observar con atención, pues Petra es un escenario de sueños convertido en paisaje irreal.
Las tumbas reales son puro asombro, magnificas, mayestáticas, así como la tumba de la urna. En el año 447 d.c este lugar acogería a los cristianos, y para tal fin se rediseñó su cariz. Observa los Djin o roca de los fantasmas, increíble como toda Petra. Si has llegado hasta aquí, toma aliento y prosigue hasta el monasterio, bien lo vale.


TUMBAS REALES Y MONASTERIO





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