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sábado, 11 de julio de 2015

ISRAEL: TEL AVIV

ISRAEL: TEL AVIV





Desde Galicia, rías altas, hago una breve parada en Madrid y emprendo viaje enseguida hacia la mítica, lejana, misteriosa y arcana Israel. Próxima parada: TEL AVIV.

Me alojo en el lujoso y recomendable hotel Metropolitan. Mi primer contacto con la ciudad me lleva hasta la playa  de Jerusalén; a tiro de piedra de mi hotel. Me siento un extra en uno de los episodios de “Los vigilantes de la playa”: aquella “chorradita” comercial que hizo famosa a la neumática Pamela Anderson.



Pero dejando a un lado apuntes tan inanes, prosigo. Hay gente por doquier paseando por la playa, y por los paseos preciosos que miran al mar; y sobre todo, esto me llama la atención, deportistas, gente corriendo, haciendo gimnasia al aire libre, patinando, saltando, haciendo ejercicio: parece que se prepararan para las Olimpiadas.

El ambiente no puede ser más agradable y estival. ¡Cuidado con las bicis! Hay cientos, miles de bicis… a veces me resulta difícil esquivarlas y pasear, disfrutar de Tel Aviv se torna harto enojoso.


EDIFICIO DE ESTÉTICA BAUHAUS

Enseguida tomo contacto con la moneda local, el sheken, pero te aceptan en todas partes euros y dólares. El euro, a fecha actual de este viaje, está por los suelos e Israel, barato no es.

Tel Aviv o “colina de primavera”, está plagado de edificios ruinosos y fachadas decrépitas, calles que se caen a cachos y que afean la vista.

Aquella ciudad fundada en 1909 por 60 familias judías, antes sólo existía la zona llamada Jaffa, también tiene sus guiños modernistas de la mano de la corriente Bauhaus, o “casa de la arquitectura”, que es lo que significa el “palabrejo”. Sus características principales son la funcionalidad, la ausencia de ornamentación y la armonía de sus elementos en cuanto a los medios artísticos y técnicos para su elaboración, vamos, lo que viene siendo casas funcionales sin florituras ni aderezos innecesarios.

Mientras paseo por la playa de Jerusalén no paro de buscar este tipo de viviendas, al tiempo que me apercibo de la gran cantidad de hoteles, restaurantes y locales de ocio que hay por todas partes.

Acompañan unas fotos mis palabras antes de dirigirme hacia la recoleta e imprescindible zona antigua de Jaffa.




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