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jueves, 30 de octubre de 2014

MACEDONIA; SKOPJE II

MACEDONIA: SKOPJE II


Continúo explorando Skopje y me topo de frente con la maravillosa Puerta de Macedonia, un magnífico arco del triunfo de color albo y acompañado de efigies a ambos lados. Es una zona preciosa con un bonito parque frente al Parlamento.

La Puerta de Macedonia está revestida de bellos frisos que nos narran épocas de relevancia histórica del país: batallas contra los bizantinos, asedios otomanos, etc.


Es imponente la estatua del Príncipe Samuel, sentado en un trono sobre un púlpito blanco.

Es magnífico también el monumento ecuestre de 33 metros de altura de Alejandro III, Siglo III A.C, Alejandro Magno, sobre un púlpito alucinante con frisos de temática militar.

Los leones son una referencia distintiva de esa época.


Skopje, observo con notable agrado, está preñado de fantásticas estatuas y monumentos que la convierten en una “novia vestida de blanco”.


La mayoría pertenecen a personajes importantes del país que jugaron roles históricos destacables en alguna guerra.

Sigo mi ruta por el centro de la ciudad sin perder de vista el río Vardar. Se me para la mirada en el Museo arqueológico o el Puente de Justiniano, símbolo de la ciudad. Tres puentes cruzan el río Vardar, pero es el de los pintores el que reclama mi atención con su belleza exultante, con todas esas estatuas enhiestas y egregias a ambos lados.

Detrás del suntuoso teatro me encuentro con la estatua del emperador Justiniano, sentado con porte altanero. También es reseñable la de Ciril Metodis, fundadores del alfabeto macedonio, justo al dejar atrás el emblemático y señero puente del emperador romano.


Muy al estilo parisino se me antojan las enormes y fascinantes fuentes con figuras y estatuas, como la de Filipo II, padre de Alejandro Magno, sobre un púlpito inalcanzable. Aparece junto a su familia, así como el símbolo de la antigua Macedonia, el Sol.



Para acabar esta crónica, echo un rápido vistazo a la fortaleza de Kale (S.VI), reconstruida por Samuel en el siglo XVI.

viernes, 24 de octubre de 2014

MACEDONIA

           

Sin pena ni gloria paso como un fantasma por la insustancial Kosovo, que no tiene nada más que ofrecerme salvo una insípida reconstrucción sin galones ni condecoraciones reseñables. Como ciudad moderna la veo casi estoica y flemática, neutral y carente de ambición estética.

Si acaso es interesante acercarse a la población de Kukësi para observar el curso del precioso río Drin negro (285 kms), el más grande del país.

MACEDONIA

Entro de lleno en Skopje (Skopie).

Hay una gran diferencia estética entre la zona vieja y la nueva. Me apercibo de ello con una mezcolanza de extrañeza y fascinación. A través de denso tráfico observo calles sucias repletas de trampas urbanas a modo de socavones y demás desperfectos.

Me recuerda esta zona antigua a la inmundicia de Nápoles o Génova. No por ello deja soterrada su belleza: está debajo de ese manto afeado, bajo la estela de manchurrones, desconchones y basura.

Es una belleza degradada, negligente, arrumbada, fruto de la precariedad y falta de medios a causa de un pasado demasiado aciago.

Sin embargo, la zona moderna y monumental se transforma, especialmente de noche, como una coral de cisnes de oro. Skopje, una ciudad segura que mira a las más eximias capitales europeas sin pudor, se torna lumínica y espectacular cuando se apagan las luces del cielo.








Se come de fábula en los idílicos bulevares parisinos y repletos de puentes ostentosos frente a la Ópera o el Teatro.

La prístina Uskub en tiempos de hegemonía otomana, cuna de Teresa de Calcuta, fue reconstruida, un 80%, tras el desolador terremoto del año 1963.


El resultado de ese trabajo impagable e ímprobo dejará patitieso al más pintado. Encantadores son los restaurantes junto al río Vardar, donde puedes pagar en euros, como también los autobuses rojos de dos plantas que evocan a aquellos londinenses.

Es imprescindible recrearse en el bazar turco, uno de los más grandes e importantes de Europa.

Regresando al “inframundo” de la zona antigua, de neta fisonomía otomana, muchas mezquitas y el Museo de la Ciudad, antiguamente la estación de trenes. Desafortunadamente quedó destruida tras el terremoto.





domingo, 19 de octubre de 2014

GJIROKASTER




A la altura ya de Bistrice, la carretera me brinda un paisaje de lozanía y exhuberancia arbolada. Arribo a la preciosa villa medieval de Gjirokaster, sin premeditación o alevosía, en la efemérides de su septuagésimo aniversario de su independencia de Grecia.

La ciudadela (1336) está animadísima: gente por todas partes, desfiles, música, terrazas, bares abarrotados, coches que tratan de aparcar al borde de la cuneta…

Es un pueblo de innegable encanto; me apercibo de ello tan pronto como dejo flotar mi mirada sobre las casas blancas y pequeñas con tejados de oscura piedra cenicienta que saludan en la lontananza a las montañas Gramoz y Lunxheria.







Gjirokaster o “Ciudad de un millar de pasos o de piedra”, está merecidamente reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 2005.

Para gozar plenamente de sus ópimas excelencias, nada mejor que una “cata” desde las alturas del castillo, actualmente Museo militar.



En los años 30 del exiliado rey Zog, esta fortaleza acogía entre sus muros sórdidas prisiones. Los amantes de lo belicoso disfrutarán entre los imponentes carros de combate y cañones de la 1º y 2ª Guerra Mundial.





También hay un avión maltrecho de las fuerzas norteamericanas que aterrizó en Rinas, no por propia voluntad precisamente, en el año 1957.


Estamos en la fortaleza de mayor calado en Albania. Es enorme también la explanada del castillo, donde nos espera el mencionado avión “secuestrado”. Aquí se ofrecen cada 4 o 5 años recitales folclóricos. Ya en los “bajíos” se reencuentran mis pies con un pavimento escarpado y pedregoso plagado de encantadoras tiendas.




Es magnífica la arquitectura en derredor de puro marchamo otomano. Para despedirme por hoy, nada mejor que unas vistas serenas del río Drinos.

viernes, 17 de octubre de 2014

BUTRINTI; PATRIMONIO DE LA UNESCO DESDE 1992


En medio de un paisaje boscoso surge como por encanto el fascinante y extenso centro arqueológico de Butrinti. Excavado tan solo un 25%, uno puede hacerse una idea fidedigna del esplendor de antaño posando la mirada en el enorme graderío del anfiteatro.

En mi paseo sosegado discurro ante restos monumentales que datan del siglo IV a.c hasta baluartes otomanos del XIX.



Cuenta la mitología que Buthrotum, actual Butrinti, la fundaron los exiliados de la legendaria Troya. La raigambre de escombros ruinosos y construcciones demolidas conoció una época boyante en tiempos de hegemonía romana. Entonces Butrinti aparecía como una magnífica ciudadela amurallada con puentes, fuentes, mosaicos, acueductos, templos…




Es imponente la silueta anciana de la basílica, construida en tiempos de plena expansión cristiana, (S.V-IV)





Butrinti, escenario cruento de batallas con otomanos, normandos y bizantinos estuvo bajo las manos de los venecianos en 1386, y así contó la historia sus avatares durante 4 siglos.

Butrinti es también recordada por el implacable Ali Pasha, quien gobernó con mano férrea y ánimo zahareño en el siglo XIX.

Encuentro de lo más fotogénico e idílico el lago accediendo por la maravillosa, soberbia y descomunal Lion´s Gate (Puerta del león, S.IV-V a.c)

Sobrecoge también el recorrido bordeando las puertas y murallas anteriores a la época romana; su grosor y solidez son majestuosos.

Butrinti encandila, y disfrutarla plenamente nos llevará tranquilamente dos o tres horas, pero eso sí, muy bien empleadas.






viernes, 10 de octubre de 2014

VLORA, CIUDAD DE LA DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA DE ALBANA, 1912


 HOTEL VLORA INTERNATIONAL

A primera vista vlora se me antoja como una típica localidad costera de hermoso litoral playero pero gélidas aguas y playa de tierra adusta y dura.




Acaso sea este el motivo más evidente por el cual no avizoro ni rastro de bañistas, ni tampoco la presencia alguna de paseo marítimo. He tenido que atravesar el montañoso y curvilíneo Parque Nacional de Llogara, una auténtica maravilla, para arribar a esta ciudad, célebre por ser aquí donde se firmara en el año 1912 la declaración de independencia de Albania.

Llogara, “simulacro” fidedigno del norte de España, me ha dejado embelesado con sus magníficos escenarios asomados a un mar cristalino de azules, zarcos, añiles, cerúleos, azules celestes…


Vlora, punto de encuentro de los mares Adriático y Jónico, tiene un talante animado y estival, pero con un día de permanencia tendremos más que suficiente para extraerle todo el jugo y pasar a nuestra siguiente parada: Butrinti.



jueves, 9 de octubre de 2014

ARDÉNICA Y APOLLONIA

ARDÉNICA Y APOLLONIA


Breve parada en mi camino para visitar en Ardénica la iglesia de Santa María (Siglo XVIII), célebre en gran medida por ser en este recinto sagrado y recoleto donde contrajera nupcias nuestro ya archiconocido héroe albanés, Skanderberg.

Aunque algo apegada a las sombras, no es ello óbice para que el buen observador aprecie y repare en la belleza de los fascinantes iconos que inmortalizaran Kostandin y Athanas Zografi en las paredes. Forma parte del monasterio bizantino (1200) anejo, donde actualmente viven algunos monjes. Las fantásticas pinturas que encontramos son obra de los hermanos Zografi, y para su confección sólo utilizaron materias primas naturales, exentas de elementos químicos.






Una mención honorífica merece mi siguiente etapa en Apollonia. La ciudad helena dedicada al dios Apolo allá por el siglo VI a.c, prístina colonia corintia en el 600 a.c, es el centro arqueológico más importante del país. Me hallo en un paisaje bucólico de suaves y tersas colinas y llanuras verdes. He dejado atrás campos de cultivo y valles imperturbables y una carretera angosta y llena de baches. Merece la pena visitar el museo para sumergirnos en la historia de este otrora importantísimo puerto marítimo y acercarnos así a la memoria ancestral de la Edad del Bronce: vasijas, ánforas, esculturas, etc.


Nos sorprenderá y agradará con creces la monumentalidad decadente e incompleta diseminada por las 80 hectáreas de este centro arqueológico en proceso de excavación. Especialmente interesante es el ágora. Apollonia fue boyante y referente, una urbe próspera que llegó a alcanzar una población de unos 50.000 habitantes. Estas tierras, ubicadas a 800 metros por encima del nivel del mar, fueron testigo de batallas y asedios ilirios y macedonios. Un terremoto cambiaría su suerte al alterar el curso natural del río Vsoja. Apollonia, deslumbrante y envidiada, dejó de ser epicentro mercantil y comercial para caer en un olvido implacable e inclemente entre los siglos IV-V.


Volviendo a la grandeza de Apollonia, sin duda quedaremos atrapados entre los fustes y capiteles magníficos que aparecen como una revelación al aproximarnos a la silueta soberbia del bouleuterión (Siglo II d.c), que cumplía funciones administrativas en tiempos del emperador Augusto, quien otorgara a Apollonia la prebenda de ciudad libre e inmune; o sea, exenta de pagar impuestos.





viernes, 3 de octubre de 2014

BERATI






Las obras de reconstrucción, remodelación, reformas, son habituales pasajeras de mi periplo albanés. Llegando ya a Berati soporto estóicamente los constantes socavones y cicatrices de la carretera, o mejor dicho, de esta senda “en pañales” que recorro, a base de tierra y piedra. Todo sea, eso sí, por visitar la antiquísima ciudadela del siglo IV A.C.





Este lugar, pienso para mis adentros, bien merece los achaques sufridos durante la travesía. Berati tiene un innegable halo mágico medieval que te embriaga y engancha desde el primer momento. Aquí habitan actualmente entre 50 y 60 familias, pobladores de este curioso reino olvidado de tremendas escarpaduras adoquinadas, más idóneas para équidos que para humanos.




La hermosa y añosa “ciudad museo”, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2005, está preñada de in ingente rosario de iglesias, ocho en total, que abarcan remotos períodos ilirios, romanos, bizantinos, otomanos…

Es curioso observar cómo todos estos elementos, patrimonio histórico nacional, casi parecen a merced de la lozana vegetación que a lo largo de los años avanza reclamando su sitio.

Nada queda apenas del esplendor de la ciudadela de 24 torreones después de que un seísmo destruyera la mayoría. Al igual que en Kruja, abunda la venta de bordados. Es preciosa la zona antigua de Berati en torno al castillo, con su puente de arcos de media luna y el río Osumi que lo cruza. Es de gran interés cultural visitar el museo Onufri, famoso pintor de iconos albanés.

Me despido de esta idílica villa, cuyos primeros vestigios datan de la Edad del Bronce (hace más de 4000 años). Al fondo, me quedo con la silueta magnífica de las imperturbables montañas Tomorri.