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viernes, 11 de julio de 2014

MONUMENT VALLEY



En estos parajes cinematográficos, allá por el año 1938, el ínclito cineasta John Ford rodó la célebre película “La diligencia”: nos encontramos en Monument Valley.

Es curioso contemplar in situ esta gigantesca extensión de arenas rojas, donde aún residen poco menos de 300 navajos, que tantas veces soñé en mi infancia a través de un vetusto monitor en blanco y negro, muchos años antes del advenimiento internauta y la telefonía inalámbrica.

Monument Valley parece inabarcable, así lo atestiguan los 4 estados que lo comparten con celo de “tácito” acuerdo.

Gracias a mi tesón e inconformismo, que no a nuestro guía, mal informado, me dispongo a realizar una caminata a través de estas tierras de películas de indios y vaqueros.

Existe, como digo, pese a las informaciones erróneas que puedan surgir en alguna ocasión, fruto sin duda del desinterés y falta de conocimientos, existe pues una alternativa a las travesías en vehículos 4x4. Ésta alternativa a la que me refiero tiene tanto nombre como mapas explicativos. Me refiero, por supuesto, al fascinante sendero Wildcat Trail, idóneo para quienes sufrimos una hernia discal sacro lumbar y nos aterran los brincos, golpes, meneos y botes propios de una aventura en aquel tipo de vehículos que mencionaba antes.





La imposibilidad de realizar esta excursión, según nuestro guía poco menos que “palabrita del niño Jesús”, me enerva la sangre y decido investigar por mi cuenta. A continuación viene la crónica de esa desobediencia.


 VIVIENDA DE LOS NAVAJOS, SIN ESQUINAS, PARA QUE LOS MALOS ESPÍRITUS NO SE REFUGIEN EN ELLAS.


Prosigo pues con el alucinante paisaje encarnado de rocas y montañas talladas por la naturaleza durante millones de años. Atisbo rojos inverosímiles, negros, amarillos, verdes, grises, a gusto siempre de los caprichos lumínicos impuestos por el Sol.


Es una maravilla, si soportas bien el calor, descalzarse y caminar sintiendo bajo los pies la caricia arrulladora de las dunas naranjas de arena pulverizada. Esta es la tierra más roja que podrás hallar en todo Estados Unidos. Así prosigue el hechizo cuando me dirijo hacia el alucinante desierto pintado, con sus vetas irisadas y paletas de acuarelista. Mi siguiente parada es el Parque Nacional de Canyonlands. 


DESIERTO PINTADO

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