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viernes, 28 de febrero de 2014

SUZHOU II: EL JARDÍN DEL PESCADOR



Ha sido un largo y extenuante periplo, pero todo llega a su fin, y mis crónicas chinas están a punto de arribar a su última estación. Apenas un par de artículos más con fotografías que quiero compartir con vosotros, mis leales seguidores y viajeros del mundo.

Hoy visito el Jardín del pescador, en Suzhou. Data de la dinastía Song (XIII) y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1997.

Para llegar a mi destino, atravieso un angosto callejón que los mercaderes chinos han avituallado con toda suerte de “oportunidades” comerciales que expenden en sus puestos a pie de calle. La casa del pescador perteneció a un egregio militar degradado.

Cruzo fascinado el ornamentado umbral de terracota y enseguida me hallo en el salón principal, con un bonito patio interior donde hombres y mujeres tenían prohibido pasear juntos.

El interior, aunque lo encuentro un tanto espartano e “hierático”, es muy hermoso. El mobiliario es oscuro y ricamente tallado. Abunda el bambú, símbolo de honradez. Los chinos con posibles, amantes de los hogares provistos de peces, estanques, árboles, cascadas y manantiales, concebían su modo de vida vinculado a esos elementos. Así lo manifestaban en las sosegadoras moradas como la que hoy me retiene aquí, cautivado.

Me detengo pues ante el idílico estanque artificial del siglo XVIII, que captura en sus “rudimentos” esenciales patrones habituales en la naturaleza: agua, piedra, árboles y madera.

En una de las salas me topo con un tronco petrificado de 10.000 años de antigüedad. Sigo avanzando para asomarme a nuevas estancias que lindan con pequeños y coquetos estanques, pabellones lúdicos o de tertulias, salas de lectura…

TRONCO PETRIFICADO




Es un lugar pintoresco y fotogénico, donde por cierto, se halla el puente más pequeño de la ciudad, sino del mundo entero, pienso yo… pues es minúsculo.

El puente de tres pasos, así se llama, es como de juguete.


 PUENTE DE TRES PASOS



2 comentarios:

fus dijo...

Tus fotos lo dicen todo. No hay un rincòn en esta ciudades que no merezca una foto....

VÍCTOR VIRGÓS dijo...

¡Hola Fus!" no puedo estar más de acuerdo. Todos los rincones chinos parecen esconder una foto esperando a ser sacada. Un abrazo