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miércoles, 27 de junio de 2012

Armenia: Catedral de Sta.Gayané, Zvarnots y arco de Charents

IGLESIA DE STA.GAYANÉ.


Durante mi largo periplo por tierras de Hayastan vamos a tener el privilegio de visitar lugares mágicos y asombrosos que parecen desterrados en un reino de quietud y silencio de puro misticismo.


Mi primera parada hoy será en la bonita iglesia de Santa Gayané, una joya arquitectónica del siglo VII y P.N.UNESCO construida por el catholicos Ezr.
Dedicada a la abadesa Gayané, quien huyera a Armenia para evitar así un matrimonio indeseado con el emperador romano Diocleciano en el siglo III, fue el templo restaurado en el año 652.


Nos encontramos en un país de relativa frecuencia sísmica. Es una maravilla para los sentidos prestar oídos a los cánticos corales que reverberan entre los sólidos muros de la iglesia de Gayané.


Me acompaña el sempiterno aroma dulzón del incienso y algunas miradas curiosas, poco acostumbradas al turismo europeo, mientras tomo apuntes en mi libreta de viajes.


Bajando unos peldaños, no sin cierta dificultad, pues voy bien pertrechado como un reportero trotamundos, llego a la angosta cripta donde se halla la tumba de la santa, quien fuera martirizada durante el reinado de Trdat por su abnegada prédica del cristianismo y su declarada oposición al regente.


Su fachada, de tonalidad tenue, es de una belleza y elegancia inmarchitable que se hermana con el paisaje envolvente, donde predomina una sensación de eterna serenidad.


Salgo de la iglesia dejando atrás su umbral de pronunciada arca triple y me dirijo hacia la catedral de "los ángeles celestes" o catedral de Zvartnots.
Construída en época de revueltas en el año 642 durante el reinado de Nersés III, está dedicada al visionarioGrigor Lusarovich.


Fue levantada en el enclave donde, según narra la leyenda, tuviera lugar el antológico encuentro entre el santo y el monarca Trdat, que diera en el año 301 paso al inicio o transición a la instauración de la religión cristiana en Armenia.


CATEDRAL DE ZVARTNOTS.


Aunque se halla en estado ruinoso, probablemente a causa de un seísmo, estuvo en pie hasta el siglo X, se percibe perfectamente su belleza esplendorosa arrebatada.


La catedral rezuma poderío y supremacía mayestática, gloria legendaria y sabiduría, porte altivo que no menoscaba ni se achica ante los embates erosivos de los elementos.


Declarada P.H.Unesco en el año 2000, se cree que fue un epicentro energético, un centro de energía.


La fantástica catedral está revestida de una ornamentación hermosísima profusa en capiteles con motivos intrincados diversos.
Es muy frecuente hallar en su simbología la imagen del águila, estigma intrínseco de Zvartnots.


Maravillosas son también las increíbles cruces de piedra, que están declaradas P.H.Unesco. Son una verdadera obra de arte arquitectónica.
Caminando en este paraje inhabitado me topo con un formidable reloj de piedra, cuyos números son suplidos por letras.


Ani Antonian, compañera de viaje, amiga, guía turística, me comenta que son ingentes las excavaciones que se llevan a cabo en esta tierra primigenia que no cesa de regurgitar arcanos de un legado ancestral.
Zvartnots fue un templo de oración y culto religioso pre-cristiano. Aquí se ha encontrado un ara de sacrificios y sistemas de canalización del período de Rusa II.


En tiempos de Trdat sería reemplazado por un templo helenístico.
Durante mis labores de documentación tropiezo con un dato que me parece de lo más sugerente. Se refiere al término pre-cristiano "Zvartnok", cuya etimología revela un significado de lo más gótico: "Entregado al espíritu que resucita a los muertos".


Con esta epitáfica cita me dirijo ahora al fantástico Arco de Charents, adonde acudía en busca de inspiración el poeta Yesghishé Charents. 


Construído en el año 1957 por Raphael Israelyan nos ofrece unas panorámicas inolvidables del prodigioso y bíblico monte Ararat.
El arco está cincelado con inscripicones del vate que le da nombre, Yeghishé Charents.



VISTAS DEL MONTE ARARAT DESDE EL ARCO DE CHARENTS

martes, 26 de junio de 2012

Armenia: catedral de Sta.Hrípsime y Echmiadzin

IGLESIA DE SANTA HRÍPSIME, ARMENIA.


Está comenzando mi viaje a través de Armenia y ya hay un nombre propio y mayúsculo que reverbera en mis oídos como un salmo litúrgico: Grigor Lusarovich: Gregorio el Iluminador.


Es un personaje fundamental para conocer a fondo el acervo religioso del país. Me conmueve su historia, por profusa en revelaciones místicas y profecías manifestadas a través de sueños o trances extáticos.


Torturado por su abnegada prédica del cristianismo, allá por el siglo IV, sobrevivió a un dilatadísimo cautiverio durante 13 años en un misérrimo calabozo. La caridad de las monjas, que le alimentaban suministrándole sustento a través de un ventanuco, le salvó de una muerte agónica y lenta.
Cuesta imaginar tanta soledad y sufrimiento infrahumano infligado a un semejante por el mero hecho de propugnar unas creencias teológicas.
Se disipan mis tribulaciones cuando penetro en la iglesia de Santa Hrípsime (año 618).


Es una edificación antiquísima de elegante campanario del siglo XVIII. En el interior me topo con las ancestrales puertas originales del siglo (IV), desafiando al tiempo a un reto de longevidad y perpetuidad recalcitrante sin mácula ni trazas alarmantes de decrepitud.


Construída por el catholicos Komitas, es una obra de arte que permanece incólume a invasiones, asedios y terremotos.





SEPÚLCRO DE SANTA HRÍPSIME EN LA CRIPTA DE LA IGLESIA.


Me planto enseguida ante la catedral de Echmiadzin (301-303 D.C).


Construída en el siglo IV durante el reinado de Trdat III, es poseedora de una maravillosa ornamentación. Desvío mi mirada hacia los orantes, frente al altar.


Absortos en sus preces, forman un bello escenario litúrgico mientras el incienso lo envuelve todo en su manto de aromas penetrantes y celestiales.


Las sombras rilan bajo el contoneo de las tenues lumbres de los cirios, que parecen flotar sobre grandes bandejas cubiertas de agua o tierra.
La decoración parece redundante en sus motivos circulares, que simbolizan el Sol o la colina del Gólgota,donde Cristo fuera crucificado.
Me anublan los sentidos cuando pienso que me hallo frente a la primera catedral del cristianismo en Armenia, centro de la iglesia armenia-gregoriana, una de las primeras iglesias cristianas del mundo, sede apostólica principal del país.


En el umbral de este enclave sagrado me topo con las magníficas efigies de San Gregorio y Trdat III, acaso celebrando el advenimiento del cristianismo a Armenia.


La catedral quedaría erigida en el preciso lugar donde, según la visión de San Gregorio el Iluminador, Dios golpeó con su mazo de oro señalando la ubicación exacta donde debía ser levantado el templo.


De lo más destacable son también las fantásticas cruces de piedra, declaradas P.N. Unesco, que se colocan mirando hacia el oeste mientras el orante dirige sus rezos hacia el este, a la espera del advenimiento de Jesús.


CATEDRAL DE ECHMIADZIN

Armenia: Yerevan; una ciudad vibrante y preciosa

PLAZA DE LA REPÚBLICA, YEREVAN, ARMENIA.


Hay algunos lugares del planeta donde uno se siente acogido y bienvenido desde el primer contacto con sus gentes anfitrionas, sea uno forastero o trotamundos sin hogar reconocido o declarado.


Es la sensación de hallarse en casa, de que la frontera disipada en la lontananza es liviana e imperceptible, no se añora con morriña inconsolable al apreciar el cariño espontáneo, cordialidad y hospitalidad de quien nos abre la puerta de su casa.


Es el caso de la preciosa, jovial y animadísima capital de Armenia, Yerevan.
Es fácil moverse en esta ciudad, con sus elegantes letreros azules en postes de estilo neoyorquino y abundante información en lengua inglesa.


El latido de Yerevan emite su gregario ronroneo en epicentros imprescindibles como la maravillosa Plaza de la República, con sus monumentos y fachadas soberanas y hermosísimas que se asoman o encaraman a:


Tigran Mets, Amiryan Str, Sayat Nova, la calle Abovyan (la zona más antigua de la ciudad, antes llamadaAstafyan, que era donde vivía la gente más pudiente y estaban las tiendas más lujosas de las grandes firmas europeas), o también Nalbandyan Str, que debe su nombre al poeta cuya obra, "Verk Hayasdani" ("Heridas de Armenia") fue adaptada como el himno nacional.


Es un deleite pasear por esta ciudad exenta de "amenazas delictivas" y perderse por Tumanyan Str para desembocar en la concurridísima área circundante de la denominada "Cascada".


Se trata en realidad, antes de que nuestra mente proyecte ya espumosos borbotones del Iguazú, de una original estructura piramidal, obra del arquitecto Djim Torosyan, discípulo del arquitecto de la ciudad,Alexander Tamanyan, que está rodeada de fantásticas estatuas.
Para tomar algo puede uno permanecer en este punto álgido de Yerevan, agasajado con multitud de locales de lo más interesantes y pródigos en clientela itinerante.


Otras opción es discurrir por Northern Ave o "desgastar" Tumanyan Str con nuestro paseo hacia el bello lago de los cisnes, idéntico en morfología al deslumbrante y famoso Lago Sevan, del cual hablaré más adelante en próximas crónicas viajeras.


La vetusta Erebuni (782 A.C), convertida ahora en flamante Yerevan, nos sorprende a cada paso con fantásticas estatuas de ínclitos personajes de la cultura y la historia, como la de Alexander Tamanyan,sobresaliente arquitecto de la ciudad, o la magnífica "Mother Armenia", portando una portentosa espada que forma una cruz con su cuerpo. Sobre su altanero pedestal se erigía otrora la figura de Stalin.




JUEGOS DE LUCES Y SONIDO EN LA PLAZA DE LA REPÚBLICA, YEREVAN.


Una de las más emblemáticas, sin embargo, se me antoja la dedicada al compositor Komitas (1869-1935),fundador de la música clásica y contemporánea de Armenia, superviviente del genocidio armenio, personaje queridísimo en el país, a quien se debe la conservación y recuperación del folclore armenio.


Su efigie se halla en la Plaza de Francia, ante el conservatorio estatal que lleva también su nombre.


Atraviesa Yerevan el río Hrazdan como escondido en un cauce sigiloso que pretendiera pasar desapercibido. La noche nos depara una sorpresa de rutilantes iridiscencias, vestida de gala en la Plaza de la República.
Las fuentes de colores alumbran la noche y revolotean juguetonas, proyectando fulgores entre saltos de agua circenses. La música resuena mientras se produce la hídrica danza.


Charles Aznavour, mecenas benefactor, reconstructor de la ciudad, cantante francés de origen armenio y reputadísima carrera internacional, es protagonista habitual de estas magníficas y delectables comparsas musicales..


El ambiente se hinche de alborozo, revuelo de gente, murmullos y cámaras de fotos inmortalizando escenas policromadas...


Armenia, devastada por mil batallas y constantes exabruptos terráqueos, se despliega como una flor hermosas en la acogedora Yerevan. Los fines de semana no debemos perdernos la oportunidad de merodear por el interesante mercado al aire libre de Vernissage.


Mucha pedrería, bisutería, magníficos batiks, que son como tapices de bellos tejidos de colores efectuados a mano, a la manera tradicional, piedra por doquier, malaquita, jade, obsidiana, cuarzo, lapislázuli, ámbar... objetos fantásticos tallados en madera, llaveros, colgantes con la inicial de nuestro nombre en caracteres armenios, todo en madera o en piedra, obras de arte, lienzos maravillosos, telas sedosas o de teka, crucifijos, mucha simbología sagrada, iconos... un paseo por la cultura e idiosincrasia armenia...


Mi recorrido por este país se dirige ahora hacia mi próximo destino: la catedral de Echmiadzin y la iglesia de Santa Hrípsime. ¿Os venís?



ESTATUA DE MOTHER ARMENIA.

domingo, 24 de junio de 2012

Armenia: un país fascinante

DAVID DE SASÚN, YEREVAN.

Aterrizo en el aeropuerto de Zvarnots, ubicado a 10 kms de la fascinante capital de la arcana, ignota e "inexplorada" Armenia, con la sensación de adentrarme en regiones inhóspitas pobladas de leyendas inveteradas, esculpidas con cincel durante milenios para deleite y embrujo de generaciones venideras.

Es Armenia Tierra primigenia y cuna de civilizaciones que, narrada su atávica cronología de labios del patriarca Movses Jurenasti, egregio historiador y padre preceptor de la historia del país, nos habla del antiguo reino de los Hays, en la distante Hayasa, en una tierra agreste e indómita que daría en llamarseHayastan.
Aquella remota era, que parece exhalar sobre las perpetuas nieves de las sublimes cúspides del monteArarat el sagrado nombre de Noé, teje la truculenta biografía de los Hayks (armenios), con lágrimas de sangre, invasiones, fragorosas batallas campales y asedios constantes.

Me queda impregnada en la retina la imagen de la montaña de cimas albinas cuando la contemplo con rendida veneración desde la exigua ventanilla del avión.

EL MONTE ARARAT CONTEMPLADO DESDE EL AVIÓN ATERRIZANDO EN EL AEROPUERTO DE ZVARNOTS.
Cavilo entonces, ensimismado: "En alguna parte, entre los pliegues milenarios del monte Ararat, yace adormecido el arca de Noé y la leyenda de un diluvio universal..."

Símbolo inequívoco del país, orgullo nacional, otea la lontananza longeva, con su mirada cansada de tanto observar, a una altura de 4095 metros.
Armenia es un país de bucólicos prados pastoriles y llanuras esmeraldinas escindido por serpenteantes carreteras anfractuosas, llenas de baches me temo..., que nos transportan en un viaje de peregrinación mística a lugares tan desconcertantes y asombrosos como el observatorio de Karahunj (7.500 A.C), en la bellísima región de Sisián.
Enigmático y desconcertante trasunto del famosísimo Stonehenge inglés, no se ponen de acuerdo los expertos investigadores si su naturaleza obedece a cometidos ceremoniosos, rituales o astronómicos.


Ubicado a 1700 metros sobre el nivel del mar, reposan sus titánicos menhires, que pueden llegar a alcanzar un peso de hasta ocho toneladas, sobre una explanada desangelada en medio de ninguna parte que pareciera deportada, expatriada del mismísimo reino de los cielos.

Se masca en el ambiente ancestral y sibilino un secreto que jamás será revelado a los hombres. Me informan en un pequeño puesto de información de que sus coordenadas forman un triangulo equidistante perfecto respecto a los menhires de Stonehenge y las pirámides de Egipto.

Más misterio, más leyenda, parece auto-regenerarse en Karahunj un epicentro energético intangible pero presente, como una sensación provocada por la brisa al rozar mi rostro, como un murmullo de las piedras o las briznas verdes que alfombran la región campestre de Sisián.

Karahunj (Kar, piedra) Hunj (Canto o sonido), es un recinto gigantesco de piedras en solemne formación circular asentadas en reverente e inquebrantable silencio como vigías del tiempo.
Muchas de estas moles de granito aparecen ante mi mirada escrutadora horadadas, perforadas, reforzando así la teoría más que plausible de la finalidad astronómica.

Prosiguiendo mi ruta por la mencionada carretera, tenemos que detenernos bruscamente ante la presencia en el camino de numerosos hatos de ganado vacuno.
Hay muchísima ganadería en Armenia diseminada por las feraces praderas, que son como acuarelas de colores calmados diseñados para relajar el espíritu del viajante.

El tránsito por estos lares es reducido, prepondera la sensación del errante que yerra en tierra de ancestros, acaso viajando en una lanzadera temporal con destino a los albores de la humanidad.
Arribo a la bella Djermuk dejando ya atrás los misterios de Karahunj, perdido en un entorno bucólico de tonalidades pictóricas diversas.

Me embruja el sosiego del embalse de Kechut, que se regodea ante las faldas maternales de un desfiladero sobrecogedor por el que discurre el maravilloso río Arpá.

Su cauce me conduce, como si fuera yo un canto rodado, hasta la salubre localidad de Djermuk, famosa ciudad balnearia donde se embotella el agua mineral que le da nombre.
Es una de las más consumidas en el país.

Llegados a este trecho del periplo, no debe uno marcharse sin acercarse hasta la soberbia cascada que aparece tras el voluminoso complejo de la embotelladora.

Esta ciudad de propaladas ínfulas salutíferas es también "hábitat" de los Fedais; épicos mártires de la patria, guerreros valerosos inmortalizados en bellos bustos de piedra que jalonan el boscoso paseo junto al lago que desemboca en el río Arpá.
Es muy interesante penetrar en la galería porticada, donde hallaremos caños o fuentes de las que mana agua termal en una escala graduada que asciende hasta los 53 grados.

Armenia es una tierra sufrida y vapuleada que resurgió de sus cenizas como el Ave Fénix. Es un reino ancestral y olvidado habitado tan sólo por tres millones de personas. La diáspora exorbitante, unos 12 millones de armenios, partió a buscar mejor fortuna en otros países.

Refleja muy bien su idiosincrasia la bandera tricolor, con el rojo en memoria de las víctimas, la sangre derramada en las batallas, el azul para el mar pacífico y el naranja, en pos de la prosperidad, la bonanza, la fe inmarchitable en el progreso y el resurgir de las cenizas y el lamento.

La memoria de Armenia está sembrada de lagunas sanguinolentas que nos retrotraen a la horripilante y macabra conjunción de dos fechas execrables: (1890-1915), una cita con el horror y la muerte, la bajeza humana hasta cotas innombrables de monstruosidad.

Es el período de pesadilla en el que los turcos llevaron a cabo su apocalíptico exterminio armenio.
Las lágrimas se tornan dagas en mis ojos. Armenia es tierra de gestas y héroes, como el épico David de Sasún (FOTO DEL ENCABEZADO), quien con su "espada de luz" expulsó a los árabes según narra la leyenda, escrita por primera vez en el año 1873.

Su magnífica estatua, símbolo de Yerevan, la antigua Erebuni, fundada en el año 782 A.C, es una obra magnífica que refleja a la perfección el arrojo del pueblo armenio para arrostrar las calamidades invasoras provinientes de tierras lejanas.

Ya para concluir con esta primera etapa de un larguísimo viaje que iré desgranando día a día, recomiendo a quien desee viajar a aquel país, adquirir la maravillosa guía en castellano "Armenia, historia, naturaleza, religión y curiosidades, escrito por Zaruhi Orebelyan, 2012.
Es una guía manejable, pequeña y fantástica de tapas naranjas que se puede encontrar en la cafetería-librería ARTBRIDGE, EN YEREVAN.

OBSERVATORIO DE KARAHUNJ, EN LA REGIÓN DE SISIÁN.

NOTA DEL AUTOR:

La información recopilada en mis crónicas viajeras no habría sido posible sin la inestimable colaboración de mi amiga y guía acompañante de viaje ANI ANTONIAN.

MI RECOMENDACIÓN PARA VIAJAR A ARMENIA SERÍA CONTACTAR CON LA MARAVILLOSA AGENCIA UBICADA EN YEREBAN, ARTINTOUR.

ARTINTOUR

ARMENIA, YEREVAN.
37/22 MOSKOVYAN STR.
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