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martes, 26 de junio de 2012

Armenia: catedral de Sta.Hrípsime y Echmiadzin

IGLESIA DE SANTA HRÍPSIME, ARMENIA.


Está comenzando mi viaje a través de Armenia y ya hay un nombre propio y mayúsculo que reverbera en mis oídos como un salmo litúrgico: Grigor Lusarovich: Gregorio el Iluminador.


Es un personaje fundamental para conocer a fondo el acervo religioso del país. Me conmueve su historia, por profusa en revelaciones místicas y profecías manifestadas a través de sueños o trances extáticos.


Torturado por su abnegada prédica del cristianismo, allá por el siglo IV, sobrevivió a un dilatadísimo cautiverio durante 13 años en un misérrimo calabozo. La caridad de las monjas, que le alimentaban suministrándole sustento a través de un ventanuco, le salvó de una muerte agónica y lenta.
Cuesta imaginar tanta soledad y sufrimiento infrahumano infligado a un semejante por el mero hecho de propugnar unas creencias teológicas.
Se disipan mis tribulaciones cuando penetro en la iglesia de Santa Hrípsime (año 618).


Es una edificación antiquísima de elegante campanario del siglo XVIII. En el interior me topo con las ancestrales puertas originales del siglo (IV), desafiando al tiempo a un reto de longevidad y perpetuidad recalcitrante sin mácula ni trazas alarmantes de decrepitud.


Construída por el catholicos Komitas, es una obra de arte que permanece incólume a invasiones, asedios y terremotos.





SEPÚLCRO DE SANTA HRÍPSIME EN LA CRIPTA DE LA IGLESIA.


Me planto enseguida ante la catedral de Echmiadzin (301-303 D.C).


Construída en el siglo IV durante el reinado de Trdat III, es poseedora de una maravillosa ornamentación. Desvío mi mirada hacia los orantes, frente al altar.


Absortos en sus preces, forman un bello escenario litúrgico mientras el incienso lo envuelve todo en su manto de aromas penetrantes y celestiales.


Las sombras rilan bajo el contoneo de las tenues lumbres de los cirios, que parecen flotar sobre grandes bandejas cubiertas de agua o tierra.
La decoración parece redundante en sus motivos circulares, que simbolizan el Sol o la colina del Gólgota,donde Cristo fuera crucificado.
Me anublan los sentidos cuando pienso que me hallo frente a la primera catedral del cristianismo en Armenia, centro de la iglesia armenia-gregoriana, una de las primeras iglesias cristianas del mundo, sede apostólica principal del país.


En el umbral de este enclave sagrado me topo con las magníficas efigies de San Gregorio y Trdat III, acaso celebrando el advenimiento del cristianismo a Armenia.


La catedral quedaría erigida en el preciso lugar donde, según la visión de San Gregorio el Iluminador, Dios golpeó con su mazo de oro señalando la ubicación exacta donde debía ser levantado el templo.


De lo más destacable son también las fantásticas cruces de piedra, declaradas P.N. Unesco, que se colocan mirando hacia el oeste mientras el orante dirige sus rezos hacia el este, a la espera del advenimiento de Jesús.


CATEDRAL DE ECHMIADZIN

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