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martes, 27 de diciembre de 2011

Toledo, ciudad monumental (II)

SINAGOGA DE SANTA MARÍA LA BLANCA (SXII) -Calle Reyes Católicos 4-


Una de las cosas que uno quiere ver cuando llega a esta ciudad fantástica de grandioso casco histórico es la Casa Museo de El Greco, ubicada en el Paseo del Tránsito S/N.


Si bien no es uno de mis pintores predilectos, la visita es de lo más interesante, pues entramos en las fauces de una casa del siglo XIV que fue comprada a principios del siglo XX por el Marqués de la Vega Inclán presumiendo que se hacía con la morada del celebérrimo pintor.


El Greco, en realidad, residió en las llamadas "Casas del Marqués de Villena", en la plaza frente a esta casa museo, que recrea el tipo de sociedad en la que vivió.


Aquí podremos ver algunas de sus obras y también de otros artistas coetáneos.


Abandonamos este lugar para desembocar en uno mucho más interesante en mi opinión. El Museo Sefardí, instalado en el interior de la Sinagoga del Tránsito (1355-57), ubicado en la calle Samuel Levi S/N.
Construida por Samuel Ha Levi, es un precioso lugar dotado con un majestuoso artesonado y arquitectura "morisca".


Ideal esta visita para conocer mejor a los sefardíes o descendientes de los judíos de Sefarad (España en lengua hebrea) que fueran expulsados a finales de la Edad Media.


Nuestro periplo toledano parece ir mejorando paso a paso, fatigados pero emocionados con las exquisiteces que nos sirve en bandeja de plata esta ciudad rayana a mi cuna de origen, Madrid.


Arribamos hasta las faldas de la Sinagoga de Santa María la Blanca (SXII), declarado Monumento Nacional por méritos propios. (Foto de cabecera).


Uno se siente como un aperitivo deglutido entre sus múltiples arcadas y pilares albos.
Nuevamente la caminata nos lleva por estos andurriales escarpados hasta otra iglesia, otro templo de culto. En esta ocasión, su importancia radica en lo que alberga en su interior.


Estamos en la Plaza del Conde, 4, ante la iglesia de Santo Tomé (Principios del siglo XIV).


Es hora de entrar en el lugar para rendir pleitesía a Domenikos Theotokopoulos (1541-1614), más conocido como "El Greco".


Los visitantes que se acerquen hasta esta iglesia podrán ver el famoso cuadro "El entierro del Conde de Orgaz".


EL ENTIERRO DEL CONDE ORGAZ -EL GRECO- (1586-88)


Si prestamos atención, veremos al propio autor mirándonos de frente (Marcado en el cuadro con la leyenda "Autorretrato").


Y me despido con una sucinta referencia, antes de partir, al precioso puente de San Martín, con sus bonitas entradas porticadas.


PUENTE DE SAN MARTÍN SOBRE EL RÍO TAJO -TOLEDO-

lunes, 26 de diciembre de 2011

Toledo, ciudad monumental


PANORÁMICA DE TOLEDO


Hacía ya bastantes años que no paseaba mi figura, arrastrando mi sombra curiosa e inquieta, por las pedregosas y escarpadas calles toledanas.
Debo decir que ese reencuentro sostenido y largamente pospuesto en el tiempo ha revertido en deleite y sorpresa de complacencia, como cuando uno contempla en Noruega, Finlandia o San Petersburgo las espectrales y mágicas auroras boreales, que parecen invocaciones, conjuros o hechizos de hadas madrinas y nigromantes de cuentos inmortales.


Sólo el embeleso tiene cabida en nuestros corazones y emociones netas y desnudas.
Así, de esta guisa, Toledo entró en mi vida nuevamente en el pasado puente de Diciembre, como una cálida brisa renovada o una canción de la niñez que siempre tarareara pero ya no recordara.


Mi primera parada me retiene más tiempo del estimado en el "hangar" de la estación de tren, donde el reciclaje de pasajeros que vienen y van es un arrullo incesante.


Observo con atención los detalles de pura filigrana de esta preciosa estación de talante mudéjar, cubierta con azulejos "arábigos", techada con un fantástico artesonado de madera noble y oscura.
Si llegamos a la ciudad como precoces exploradores madrugadores que quisieran echarle un pulso al tiempo, a esas horas tempraneras, al salir de la estación del tren, veremos en seguida el Bar-Restaurante La Contraria, por si nos apremia la hambruna matinal, de esas que sólo se sacia un desayuno copioso.
Se trata de un típico bar de cualquier ciudad, pero está bien para estos menesteres "alimenticios", y los pinchos de tortilla están muy ricos.


En el número 58 del Paseo de la Rosa, en un cartelito ya se nos dirige hacia el casco histórico, que a pié nos llevará unos diez minutos.
Es un buen ejercicio salutífero para comenzar la mañana, paseando junto al río Tajo.
Al fondo ya despunta Toledo y su majestuoso umbral de bienvenida en el Puente de Alcántara, construído por los árabes en el año 866. Quedan aquí unos fotos bien bonitas junto a sus puertas amuralladas de ojiva y arco de reminiscencias mudéjares.


Merece la pena el denodado y gallardo esfuerzo de ascender por la larguísima escalinata para espiar a la ciudad que se despierta a nuestros pies desde el Paseo del Miradero.


Para recorrer la ciudad, sentados, calmosos, disfrutando del entorno, se puede tomar un trenecito turístico, elZocotren, cuando llegamos a la confluencia de la Calle Armas con Plaza Zocodover.
Los tickets se adquieren en la calle Sillería nº14.


Este es ya un buen lugar para aquietar el paso y las emociones, lindísimo rincón toledano, donde hallaremos también la Oficina de Turismo.


Para callejear, recomiendo áreas como la que abarcan la calle de Sillería, Plaza San Nicolás y aledañas. Es amplia la oferta: calle de las Cordonerías o la calle de la Plata, o Santa Justa, donde vivió el poeta Benito Pérez Galdós.
Es animadísima la calle del Comercio, Martín Gamero o la de la Chapinería, dedicada a Vicente Blasco Ibañez.
Nos acercamos ya a la preciosa y descomunal catedral gótica (1226-1493), una majestuosa obra de arte donde intervinieron las manos prodigiosas de Berruguete y Covarrubias, y en su decoración pictórica,Carduccio y Lucas Jordán.


Ya que nos hemos puesto hieráticos, continuaremos la ruta hasta la iglesia de los Jesuítas (1829), en la Plaza Padre Juan de Mariana.


Se trata de una hermosísima estructura de níveo interior con precioso retablo barroco en el altar. Preciosas también son las panorámicas desde la torre del campanario.


Tocados acaso por la gracia divina, proseguimos con estos recintos sagrados de culto y plegarias, donde nos apeamos para penetrar en la iglesia de El Salvador (1159), una antigua mezquita convertida en iglesia por Alfonso VII en el siglo XII y por mediación de su esposa, Doña Berenguela.




Es interesante visitar en su interior su conjunto arqueológico.


Para comer, si el hambre comienza a abrise paso hasta tornarse caminante pertinaz que nubla hasta la razón, Toledo despliega todas sus armas, y es prolijo el ajuar.


Una buena opción es permanecer en el área de la calle de Santo Tomé.


Y para concluir con esta primera etapa toledana, parada de rigor en el fascinante Monasterio de S.Juan de los Reyes, en la calle Reyes Católicos 17, construído para conmemorar la batalla de Toro en 1476.
El templo, de hermosísima técnica escultórica gótico-florido está dedicado a S.Juan Evangelista.
I GLESIA DE LOS JESUÍTAS E INTERIOR DE LA CATEDRAL