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viernes, 28 de octubre de 2011

Museo Metropolitano de Nueva York

MUSEO METROPOLITAN DE NEW YORK (-5ªAVE. CON LA 82 STR-.)

No se me ocurre mejor manera de abandonar la ciudad de los Skyscrapers (rascacielos) que con un brochazo postrero de museos: METROPOLITAN, BROOKLYN Y MOMA, con todos mis respetos al afamadoGuggenheim, pero, es mi opinión, le da mil vueltas el de Bilbao, lo siento neoyorquinos...
Me sucede al contemplarlo una suerte de impresiones que ya me abordaran cuando posé mis ojos sobre elMuseo de Ciencias Naturales e Historia o la Biblioteca Pública.

MUSEO METROPOLITAN DE NEW YORK.

Me asalta el asombro y el embeleso al reparar detenidamente en su fantástica portada de bienvenida, en ese umbral ornamentado que parece la antesala de un "palacio diocleciano".

Majestuoso por fuera, inmenso e imponente por dentro.

Aquí el tiempo vuela y las salas parecen nuestra morada, no queremos dejarlas atrás, aunque sabemos que más allá de cada una de las vitrinas, atestadas de cultura e historia, nos esperan nuevos salones, pasillos y galerias pródigas en nuevas maravillas y emociones.

La primera planta es un recordatorio retrospectivo al fascinante período helenístico, con sus esculturas enormes y bellísimas que rezuman mitología.
Nos encontramos en la sala Leon Levy and Shelby White Court, donde se dan la mano el arte griego y el romano en una fusión perfecta de comprensión y sintonía.

SALA LEON LEVY AND SHELBY WHITE COURT

Una vez hayamos abandonado este santuario de arte magnífico, a regañadientes, volviendo la mirada atrás cada pocos pasos, podemos perdernos por los singulares pasajes cronológicos del arte oceánico, africano y americano.
En todo caso, mi propuesta sería dedicarle más tiempo a salas como la renacentista Carroll and Milton Petrie, con una buena muestra de esculturas europeas.

Es interesante también, en la segunda planta, la sala que recoge aspectos de la vida asiática, su forma de entender la cultura, su legado histórico.
Otro apunte indispensable para completar el circuito "Metropolitano" debería incluir la fascinante salaSackler Wing, donde nos espera el formidable Templo de Dendur, donado por el gobierno egipcio para salvarlo de las posibles inundaciones cuando construían la presa de Asuán.

En Madrid se halla otro templo similar, El Templo de Debod, donado por idénticas circunstancias.
Volviendo a la sala Sackler Wing, aparte del mencionado templo, podremos pasear entre bellas efigies faraónicas de la diosa Sekhmet, con cabeza de león. Simboliza esta divinidad la fuerza de la violencia, el advenimiento de desastres, calamidades, infortunio y enfermedades.

TEMPLO DE DENDUR EN LA SALA SACKLER WING.

DIOSA SEKHMET

jueves, 27 de octubre de 2011

Ellis Island: la isla de los inmigrantes

CENTRO DE ADMISIÓN DE INMIGRANTES EN ELLIS ISLAND PARA SU ACCESO O EXPULSIÓN
Llamada también la isla de la esperanza o de las lágrimas, Ellis Island es en mi opinión visita obligada para quienes desean ahondar en el pasado más reciente de Nueva York, crisol donde se funde "el sueño americano", donde los sueños se tornan realidad o un billete de retorno a la miseria...


En ese trayecto casi obligatorio que nos llevará ante las faldas de la famosísima dama de verduzca corona espinosa, otrora cobriza y permutada en una tonalidad pistacho a consecuencia de la intemperie, es interesante acoplar en un mismo "paquete emocional" la visita a Ellis Island.
Junto a Liberty Island, arribamos en seguida a una preciosa estructura blanqui-rojiza de elegantísima fachada "aristócrática", que acogía allá por el año 1892 a los inmigrantes que llegaban a Ellis Island con el alma como única vestidura propia buscando un futuro de prosperidad en Nueva York.


La entrada actual es la misma que franqueaba aquella horda de desesperados, fatigados y famélicos viajeros, acarreando consigo mínimas pertenencias y una miríada de ilusiones.


Ya en el vestíbulo sorprende contemplar aquellos arcones y maletones vetustos, que tienen su propia historia, cicatrices de una época ajada y caduca.


SALA DE ESPERA. FOTOGRAFÍA DE LA ÉPOCA.


Los inmigrantes, cientos de ellos, familias entereras, debían esperar durante horas agónicas bajo la bandera gigantesca de Estados Unidos, como simbología del sueño acariciado.
El acceso a Nueva York, o la expulsión, la denegación del permiso para continuar el viaje, comenzaba en aquella sala desangelada y neutral, abarrotada de rostros esperanzados y agotados.


Una vez que eran llamados ante el tribunal evaluador, debían someterse a toda suerte de interrogatorios, que darían paso, después, en la segunda planta, a exámenes médicos, psicotécnicos, psicológicos...
Para llevar a cabo esta ardua y penosa tarea había intérpretes de multitud de lenguas, de modo que el inmigrante pudiera comunicarse en su lengua nativa.


En ocasiones alguno de los llegados presentaba síntomas de enfermedad o, incluso, acarreaba un historial de cuentas pendientes con la justicia. Esta gente era inmediatamente expulsada, separada de su familia...


Por ello, me parece apropiada la consideración de "Ellis Island" como "La isla de la esperanza", cuando los inmigrantes lograban su acceso a Nueva York, o "Isla de las lágrimas", cuando la valoración del tribunal era desfavorable y la petición del inmigrante para entrar en la ciudad de los rascacielos era denegada.





EN ESTA GIGANTESCA SALA SE REALIZABAN INTERROGATORIOS PRELIMINARES PARA EL ACCESO DE LOS INMIGRANTES A NUEVA YORK.

martes, 25 de octubre de 2011

Próxima estación: Gran Central de NY

Se acaba prácticamente mi banquete de suculencias, ágapes y otras viandas neoyorquinas. Llegamos ya a los platos postreros, no por ellos menos relevantes, más bien la traca final de una sinfonía apoteósica y suntuosa.
Mientras nos movemos por esos lóbregos pasajes subterráneos agusanados del metro de Nueva York, en dirección a un nuevo destino, podemos detenernos durante un par de horas a tomar algo en alguno de los locales de la maravillosa Estación Central.

Emblemática y despampanante podemos jugar con la imaginación a ponerle rostros conocidos a los múltiples pasajeros que afluyen por este lugar con cierto aire longevo e histórico.
En mi caso, de imaginación desbordante, puedo reconocer fácimente a transeúntes que se me asemejan aClark Gable, Alfred Hitchcok o la rebelde y consentida Vivien Leigh...

Ya de vuelta a la realidad, la Gran Estación Central, remozada y vestida de lozana juventud, es una obra de arte construída a principios del siglo XX por la potentada familia Vanderbilt.


Lo primero que llama la atención en esta estación, pululada por más de 700.000 pasajeros diarios, es la preciosa y ornamentada bóveda celeste del techo, que se encuetra a 37 metros de altura.
Ricamente adornada con pan de oro y 2500 estrellas pintadas, vemos una escena que representa el cielo del mar mediterráneo entre los meses de Octubre y Marzo.
Queda una foto muy romántica, creo yo, ante el fantástico reloj dorado construído por Cornelius Vanderbilt.
El emblema de este poderoso clan familiar, la bellota y la hoja de roble, está por toda la estación.

La fastuosidad elegante y discreta es una ínfula cincelada por cada rincón de este lugar de peregrinaje, pero tal vez donde su presencia es más patente sea en la preciosa escalera de mármol rosa, proviniente de una cantera de Tenessee y otra de Italia.
La bella rampa escalonada está inspirada en la de la Ópera de París.

En la planta baja es evocadora, por sugerente, la denominada "Galería de los susurros", en honor a su excelente acústica.
Un dato que me parece de lo más singular es que durante la 2ª Guerra Mundial la familia Vanderbilt decidió pintar las ventanas de la estación de color negro; de este modo los aviones no las verían y evitarían que las bombardearan.

jueves, 20 de octubre de 2011

Nueva York imprescindible (II)

RADIO CITY MUSIC HALL


Continúo con mi acopio de exquisiteces que nos ofrece Nueva York, no necesariamente circunscritas a las típicas compras en Macy´s o los inolvidables paseos por Broadway.


Próxima parada, el precioso edificio de Art-Decó del Radio City Music Hall: "hogar por excelencia de las Rockettes". El espectáculo navideño de estas legendarias "vedettes", "cabareteras", pizpiretas bailarinas, es, según me contaron allá, uno de los grandes eventos anuales que se celebran en Nueva York.


Por sus escenarios móviles, toda una proeza de la tecnología que logran su motilidad por medio de plataformas elevadoras, de manera que pueden subir, bajar, moverse a la derecha o a la izquierda, han pasado egregias celebridades como: Judy Garland, Dolly Parton, Liza Minelli, Frank Sinatra, Cary Grant, Sting, Stevie Wonder, Paul Simon, Rolling Stones, Madonna o Lady Ga-Ga .




Http://www.radiocity.com/ (MÁS INFORMACIÓN SOBRE EL RADIO CITY MUSIC HALL).
Declarado Monumento Histórico Nacional en 1978, su construcción elevó los gastos a la inverosímil cifra de8 millones de dólares en el año 1932.


Tan sólo un año después ya se estrenaba la primera película: "La amargura del general Yen", una antigualla del año 1933 dirigida por Frank Capra que contaba en su reparto con la inolvidable Barbara Stanwick.
Http://www.filmaffinity.com/es/film924236.html (INFORMACIÓN SOBRE LA PELÍCULA DE F.CAPRA).
Venta de Tickets para visitarlo en: 6ªAve entre la 50th Str. y la 51th.



PUENTE DE BROOKLYN


Después del repaso cronológico de artistas consagrados de todos los tiempos y los devaneos antológicos con "The Rockettes", nada mejor que un paseo agradable y sosegado por el precioso y larguísimo Puente de Brooklyn.
Las vistas desde el río Hudson, cuando arriba el ocaso y el puente es orlado con innumerables luminarias que parecieran luciérnagas que veneraran la imponente estructura que flota sobre el agua, son realmente fabulosas.
A plena hora del día es habitual encontrar batallones de gente caminando en ambas direcciones, ciclistas, patinadores, excursionistas, fotógrafos...


Es recomendable probar los fabulosos helados que expenden en la coqueta caseta de madera blanca ubicada en 1 Water Str. Fulton Landing, 99 Commercial Str. Green Point. El local en cuestión, chiquitito, como de bolsillo, se llama Brooklyn Ice Cream Factory.



PANORÁMICA NOCTURNA DE NUEVA YORK DESDE EL MIRADOR DE TOP OF THE ROCK


Si ya nos ha sorprendido la noche, entre alborozo y agotamiento, puede uno descansar las retinas perdidas contemplando la noche desde las alturas. Mi recomendación es subir hasta los miradores del Empire State (350 Str. con la 34 Str) o el Top of the Rock. (30 Rockefeller Centre Plaza, West 50th Str entre la 5ª y 6ªAve.
Ya para el siguiente día, un paseíto por la zona fantasma del World Trade Center, donde se están construyendo 6 nuevos rascacielos, fuentes en torno al Museo del 11 de Septiembre, un intercomunicador de transportes, áreas comerciales y un centro de artes escénicas, allá donde estuvieran las Torres Gemelas


Se supone que debería estar todo listo para "despegar" en el año 2014.

martes, 18 de octubre de 2011

Nueva YI)ork imprescindible (I)

CATEDRAL DE SAINT JOHN THE DEVINE


Para estancias breves en Nueva York, lo que ya de por sí se me antoja una contrariedad, dada la copiosa oferta de actividades y atracciones que acoge en su seno la ciudad, iré espolvoreando en esta crónica pedacitos de maravillas para el disfrute del visitante. Puntos emblemáticos, citas obligatorias que complacerán al más pintado.
La Catedral Saint John the devine: 1047 Amsterdam ave con la 112 Str.


Se trata de una fabulosa construcción de estilo gótico y de hecho, la catedral gótica más grande del mundo.Fue erigida en el año 1888 sobre el enclave donde estuviera previamente un asilo de acogida para huérfanos. Destacan notablemente las preciosas puertas de bronce, obra de Ferdinand Barbedienne.


Si nos atrae especialmente el arte clerical, teológico, sagrado... podemos continuar con la coqueta Saint Paul Chapel.




http://www.nuevayork.es/capilla-st-paul-chapel.htm (Más información sobre esta capilla)


Observaremos inmediatamente que la verja que la franquea está cubierta de lacitos blancos. Son estos una muestra de solidaridad y remembranza u homenaje a las víctimas de los atentados del 11-S en las torres gemelas.
Turistas y ciudadanos norteamericanos comenzaron con esta tradición que continúa vigente todavía.


Es realmente bonita la iglesia gótica de Saint Thomas, en la 5ªAvenida con la 53 Str. Fue construída en el año 1883 sobre un diseño de Richard Upjohn, quien trabajó también en la fascinante Trinity Church.
En este ámbito de recogimiento y contemplación divina es realmente interesante visitar el Museo de claustros "The Cloisters". 168 Línea C, transbordo en línea A dirección Inwood 207 hasta la estación 190.


Antes de perdernos por las numerosas salas, podemos deleitarnos plácidamente con un agradable paseo por el precioso parque Fort Tyron y gozar con las panorámicas del lugar y al fondo, el precioso puente de Henry Hudson.
Una vez hayamos entrado en The Cloisters nos quedaremos maravillados, sin duda, con los preciosísimostapices de los unicornios, del siglo XV y tejidos en Bruselas.


Éstos fueron donados por el multimillonario John D.Rockefeller Jr. en el año 1937. No pude uno salir de este lugar sagrado sin verlos.


Ya por la noche es muy placentero navegar por el Hudson en los barquitos de Circle Line Sightseeing, que salen del embarcadero o Pier 83. Tenemos la opción de realizar este trayecto también en los NY Taxi, con explicaciones y paradas en cada uno de los puntos más relevantes de la ciudad, para que uno baje o suba cuando le apetezca. En este caso, la salida está en el Pier 84.



ROCKEFELLER CENTRE


Visita obligada, ya en tierra firme, es por supuesto Rockefeller Centre, aquí se erige cada año el luminoso y suntuoso árbol de Navidad y se instala en temporada invernal la pista de patinaje. En verano, como se puede apreciar de manera somera en la imagen, la plaza queda invadida de terrazas.


Es realmente bonita la estatua dorada de Prometeo, una obra preciosa pergeñada por Paul Manship.



TRINITY CHURCH (1697) -61E 26 con Broadway, Wall Street 1006-.


PRÓXIMAMENTE NUEVA YORK IMPRESCINDIBLE II: PUENTE DE BROOKLYN, RADIO CITY MUSIC HALL, WORLD TRADE CENTER Y MIRADORES DEL EMPIRE STATE Y TOP OF THE ROCK.

Menú del día en Nueva York

Hay en Nueva York innumerables lugares para comer que no queden eternamente supeditados a la oligarquía de la pizza, el perrito caliente, el pretzel o la hamburguesa.


De eso trata este artículo, que no de tiendas, ni compras, ni rebajas exclusivas; temas que me son ajenos y totalmente intrascendentes y no he tocado todavía ni lo haré en el futuro. Los hambrientos, que me sigan...
Es amplia la oferta, y pienso que lo verdaderamente interesante es que cada uno marque su propio plan de ruta y, explorando, descubra nuevos rincones con inéditas maravillas o lugares de interés que pasan, a primera vista, desapercibidos a los típicos recorridos turísticos.


En todo caso, ahí van unas pequeñas pistas para calmar las demandas imperiosas del hambre y la fatiga:


DOWNTOWN:


*En la 49 Str. con la 8ªAve se puede comer prácticamente de todo en "The Food Emporium ". Es un lugar acogedor, con mercado tanto en la planta superior como inferior. Uno coge su bandejita y va seleccionando aquello que le interesa.


*Restaurante Pigalle- No es este uno de los locales más económicos, pero la comida es fantástica, se come bien y hay una gran variedad de platos para pedir. Tienen un local de lo más bonito.


790 8th Ave con la 48th Str.
Http://www.pigallenyc.com/


*Piccolo Cafe- Se trata de un local modesto y pequeño donde la gente suele pedir la comida para llevar o "To take away", como dicen allí.


También se puede consumir dentro, por supuesto. Tiene bastante éxito, es popular, siempre entra y sale gente. Me gusta bastante la decoración, en plan "hemeroteca italiana", con sus paredes empapeladas con rotativos antiquísimos de principios del siglo XX y mediados.
El café, italiano, es fabuloso, nada que ver con esos gigantescos vasos de papel que son todo agua humeante.
Www.piccolocafe.us


En la 46 Str. con la 7ªAVe y hasta la 9ªAve, uno puede ir caminando entre restaurantes de todas las nacionalidades


Para concluir, el toque excéntrico y sin duda originalíiisimo, lo pone el que menciono a continuación:


2112 Mars Restaurant


Se trata de un local de diseño totalmente marciano con decoración extraterrestre, hasta el punto de que incluso hay todo el tiempo un televisor encendido que va pasando "noticias retransmitidas desde el planeta rojo".
La comida es más que suficiente, por abundante, y está realmente rica. Los camareros atentos y simpáticos y los precios, bastante terrestres.


Como aperitivo de tanta excelencia gastronómica, unas fotografías de Nueva York, la ciudad que nunca duerme...
VÍCTOR VIRGÓS.



domingo, 16 de octubre de 2011

Un paseo por Central Park

CENTRAL PARK


Mi crónica neoyorquina se centra hoy en un pasaje de místico romanticismo, quietud, inspiración y relajo, cobijado en el regazo de uno de los lugares más emblemáticos y bellos de la ciudad de los rascacielos y los musicales de Broadway: Bienvenidos a Central Park.


Como paladín de mis palabras de panegírico, valgan las fotografías que acompañan el texto.
En innumerables ocasiones hemos viajado con la mente a este santuario de tranquilos paseos evocadores gracias a la magia del celuloide, gracias a las numerosas películas que se han rodado en Central Park.


Dejo atrás la bocanada urbanita de rascacielos y gente presurosa para adentrarme en un reino enlentecido, donde me rodean corredores de jogging, ciclistas, caminantes, turistas, patinadores o músicos ocasionales que me sorprenden con bellíísimas melodías que dimanan de sus saxofones, trompetas o clarinetes.
Gente caminando, sin prisa, alegre y jocunda, ufana y optimista, liberada de enfados y vorágine social, me contagian su visión idílica de la vida con su presencia grata.


En este lugar, donde los perros que corretean junto a los lagos parecen siempre felices y revoltosos, hay una fotografía maravillosa, como de postal, en cada recoveco ("just around the corner") "a la vuelta de la esquina".
El camino aparece en todo momento salpicado de notables estatuas de celebridades o que evocan narraciones o personajes ficticios, como el busto de Beethoven o la estatua de Alicia en el País de las Maravillas".


Uno de los momentos cumbres de nuestro recorrido llega donde se congregan los fanáticos seguidores del inefable e incomparable "Beatle" John Lennon, en Strawberry Field, donde su mujer, Yoko Ono, le rinde homenaje póstumo.





HOMENAJE A JOHN LENNON EN STRAWBERRY FIELD


No demasiado lejos de este lugar es interesante acercarse a "curiosear" ante el portal donde fue asesinado, en la W72 Str., una zona habitada por gente pudiente o archifamosa, como el cineasta Steven Spielberg o el actor Michael Douglas.


Central Park es enorme, pero tal vez una de las entradas más populares sea la que se encuentra en la 59 Str. con la famosísima 5ª Avenida.


Como dato curioso, comentar que existen por todo el parque carteles anunciando la posibilidad de practicar la pesca en los lagos, "Siempre y cuando se devuelva al agua lo pescado"...


Pasear por Central Park es una actividad de lo más recomendable para enamorados, turistas entusiastas, gente que busca gente, gente que anhela libertad, paz y relajo, o en familia, con los niños, para pasar un día agradable en el Zoo de niños.



UNA DE LAS MUCHAS ESTATUAS QUE JALONAN CENTRAL PARK


PRECIOSO LAGO EN CENTRAL PARK

jueves, 13 de octubre de 2011

Museo de Ciencias Naturales e Historia de Nueva York

SALA DE DINOSAURIOS EN EL MUSEO DE CIENCIAS NATURALES E HISTORIA DE NUEVA YORK
Cuando uno merodea por Nueva York con la hambruna del viajante que pretende acometer en un corto período de tiempo "toda una vida de emociones", una visita imprescindible, sin lugar a dudas, es la que ocupa estas líneas de avanzadilla de una crónica que nos lleva de la mano hasta el Museo de Ciencias Naturales e Historia.
Alberga en su interior la mayor colección de dinosaurios de todo el globo terráqueo...


Sin duda eso mismo debió pensar en el año 2006 el cineasta Shawn Levy, cuando dirigió en estas salas, repletas de mamíferos de todos los continentes, cetáceos, homínidos, esqueletos y pedacitos de la historia de la humanidad, la desternillante película "Noche en el museo", interpretada por el siempre histriónico Ben Stiller.
Se puede acceder desde el mismo andén del metro en la estación 81, o por la entrada principal en 200 Central Park West con la 79 Str.


Ya en el umbral nos da la bienvenida un Tyranosaurius Rex que nos mira de frente, como si quisiera zamparnos... formidable estructura ósea la de este titánico dinosaurio que habitaba en nuestro planeta a finales del Cretácico.
Es copioso y fascinante el arsenal de "atracciones" que nos tendrán en vilo: si dirigirnos a una sala o bien a otra... todo aquí dentro es enorme y sobrecogedor, emocionante y revestido de una cierta suntuosidad elegante...
Una buena opción es detenerse tranquilamente a contemplar típicos animales de la sabana africana como cebras, gacelas, antílopes o leones en la alucinante Sala de los Mamíferos Africanos. Un aura de mansedumbre nos inunda como una marea de efluvios exóticos...


Se pueden hacer fotos sin el peligro de ser amonestado ni vituperado en modo alguno. Observaremos para goce de nuestros sentidos desatados como el resto de salas continentales nos regala un bagaje de fieras y alimañas a cada cual más sorprendente...


En la Planta 1ª sería sensato ralentizar nuestro caminar explorador para observar como vivían los primeros homínidos y repasar los engranajes atávicos y oxidados de nuestra evolucionada humanidad.
Los amantes de los "relumbres", destellos y pequeños tesoros minerales que regurgita la tierra encontrarán su disfrute apaciaguado en la fantástica Morgan Memorial Hall of Gems: meteoritos, aerolitos del espacio exterior que atravesaron nuestra atmósfera, minerales de iridiscentes o extravagantes tonalidades...




HALL OF OCEAN LIFE -THE MILSTEIN FAMILY- (SALA DE LA VIDA EN LOS OCÉANOS)
El Museo de Ciencias Naturales e Historia es en todo caso un recinto que cada uno debería explorar a su propio ritmo y gusto personal, pues se guarece la emoción en cada sala, como una sonrisa pícara que nos saluda tras una puerta semi-oculta.

No tiene desperdicio la sala "Hall of ocean life", con esa gigantesca ballena suspendida en el aire como si fuese un monumental gerifalte o un condor de los Andes....

SALA DE MAMÍFEROS AFRICANOS

viernes, 7 de octubre de 2011

Biblioteca Púbica de Nueva York

SALA DE LECTURA EN LA BIBLIOTECA PÚBLICA DE NUEVA YORK

PREFACIO:

" Imagino un reino silencioso y adormecido entre vetustas obras de ínclitos autores y voluminosos tomos enciclopédicos, rebosantes de toda la sapiencia recolectada por la humanidad durante eones..."

"Novelas y cuentos clásicos, tratados hipocráticos, jurisprudentes, de filosofía, teología o psicología, geodesia, antropología arquitectura o astronomía... desfilan ante mis ojos con sus lomos dispuestos en hileras sobre añejos anaqueles de madera noble en una inmensa biblioteca, cuna del saber del erudito y fuente de fruición inagotable del profano, que anhela abrir su mente a un estuario de letras consagradas al entendimiento, la enseñanza y el conocimiento que dimana del aprendizaje".

BIBILIOTECA PÚBLICA DE NUEVA YORK: STEPHEN A.SCHWARZMAN BUILDING.
No puedo dejar de admirar sus dimensiones descomunales, como las de un gran anfiteatro, y su preciosa fachada clásica, capricho propio de emperadores romanos.

El interior no es menos prolijo en hermosísima ornamentación y filigrana estética con perfume de erudición.
El edificio Stephen A. Schwarzman reposa en imperturbable calma, tan sólo resquebrajada como la hojarasca por el levísimo crujido de la madera vetusta y el aleteo de las páginas leídas.
Las salas que voy explorando en reverente silencio son de madera años pero elegante, soberbia y distinguida, como si fuera consciente de la supina nobleza inherente al legado de sus fundadores: James Lennox, Jacob Astor y Samuel Jones Tilden.

ENTRADA PRINCIPAL DE LA BIBILIOTECA PÚBLICA DE NUEVA YORK

Es deslimbrante la planta 3ª con sus alucinantes techos celestiales en la Mc Graw Rotunda. Las hermosísimas pinturas son obra de Edward Lanning. La madera prevalece, como el aroma a lectura y la visión acaparadora de libros que buscan la mirada anhelosa del lector.

Son también imprescindibles las salas South Hall y la de Periodicals and Microphone Reading Rooms, con sus preciosas pinturas destacando sobre un plano uniforme de madera centenaria.

INTERIOR DE UNA DE LAS SALAS DE LECTURA

domingo, 2 de octubre de 2011

Liberty Island y la Estatua de la Libertad


EN LA IMAGEN, LA ESTATUA DE LA LIBERTAD

Con la imaginación jugamos a ponerle alas de plata al alcaudón y un cinturón de diamantes a Saturno.
Yo, doté a la Estatua de la Libertad de unas ínfulas que ahora se me antojan excesivas e inmerecidas.

Con mi imaginación volatinera logré que sus respetables 90 metros de altura se convirtieran en algo casi tridimensional, sin parangón, que a duras penas dejase contemplar el fulgor de las estrellas con su imponente estatura y su hermosa testa espinosa.

Aun contemplada a muy breve distancia, "La Dama Verde" casi me parece un mero "souvenir" de bienvenida que uno pudiera disponer sobre los entrepaños de una encimera o una alacena.

Las fotografías que voy tomando desde el ferry que cogí en South Ferry (línea 1 del metro), poco después de comprar unos tickets en Castle Clinton (Battery Park), muestran una efigie difusa en la lontananza que bien podría ser un pináculo abstracto que se erigiera de algún modo sobre el río Hudson.

Inmediatamente, mi relación con la estatua se torna un tanto aséptica y glacial, como una suerte de amor desencantado que se ha idealizado en demasía, que cuando se tiene delante deja ver sus numerosas imperfecciones.

Gustave Eiffel y el escultor Auguste Bartholdi construyeron la Estatua de la Libertad años después de que el filósofo francés René Laboulaye concibiese la idea en el año 1865 a modo de apología a la libertad, y como ofrenda a los Estados Unidos de América para reforzar sus lazos de amistad y conmemorar el centenario de su Declaración de Independencia.

Un frío y lluvioso 28 de Octubre de 1886 1.000.000 de personas celebraban la inauguración de la estatua, que se presentaría como "la Libertad iluminando el mundo".

Está erigida sobre el fuerte Fort Wood (1808-11). Este primigenio baluarte cumplía una función defensiva contra posibles incursiones hostiles en Nueva York.
La estatua, pese a su tonalidad verdosa, está hecha de cobre, pero las inclemencias del tiempo la fueron "modelando" a su gusto, dándole su actual apariencia mistificada de color verde pálido.

Desafortunadamente, desde la macabra barbarie pergeñada el 11 de Septiembre de 2001 por los alienados genocidas que estampanaron los aviones contra las desaparecidas Torres Gemelas, ya no se puede subir hasta el mirador bajo la corona de siete puntas, que representa los siete continentes y los siete mares.

La Estatua de la Libertad saluda al viajero desde su sólido pedestal blandiendo una antorcha de cobre cubierta con hoja de oro. En el libro que sujeta, está impresa en números romanos la fecha de la Declaración de Independencia de Estados Unidos: 04/07/1776.


LA ESTATUA DE LA LIBERTAD CONTEMPLADA DESDE UN FERRY EN EL RÍO HUDSON

Un madrileño en Nueva York un 11 de Septiembre de 2011 (II)

PANORÁMICA DESDE EL OBSERVATORIO DEL RASCACIELOS TOP OF THE ROCK

Se me antoja Nueva York como una inconmensurable urbe materna que acogiera en su seno a miles y miles de almas extraviadas que yerran sin rumbo, buscando un lugar donde habitar, un lugar al que pertenecer.

Confundidos entre el gentío nativo y foráneo, los rascacielos y las irradiaciones lumínicas, que son como sistemas solares en llamas, las personas se convierten en meras motas de polvo que pululan en círculos, sometidos a una perpetua ceremonia de arrobo y atracción.

Es imposible perderse en Nueva York, aunque suene ello a pura contradicción, dadas sus dimensiones astronómicas. Las calles son rectilíneas y bien delimitadas y siempre hay a nuestro alrededor afables desconocidos dispuestos a ayudar y preguntarnos adonde vamos.

Si el idioma se tornara un escollo insalvable, podemos recurrir a cualquiera de los numerosísimos hispanos que viven en "La Gran Manzana".

Con el fin de no extraviarse ni exasperarse, cuando nos adentremos en las tórridas grutas subterráneas del Subway (Metro), conviene previamente tener claro si nuestro destino está ubicado en la zona Norte (Uptown) o sur (Downtown), pues dependiendo de una zona u otra hay que acceder por una taquilla o estación determinada.

Los trenes marcados como "Express" no se detienen en algunas estaciones, se las pasan de largo. Los únicos que sí paran en todas son los designados como "locales·.
La isla de las colinas, que es lo que significa en realidad Manhattan y como la denominaban los primigenios nativos de la isla, fue hace algo más de 4 siglos el hábitat de cientos de especies de animales y plantas en el exiguo reducto boscoso del actual Central Park.

CENTRAL PARK, MANHATTAN .

En próximos artículos me sumergiré de la mano de mis escasos pero apreciadísimos lectores en este inmenso remanso de paz, que alberga en su interior lagos, un zoológico para niños, estatuas fantásticas como la de Beethoven o la de Alicia en el País de las Maravillas o el idílico Strawberry Fields, un homenaje póstumo de Yoko Ono a su celebérrimo esposo, John Lennon.

Retornando al bullicio contemporáneo de Manhattan me sorprendo al divisar entre el tumultuoso tráfico, de preponderante pigmentación amarilla, numerosas limusinas, que pese a su glamour inherente no son ni mucho menos vehiculos exclusivos para divas de la gran pantalla, celebridades, magnates y empresarios todopoderosos... de hecho, cualquiera puede parar una y darse un lujo recorriendo la ciudad en un coche con el carisma y la prestancia de una limusina. No resulta especialmente caro.
La ciudad que nunca duerme, como proclamaba a los cuatro vientos el insigne y siempre atildadísimo Sinatra, cuenta en su relativamente reciente cronología con la primera calle iluminada del mundo: la 14th Str, nada del otro mundo, pero emblemática gracias a este detalle histórico.

Emblemático es también el toro, ubicado en el distrito financiero de Wall Street; una estatua de aspecto hostil y torvo que simboliza a las finanzas, el poder económico, la bolsa de valores... hacer una foto junto al astado es, dicho de paso, un ejercicio de paciencia y tolerancia.

ESTATUA DEL TORO EN EL DISTRITO FINANCIERO DE WALL STREET

Para concluir con esta crónica, nada mejor que una exégesis etimológica de la denominación "La Gran Manzana".

Me cuenta una guía local, para mi total estupor, que cuando llegaba un artista, un músico, a la ciudad en busca de fortuna, si conseguía un contrato decía todo ufano que "le habían dado una manzana", (de área, zonal, se sobreentiende, nada que ver con el fruto ponzoñoso que le ofrendaba la malvada bruja a Blancanieves).
Si el contrato abarcaba algo mucho mayor y altisonante, como una gira local en torno a Manhattan, actuaciones aquí y allá, entonces el músico había conseguido el lote completo, le habían dado "La Gran Manzana".

LA GRAN MANZANA ILUMINADA POR LA NOCHE