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martes, 30 de agosto de 2011

Lleida: La Seu Vella y el castillo de La Suda

PANORÁMICA DE LLEIDA CON EL CASTILLO DE LA SUDA Y LA SEU VELLA AL FONDO

Continuando con mi sorprendente exploración y descubrimiento minucioso por tierras leridanas, regocijado en esta ciudad de tan bello y recogido casco histórico, replegado en su seno interno como una caracola en su morada de concha espiral, me dirijo hacia la fascinante Seu Vella (1200).

Erigida sobre el promontorio de la roca Subirana, otea el horizonte desde el punto más alto de la ciudad Lo más conspicuo de este formidable recinto sagrado es su inmenso claustro; precioso y uno de los más grandes de la Europa gótica.
La antigua catedral de Lleida data de los siglos XIII-XIV.

Combina en majestuosa simbiósis la huella del románico y el paso inapelable hacia la corriente gótica.
Desde tan altanera cúspide, las panorámicas de Lleida son asombrosas y diáfanas. Lo mismo sucede en mi próximo destino: El castillo de La Suda.

Añejo e igualmente descollante, se erigió sobre un antiguo alcazar andalusí bajo el mandato de los condes-reyes de Cataluña y Aragón.

Fue este lugar fortaleza militar desde el año 1707. En su interior podemos encontrar bonitos tapices, pinturas y tallas de madera. La entrada cuesta tan sólo 3 euros, así como la de la Seu Vella.

Presidiendo la Plaça de la Catedral visito la Catedral Nueva (1764-1781).
Construída bajo el mandato de Carlos III, se trata de una colosal estructura de estilo barroco y neoclásico que impresiona por su gran envergadura y magnitud, aunque su fuero interno se vea levemente menoscabado por la presencia ubicua de las penúmbras.

Los amantes del sabor añejo que dimana de cada edificio en el casco histórico disfrutarán paseando por rincones y callejuelas inveteradas, o fotografiando fachadas majestuosas como la del precioso edificio modernista Pa-les (1900-1915), en la interesante Avinguda de Blondel, frente a la antigua entrada a la ciudad, donde nos llamará la atención la estatua erigida en recuerdo a los caudillos Indibil y Mandoni, primigenios ilergetes de Lleida. (Arc del Pont).

EDIFICIO PA-LES (1900-1915) JUNTO AL MONUMENTO ERIGIDO A LOS CAUDILLOS INDIBIL Y MANDONI ANTE LA ENTRADA ANTIGUA DE LA CIUDAD EN ARC DEL PONT

No menos fotogénica es la fachada del Palau de la Diputació (SXIX), ubicado en la Carrer del Carme, o el de la Paería, en la plaza de idéntico nombre; una maravillosa estructura de estilo románico civil y neoclásico.

Para concluir, uno no puede despedirse de Lleida sin haber visitado su interesantísimo museo local, el Museo de la ciudad, ubicado en la Carrer Sant Crist 1.
El museo de Lleida supone un completo y apasionante viaje cronológico que arranca en los tiempos de los primeros homínidos y avanza a través de los siglos como una onda expansiva: restos arqueológicos, osamentas, calaveras, hallazgos antropológicos...

Es realmente interesante la recolección de monedas íberas, denarios y sestercios, así como las imponente ánforas romanas, lápidas y enormes mosaicos, algunos en muy buen estado de conservación.

En otro área echamos la vista atrás hasta el año 409, cuando los visigodos llegan a Hispania para crear un bucle conectivo con el inicio de Al-Andalus y sus reinos de Taifas (SVII).

Vasto patrimonio también el que recogen las salas dedicadas al románico (SXII): fabulosos altares, tallas de madera, frontales. En mi propia apreciación, me decanto por los siglos (XIV-XV), con la llegada del gótico a Lleida, período álgido que nos regaló retablos o tallas policromadas increíbles, así como la rutilante "La Preciosa" cruz de Lleida. (SXVI-XVII), una joya deslumbrante de la orfebrería catalana.

Una mención especial para la egregia estirpe de los pintores Ferrer, de quienes aquí o en el Palau de la Paería podremos gozar con sus indescriptibles retablos.

CLAUSTRO DE LA FASCINANTE SEU VELLA -LLEIDA-

lunes, 29 de agosto de 2011

Lleida: un casco histórico precioso

IGLESIA DE SANT JOAN

La tierra de los prístinos ilergetes me recibe con un aroma de bienvenida, afecto, simpatía y amabilidad de sus gentes agradables.
Este primer contacto cimentado en la cordialidad hace que esta intrusión mía en Lleida se convierta en una aventura mucho más entretenida e interesante.

Nada mejor que comenzar laq mañana con un copioso desayuno en la Chocolatería-Churrería Xicra, ubicado en la Avda.Blondel nº14, que, sin pecar de pantagruélico ni excesivo en absoluto, sí definiría como exquisito y suficiente para insuflar energía a mi organismo.

El café aquí es excelente, así como el chocolate, y la remesa de churros nada cicatera. El precio, sin embargo, tal vez sea un poco elevado para quien antepone la dimensión de la tarifa a la calidad y al servicio prestado.

Ya que hemos abordado cuestiones gastronómicas y mandatos del apetito, recomiendo la zona del Gran Passeig de Ronda, Plaça de Vinyes, Avinguda de L´alcalde Rovira Roure y aledañas.

Por las tardes hay mucha animación y muy buen ambiente en ese área. Se come de fábula en el precioso restaurante italiano La Tagliatella, en la plaça Ricard Vinyes nº7.

El trato al cliente es excelente, cercano y amable y el local, francamente bonito. Si ya nos encontramos en el entratamado arquitectónico del casco histórico, una elección inmejorable sería degustar las delicias de El Cellar del Roser, en la carrer Cavallers 24, donde podremos probar alguna de las múltiples variedades de bacalao o caracoles.
Lleida es como mencionaba antes hábitat de gentes afables donde prolifera la amalgama multirracial.

Probablemente por mi patente desconocimiento me llama poderosamente la atención toparme con ingentes colonias de hombres y mujeres de color, que forman estables asentamientos en núcleos urbanos y barrios, como si de pronto caminase por calles tanzanas o sengalesas, (dicho esto sin el menor condicionante xenófobo, es sólo un recurso literario para describir una primera impresión).
Aunque no especialmente profuso, el casco histórico de Lleida, coqueto, recogido, precioso, es realmente interesante e indipensable para el visitante que desee destilar lo más egregio, selecto e inveterado de esta ciudad escindida por el hermoso río Segre.
Es abundante el patrimonio eclesiástico en numerosas calles y plazas, donde destaca por su volumen nada desdeñable y su belleza serena la magnífica Iglesia de Sant Joan (S.XIX), que hallaremos en la coqueta área porticad de la Carrer de Sant Joan.

En estas aproximaciones espirituales deberíamos incluir en nuestros pensamientos a la fantástica Iglesia de Sant Llorenç (SXII-XVII), románica de transición al gótico. Es realmente bonita, pese a la tenacidad de las sombras alargadas que le arrebatan la luz como maliciosos tentáculos de la noche. Está ubicada en la Plaça Sant Josep.

No es demasiado amplia, pero sabremos apreciar la belleza añeja de las capillas laterales, franqueadas por adustas arcadas de estilo gótico, así como el majestuoso altar policromado cuyos colores azules y rojos aparecen ya algo desvaídos como una marea retractil.

Si aún no tenemos suficiente con este repaso clerical, sería una opción atinada agregar a nuestro periplo la Iglesia románica de Sant Martí (SXII-SXIV), a la que se accede por la Carrer de Sant Martí o Jaume I El Conquistador.

Merece la pena acercarse hasta el Complejo Monumental de Gardeny (SXII-XIII). Se trata de una atractiva propuesta de arquitectura templaria en cuyo lugar se nos ofrece el visionado de un vídeo explicativo acerca de estos gallardos guerreros de Dios, y cómo reconquistaron la ciudad de Lleida (1149-1152), ocupada por los árabes en el Siglo X, en conjunción con el valeroso Conde de Barcelona Ramón de Berenguer IV.

COMPLEJO MONUMENTAL TEMPLARIO DE GARDENY

Una forma interesante de contemplar las dimensiones de una ciudad es desde los aires, transformándonos en azor, o, más sencillo, tomando un ascensor panorámico, como el ubicado tras la Plaça de Sant Joan, desde donde podremos disfrutar de una panorámica diáfana de la Lleida monumental y atávica y la moderna y elegante.

El corto trayecto nos supondrá tan sólo un desembolso de 0, 20 céntimos de euro.
No especialmente bonito pero sí muy interesante es visitar el formidable depósito de agua en Carrer de l´assalt (1789-1791).

El tremendo aljibe tenía una capacidad de almacenamiento hidrológico de más de 8 millones de litros de agua.

Antes de un merecido descanso como peregrinos infatigables, merece la pena también visitar el fantástico museo gratuito Roda Roda, dedicado a los automóviles de época, motocicletas arcáicas, vetustas calesas.... una maravilla al alcance de los amantes de la automoción.

Está ubicado en la Carrer de Santa Cecilia.
Http://imac.paeria.es/ca/patrimonindustrial/museuRodaRoda/index.aspx (INFORMACIÓN SOBRE EL MUSEO RODA RODA)

Ahora sí, momento de desahogo para nuestros pies fatigados. Es una excelente opción alojarse en el coqueto HOTEL REAL ***, EN LA AVINGUDA BLONDEL Nº22.

Se halla junto al río Segre y muy cerca del casco histórico de Lleida. El personal es de lo más eficiente y amable y las habitaciones, cómodas y amplias. El servicio de cafetería es notable.

Http://www.hotelreallleida.com/?gclid=CNeT_J737KoCFYuIfAodXUQ2Nw (WEB DEL HOTEL REAL *** EN LLEIDA)