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martes, 1 de noviembre de 2011

Museo de Brooklyn

MUSEO DE BROOKLYN, NUEVA YORK. 200 Eastern Parkaway.


Mi periplo neoyorquino ya ve prácticamente la luz al final de este túnel del tiempo que nos ha llevado en la vagoneta de la emoción y el descubrimiento a través de una "megalópolis", conformada por una red interminable de rascacielos, grandes y celebérrimas avenidas y calles que se convierten, inopinadamente, en escenarios de rodajes y pistas rutilantes por las que se deslizan nuestros sueños de neón...


Mi pulso se detiene en esta ocasión ante la vanagloriosa fachada, de características casi ebúrneas, del suntuoso Museo de Brooklyn.


En lo concerniente a estos palacios dedicados al arte, la cultura o la historia de un país, Nueva York prodiga sus encantos con su habitual talante sobrecogedor y descomunal.


Franqueando las esbeltas y majestuosas columnas de reminiscencias romanas, entramos en un recinto que destila obras pictóricas no especialmente célebres para el vulgo más neófito, pero que no nos dejarán indiferentes, sino que más bien provocarán en nosotros la necesidad acuciante de la reverencia y el paso enlentecido para contemplar de cerca su belleza inherente.
Es el caso del cuadro que prosigue a estas líneas: "Una tormenta en las montañas rocosas", obra del paisajista estadounidense Albert Bierstadt.


Se hace fatigoso el camino cuando uno tan sólo desea posarse rendido, como el caminante abatido, embebido ante los colores melífluos y apastelados del lienzo, con esa claridad fulgurante en su trasfondo abrupto, entre montañas recortadas y ancianas.


UNA TORMENTA EN LAS MONTAÑAS ROCOSAS-MONTE ROSALIE, 1866. -ALBERT BIERSTADT-


Sin abandonar la 5ªplanta, donde nos encontramos ahora mismo, nos espera en este lar de calma la fantástica obra de Rémy Mignot, "Niágara".


Tal es su trazado sobre el lienzo que casi podemos presentir el fragor de la cascada, vomitando millones de litros de agua de tonada ensordecedora y tonalidades de color esmeralda.



NIAGARA -(1866-70) -RÉMY MIGNOT-


Tampoco es desdeñable, en un estilo bien diferente, el cuadro de Edward Hicks"Peaceble Kingdom" (1833-34), peculiar aproximación a la naturaleza, como contemplada por las propias criaturas que habitan en esos entornos rurales y montuosos.



PEACEABLE KINGDOM -EDWARD HICKS- (1833-34)


En otro ámbito, que se aleja de lo pictórico y abraza con efusividad la escultura o el acervo cultural, en laplanta 3ª, podemos disfrutar de una interesante muestra de arte islámico, efigies egipcias o deidades de la India.


MUSEO DE BROOKLYN, NUEVA YORK

2 comentarios:

Sheol13 dijo...

Muy bonito tu viaje, no deja de sorprenderme cada rincón por donde pasaste. Me encantó el lienzo de la tormenta y Niagara. Impresionantes. Un abrazo.

VÍCTOR VIRGÓS dijo...

Pues sí, Sheol, esos dos cuadros paisajísticos son una maravilla, la verdad. Me alegra poder compartirlo con mis amigos. Se acaba ya mi periplo neoyorquino con mi último artículo viajero del año, dedicado al Museo de Arte Contemporáneo, Moma. Saludos