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domingo, 5 de diciembre de 2010

El monte de los dioses decapitados: Nemrut Dagi

MONTE NEMRUT DAGI -TURQUÍA-.


Oteando el horizonte con sus pétreas testas gigantescas, decapitados como lo fueran en su día Ana Bolena o San Juan Bautista, a modo de truculenta ofrenda a Salomé, los dioses del Olimpo custodian el desangelado y "post-apocalíptico" monte de Nemrut Dagi, ubicado en los Montes Tauro de Turquía, en la parte orietal de Anatolia.

Sobrecoge la aspereza de este paraje baldío que en tiempos de mayor esplendor fuera el reino de Comagene, muy próximo a la actual Adiyamán.
Son como centinelas en irreversible estado de letargo; gigantescas formaciones de piedra que mustran las impertérritas faces hieráticas de Hermes, Apolo, Mitra, Zeus, Heracles, Hércules o la diosa de la Fortuna. Su destino ha quedado sellado, con la mirada clavada en un horizonte que les contempla con indiferencia.
Es imposible concebir el asombro hiperbólico que se asomó al rostro del ingeniero alemán Charles Sester cuando, en el año 1881, ascendía hasta la cumbre del monte Nemrut Dagi, (2150 metros), y se topaba con el túmulo funerario del rey Antioco I (S.I A.C, monarca del reino de Comagene).

El santuario que profanaba Sester rinde culto a Mitra, dios de la luz solar en la cultura india y persa, y fue erigido por el rey Antioco I entre los años 86-38 A.C

El túmulo está rodeado por tres terrazas escalonadas, adornadas con estatuas enormes entronadas, cuyas cabezas descansan sobre la tórrida arena como testigos inertes de una degollación masiva que, sin duda, se produjo a causa de diversos temblores sísmicos.

Entre las efigies desmembradas, hallamos también la testa del ensoberbecido monarca Antioco I, cuya cámara funeraria reside aún sumergida en el vientre virginal del Monte Nemrut.

Charles Sester abrió la "caja de Pandora" que profanaba las entrañas de este lugar sagrado, señero como un viejo gerifalte fatigado y enfermo.
Un año más tarde, en 1882, el arqueólogo Otto Puchstein iniciaba la fascinante aventura que desgarraba la impermeable coraza del extinguido reino de Comagene.


Debo referirme a Karl Dörner, sin embargo, como el propulsor de la expedición que hizo posible el descubrimiento de Arsameia del Nymphaios, capital del reino de Comagene durante la temporada estival, en el año 1951.
La montaña de Nemrut Dagi fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1987.