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viernes, 26 de noviembre de 2010

JOYAS MONUMENTALES DE EUROPA: MOSCÚ. GLOBEDIA, 26-11-10

CATEDRAL DE KAZAN.

Prosigo con mi periplo a través de umbrales fascinantes, que son la antesala de maravillosos templos de oración enfrentados con la negatividad del claroscuro y la tendencia funesta de la opacidad.

Los monumentos que siembran de color la bellísima ciudad de Moscú son pura epopeya cromática, un homenaje a la vida, diseñado con tonos vívidos que animan el espíritu y lo hacen flotar, como sostenido por las etéreas alas de un ángel.
MUSEO NACIONAL DE HISTORIA.

Mientras deambulo por la Plaza Roja, me sobresalta la impresionante visión de una formidable estructura que se me asemeja a un colosal "coágulo sanguinolento". Se trata del Museo Nacional de Historia. Poniéndome un tanto metafórico, diríase que incluso se me parece a un coloso malherido, de cuyas heridas abiertas manara sin remisión un torrente de hemoglobina.

Mucho menos "desaprensiva" resulta la catedral del Cristo del Salvador, con su impoluta fachada blanca, como una mañana recién estrenada, y sus ampulosas cúpulas añiles, rematadas con golosas motitas doradas.
Ésta, acompañada por una leal guarnición de maravillas análogas, nos aguarda en calma en el interior del imprescindible Kremlin.

La mencionada ciudadela está ricamente flanqueada por una veintena de torres de aparencia regia e infranqueable. Se puede y se debe relajar la vista en esta fantástica fortaleza, dotada con 2 kms de muralla. Se puede gozar de unas panorámicas excepcionales navegando por el manso cauce del río Moscova. También es saludable el paseo distraído por los Jardines de Aleksandrovski, ubicados sobre el antiguo foso.

La fortaleza, construída en el año 1156, era totalmente de madera. Un incendio pavoroso la convertiría en polvo de ascuas. En el año 1368 resurgiría de sus cenizas como el Ave Fénix.
La historia de Moscú está tristemente vinculada a los desmanes propiciados por las llamas. Nuevamente surge así el nombre del ínclito Fioravanti en el enovador renacimiento del Kremlin. Le acompañan en esta ilusionante campaña brillantes arquitectos como Sforza y Solari.

El recinto amurallado fue escenario truculento de "intrigas palaciegas" de conclusión luctuosa y macabra. Una sucesión de acontecimientos brutales, confabulaciones, subversión y muerte dieron con un Pedro I atribulado con este panorama desconcertante de crímenes despiadados.

En el año 1713 opta por trasladar la corte Real a la bellísima ciudad de San Petersburgo.
Nos sentiremos casi liliputienses cuando nos postremos ante la inconmensurable campana Zarina, un imponente mamotreto de hierro forjado que pesa 200 toneladas y tiene una altura de 6 metros.

La Plaza Roja posee también unas dimensiones olímpicas de más de 74.800 metros2. Iván III concibió, con muy buen juicio y preclara sagacidad, un inmenso espacio diáfano para escapar de las frecuentes conflagraciones que solían producirse en el lugar. Los incendios en el Kremlin tenían entonces una recurrencia morbosa y empedernida.
La cita cultural la encontramos en el renombrado teatro Bolshoi. Se trata de una elegante estructura blanquecina, pertrechada con una serie de robustas columnas imperiales de claras reminiscencias romanas.

La nota rocambolesca se la otorgo en esta ocasión a la preciosa Catedral Kazan (FOTO INICIO ARTÍCULO).

Es la que vemos hoy en día fidedigna réplica de la original, fundada en el año 1663 como agradecimiento por la expulsión de las huestes polacas en el año 1612.
Durante dos siglos albergó en su interior el icono de la virgen que le da nombre. La observo y tengo la extraña sensación de que una graciosa comitiva de mozalbetes preadolescentes ha tomado la ciudad, pertrechados con pinceles, acuarelas, lapiceros y rotuladores, con el único propósito de "tunear" Moscú.
Mi recorrido por esta ciudad bañada por el río Moscova concluye en un paraje inesperado e igualmente fascinante: el suburbano.
Las estaciones de metro merecen un concienzudo recorrido turístico, como cuando paseamos la mirada embobada por esas pinacotecas que exhiben lo mejor del arte renacentista, la esencia primigenia de Durero o la redundante abundancia de Pedro Pablo Rubens.

Estaciones de metro como la Mayakovkskaya son paradigma del boato, lujo, refinamiento y buen gusto propios de una sala de congresos de alguno de los múltiples palacios jalonados por toda la ciudad de Moscú.
ESTACIÓN DE METRO MAYAKOVKSKAYA

miércoles, 24 de noviembre de 2010

JOYAS TURÍSTICAS DE EUROPA: MOSCÚ25-11-10

CATEDRAL DE SAN BASILIO. MOSCÚ

Existen rincones recónditos en el mundo que nos cautivan sin remedio por su deslumbrante faz anónima, callada y silenciosa como un susurro adormecido. Carecen de vanidad y simplemente se regocijan de su existencia apartada y opaca.
A veces son islotes que flotan en el pacífico como enormes cetáceos varados. Otras, su semblante adopta la regia belleza de una catedral, o de una mezquita, subyugada a la perpetua veneración de los fieles más devotos.

La que impregna cada recoveco de la apoteósica ciudad de Moscú se jacta como una dama de alta alcurnia, engolada de su apabullante fisonomía monumental.
La ciudad presencia, sin objecciones ni trabas, como el precioso y larguísimo río Moscova la escinde con sus gélidas garras de agua dulce. Resulta inenarrable, adolece mi prosa de epítetos suficientes para describir mi asombro y fascinación en la tierra heredada de los zares.

Iglesias de cúpulas doradas o policromadas, como si fueran el objetivo de los juegos infantiles de díscolos y risueños niños que usaran sus rotuladores para decorarlas, pináculos verdes, rojos y azulones, rasgan el cielo con sus aristas afiladas.
Mi capacidad de entretenimiento y enamoramiento carece de confines. Sublimes arquitectos, de volatil imaginería y caprichosa querencia por el trasiego de colores, aleados como en la paleta de un pintor impresionista, barnizan de fantasía y desvelo cromático las irisadas cúpulas de la inverosimil Catedral de San Basilio (FOTO DE CABECERA DE ARTÍCULO).
Tenemos la sensación de contemplar un recargado sorbete estival de color añil, blanco, verde, rojo y dorado, donde se funden en una única amalgama de sabores estrafalarios de cariz pueril y desenfadado.
La pintoresca catedral fue concebida bajo el mandato de Iván IV Vasilievich, denominado "El Terrible". Las cúpulas, 10 en total, corresponden a sendas capillas. En una de ellas, añadida en el año 1588, se hallan los restos del visionario Basilio, quien predijo la muerte del zar a manos de su propio padre.
EL KREMLIN VISTO DESDE EL RÍO MOSCOVA.
Es prolijo el armazón arquitectónico moscovita.Perdido entre fascinantes monasterios, palacios y basílicas que desafían a la técnica colorista del fauvismo, o la demencial cascada irisada que impregna los óleos de Gustav Klimt, considero esencia la visita a la Catedral de la Asunción.
CATEDRAL DE LA ASUNCIÓN.
Rehuye ésta del mosaico de colores que mencionaba antes, pero su belleza es incontestable y espléndida. Destaca por el tono áureo de sus voluminosas cúpulas respingonas y su fachada blanca, que resplandece como una mañana clara.
Pero el gran tesoro nos espera en el interior. Toda cubierta de impresionantes pinturas sagradas, resulta admirable el iconostasio de 16 metros, que incluye un fabuloso icono de San Jorge del siglo XIII.
Era en esta lugar donde se congregaban los más insignes personajes de noble prosapia para asistir a la coronación de los zares. Este templo sagrado de nívea apostura fue erigida entre 1475-1479 por el excelso maestro Fioravanti durante el reinado de Ivan III.
Impactante e inesperada me resulta también la presencia de un gigantesco "glóbulo rojo" plantado frente a mí, insinuandose con una mirada pícara que no puedo soslayar. Se trata del majestuoso Museo Nacional de Historia.
Valga la impropia metáfora para referirme a su fachada de color carmesí...
Podemos concluir el día, profuso en monumentos, con un remate mucho más somero y mundano. Los almacenes Gum, (S.XIX), harán las delicias de los "pecadores irredentos" acuciados por la hambruna del consumismo.

Tiendas desplegadas como enormes pancartas publicitarias que reclamaran nuestra atención se hallan distribuidas por las numerosas galerías y plantas.
El complejo comercial en sí mismo es una atracción visual, con su formidable estructura ferruginosa y su translúcida bóveda de cristal. Se halla este santuario de expendio en el lado este de la Plaza Roja.
Otra alternativa de lo más placentera es confundirse con la plebe que confluye hacia las encantadoras plazas de Pushkin y de Manege.

JOYAS TURÍSTICAS DE EUROPA: MOSCÚ

CATEDRAL DE SAN BASILIO. MOSCÚ

Existen rincones recónditos en el mundo que nos cautivan sin remedio por su deslumbrante faz anónima, callada y silenciosa como un susurro adormecido. Carecen de vanidad y simplemente se regocijan de su existencia apartada y opaca.

A veces son islotes que flotan en el pacífico como enormes cetáceos varados. Otras, su semblante adopta la regia belleza de una catedral, o de una mezquita, subyugada a la perpetua veneración de los fieles más devotos.

La que impregna cada recoveco de la apoteósica ciudad de Moscú se jacta como una dama de alta alcurnia, engolada de su apabullante fisonomía monumental.
La ciudad presencia, sin objecciones ni trabas, como el precioso y larguísimo río Moscova la escinde con sus gélidas garras de agua dulce. Resulta inenarrable, adolece mi prosa de epítetos suficientes para describir mi asombro y fascinación en la tierra heredada de los zares.

Iglesias de cúpulas doradas o policromadas, como si fueran el objetivo de los juegos infantiles de díscolos y risueños niños que usaran sus rotuladores para decorarlas, pináculos verdes, rojos y azulones, rasgan el cielo con sus aristas afiladas.

Mi capacidad de entretenimiento y enamoramiento carece de confines. Sublimes arquitectos, de volatil imaginería y caprichosa querencia por el trasiego de colores, aleados como en la paleta de un pintor impresionista, barnizan de fantasía y desvelo cromático las irisadas cúpulas de la inverosimil Catedral de San Basilio (FOTO DE CABECERA DE ARTÍCULO).

Tenemos la sensación de contemplar un recargado sorbete estival de color añil, blanco, verde, rojo y dorado, donde se funden en una única amalgama de sabores estrafalarios de cariz pueril y desenfadado.
La pintoresca catedral fue concebida bajo el mandato de Iván IV Vasilievich, denominado "El Terrible". Las cúpulas, 10 en total, corresponden a sendas capillas. En una de ellas, añadida en el año 1588, se hallan los restos del visionario Basilio, quien predijo la muerte del zar a manos de su propio padre.
EL KREMLIN VISTO DESDE EL RÍO MOSCOVA.

Es prolijo el armazón arquitectónico moscovita.Perdido entre fascinantes monasterios, palacios y basílicas que desafían a la técnica colorista del fauvismo, o la demencial cascada irisada que impregna los óleos de Gustav Klimt, considero esencia la visita a la Catedral de la Asunción.
CATEDRAL DE LA ASUNCIÓN.

Rehuye ésta del mosaico de colores que mencionaba antes, pero su belleza es incontestable y espléndida. Destaca por el tono áureo de sus voluminosas cúpulas respingonas y su fachada blanca, que resplandece como una mañana clara.
Pero el gran tesoro nos espera en el interior. Toda cubierta de impresionantes pinturas sagradas, resulta admirable el iconostasio de 16 metros, que incluye un fabuloso icono de San Jorge del siglo XIII.

Era en esta lugar donde se congregaban los más insignes personajes de noble prosapia para asistir a la coronación de los zares. Este templo sagrado de nívea apostura fue erigida entre 1475-1479 por el excelso maestro Fioravanti durante el reinado de Ivan III.
Impactante e inesperada me resulta también la presencia de un gigantesco "glóbulo rojo" plantado frente a mí, insinuandose con una mirada pícara que no puedo soslayar.

Se trata del majestuoso Museo Nacional de Historia.
Valga la impropia metáfora para referirme a su fachada de color carmesí...
Podemos concluir el día, profuso en monumentos, con un remate mucho más somero y mundano. Los almacenes Gum, (S.XIX), harán las delicias de los "pecadores irredentos" acuciados por la hambruna del consumismo.
Tiendas desplegadas como enormes pancartas publicitarias que reclamaran nuestra atención se hallan distribuidas por las numerosas galerías y plantas.

El complejo comercial en sí mismo es una atracción visual, con su formidable estructura ferruginosa y su translúcida bóveda de cristal. Se halla este santuario de expendio en el lado este de la Plaza Roja.
Otra alternativa de lo más placentera es confundirse con la plebe que confluye hacia las encantadoras plazas de Pushkin y de Manege.

martes, 2 de noviembre de 2010

Recorriendo la región de Sanabria

RÍO NEGRO EN ANTA DE RIOCONEJOS

Esta tierra que ya abandono, anhelando el devenir de nuevas aventuras y viajes, se despide de mí en silencio y respetuosa calma.
Más de un centenar de pueblos, diseminados por esta bellísima región de faz mutante con el tránsito estacional, regresarán de nuevo al antojo del sosiego, retomarán su pulso acallado, que no conoce las prisas ni las turbulencias propias de las populosas urbes.

Antes de mi marcha quise preparar un mínimo compendio de algunos de los pueblos más notables o, que en todo caso, cautivaron mi corazón. En el profundo regazo de mi zurrón he integrado localidades como Muelas de los Caballeros, súmamente interesante por su fantástica hacienda, otrora acaudalada, conocida como El Fenal.
Aquí nos sentiremos "liliputienses" bajo las sombras imperturbables de las gigantescas secuoyas.

Mansedumbre, varias casas rurales, arquetipos de la típica casa sanabresa, con sus tejados de pizarra y formidables estructuras de piedra, tres antiguos molinos de grano, lino, centeno o los deliciosos paseos junto a la ribera del río Negro, nos aguardan en Anta de Rioconejos, pueblo con añejo arraigo musical y de gaiteros.
ANTA DE RIOCONEJOS, CAMINO A LOS ANTIGUOS MOLINOS

También podemos acercarnos a conocer el rayano pueblo o "villorrio", dicho esto con el mayor de los respetos, de Gusandanos, el más pequeño de toda la región. Es precioso el entorno que exploramos con la mirada: hectáreas de tupidos bosques de robles.

En San Martín de Castañeda descubriremos el monasterio cisterciense de Sta, María (1150). Original tan sólo queda ya la iglesia.
Centro neurálgico de la comarca, como Puebla de Sanabria o el Parque Natural del lago, es El Puente. Animadísimo es el mercado matinal: tiendas de comestibles, puestos callejeros con productos de la región, lugares para comer, alfarería...

Desde aquí podemos disfrutar del manso curso del río Tera, que cruza la localidad como un viajero del tiempo. En dirección al lago de Sanabria podemos incluir en el recurso de paradas estratégicas los encantadores pueblos de Galende y Vigo de Sanabria; éste último embellecido con el precioso puente sobre el río Forcadura.

El río Negro, que ya mencionara anteriormente en mi disertación sobre Anta de Rioconejos, tiene su génesis en Escuredo, donde podremos pasar por el Santuario de la Virgen de la Aparecida, que surgió sobre una roca.

Es sumamente interesante seguir la estela del hidalgo D.Miguel de Cervantes Saavedra en el pueblo de idéntico nombre. donde tendremos la oportunidad de ver la antigua casona, vieja y solariega, del eximio escritor.
Probablemente el recinto sagrado más atrayente de esta región se encuentra en la bella localidad de Otero, con su fantástico Santuario de Nuestra Señora de los Remedios (1717), patrona de Sanabria.
NUESTRA SEÑORA DE LOS REMEDIOS -OTERO-

Es una maravilla el retablo barroco que hallamos en el interior. Frente a este templo de plegarias y fe se erige majestuoso un sublime ejemplar de castaño centenario.
En la discreta y recogida villa de Mombuey nos espera el asombro, intrigante y singular, de la cabeza de buey enclavada en la torre templaria del siglo XIII. La iglesia parrroquial románica de Sta.María fue declarada Monumento Nacional en el año 1931.

El aditivo de tintes luctuosos lo hallamos en Ribadelago Viejo con el póstumo homenaje a las 144 personas que fenecieron el 09/01/59 a consecuencia de la rotura de la presa de Vega de Tera,

Se narra también la dramática historia de Fidel González, quien después de hallarse a salvo perece en la catástrofe al regresar a por su dinero.
Unas panorámicas excelentes para amantes de la fotografía se encuentran en el Alto de Santo Toribio El Castro en el término de Ferreros. Este fantástico mirador se ubica sobre las huellas de un poblado romano (S.I a.c S IV d.c)
SECUOYA EN EL FENAL -MUELAS DE LOS CABALLEROS-