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martes, 28 de septiembre de 2010

Croacia: un país maravilloso demacrado por las cicatrices de la guerra

PARQUE NACIONAL DE LOS LAGOS DE PLITVICE (PLITVICKA JEZERA)


CROACIA (HRVATSKA)


Abandono la inalterable calma de los clónicos paisajes eslovenos, con sus murallas y farallones de arboledas, para adentrarme en un territorio estigmatizado con la sangre, aún reciente, de múltiples asedios y guerras.
La historia de Croacia está escrita con versos funestos que recitan dramáticas estrofas acerca de horripilantes crímenes, violaciones y toda clase de inenarrables desmanes. En el carácter croata, más bien desabrido y con tendencia a la sobriedad, todavía reside la semilla del resquemor y la amargura, amén de una profunda animosidad hacia sus beligerantes vecinos serbios.

Contrasta en cierto modo esta sima de negrura espiritual con la edénica luminosidad y belleza natural de los paisajes que voy descubriendo, como el que me recibe, lozano y prodigioso, en el inenarrable Parque Nacional de los lagos de Plitvice.


Las tierras ocupadas por los croatas en la actualidad recibieron la visita de sus prístinos colonos, allá por el siglo VII, en el precioso paraje que discurre entre los ríos Cetina y el Zrmanja. Nuevamente escucho los clamores de la guerra: griegos, celtas, romanos y otomanos, hollando con sus botas los valles que poblaron liburnios, dálmatas e istrios en el siglo II.


Parece ineludible la asociación de ideas: Croacia y Serbia; guerras encarnizadas, fosas comunes, la ciudad de Vukovar convertida en un icono de la devastación y la masacre, restos de metralla en ciudades como Split, Dubrovnik o Zadar. Incluso una película francesa del año 2000, "Las flores de Harrison", evocan el horror de aquellos días aciagos.
CASCADAS EN EL PARQUE NACIONAL DE PLITVICE


Prefiero soslayar el tormento infernal de las ciudades como Karlovac, convertida a la fuerza en prímera línea defensiva contra las belicosas tropas serbias, y exprimir el jugo de su belleza natural, su interesante y profusa membrana cultural, o las bonitas vistas de la ciudad desde sus 4 ríos, como el majestuoso Korana.
Croacia es un país adormecido, enlentecido por la onerosa carga de la tragedia desde tiempos inmemoriales.
Tomislav, proclamado primer rey croata en el año 925, protagonizaría la creación del primer reino en el país y asistiría a los albores del alfabeto glagolítico, obra de los santos Cirilo y Metodio, concebido para traducir la Biblia y otros textos sagrados.

Hablar de Croacia supone asomarse a la cultura e idiosincrasia de los venecianos, quienes permanecieron en el país durante 4 siglos. Su influencia es patente. Hablaba anteriormente del regente Tomislav, pero no menos conspicua fue la figura del emperador Tito, cabeza sobresaliente del Partido Comunista de Yugoslavia en el año 1945.


A su muerte comienza a escalar peldaños el genocida serbio Slobodan Milosevic, probablemente uno de los dirigentes de la antigua Yugoslavia más repudiados de la historia.
Croacia es, sin embargo, sinónimo de asombro y reverente loa. Ésta dimana de sus múltiples encantos y acicates paisajísticos: mares limpísimos y un abanico inabarcable de 1185 islas fabulosas, de las cuales tan sólo 66 están habitadas.


Las playas, aunque son preciosas y fotogénicas, son en su gran mayoría de roca y piedra. Algo que enorgullece también el desvalido corazón del croata es un colosal bastión orográfico, símbolo de grandeza en el país; la monumental cordillera de Velevit, cuya cima más alta, la del pico Vaganski, alcanza los 1757 metros.
PANORÁMICA NOCTURNA DE DUBROVNIK, JOYA DEL ADRIÁTICO Y UNA DE LAS CIUDADES MÁS BELLAS DE EUROPA.

Croacia: un país maravilloso demacrado por las cicatrices de la guerra

PANORÁMICA NOCTURNA DE DUBROVNIK, JOYA DEL ADRIÁTICO Y UNA DE LAS CIUDADES MÁS BELLAS DE EUROPA.

Croacia: un país maravilloso demacrado por las cicatrices de la guerra

PARQUE NACIONAL DE LOS LAGOS DE PLITVICE (PLITVICKA JEZERA)


CROACIA (HRVATSKA)


Abandono la inalterable calma de los clónicos paisajes eslovenos, con sus murallas y farallones de arboledas, para adentrarme en un territorio estigmatizado con la sangre, aún reciente, de múltiples asedios y guerras.
La historia de Croacia está escrita con versos funestos que recitan dramáticas estrofas acerca de horripilantes crímenes, violaciones y toda clase de inenarrables desmanes. En el carácter croata, más bien desabrido y con tendencia a la sobriedad, todavía reside la semilla del resquemor y la amargura, amén de una profunda animosidad hacia sus beligerantes vecinos serbios.


Contrasta en cierto modo esta sima de negrura espiritual con la edénica luminosidad y belleza natural de los paisajes que voy descubriendo, como el que me recibe, lozano y prodigioso, en el inenarrable Parque Nacional de los lagos de Plitvice.


Las tierras ocupadas por los croatas en la actualidad recibieron la visita de sus prístinos colonos, allá por el siglo VII, en el precioso paraje que discurre entre los ríos Cetina y el Zrmanja. Nuevamente escucho los clamores de la guerra: griegos, celtas, romanos y otomanos, hollando con sus botas los valles que poblaron liburnios, dálmatas e istrios en el siglo II.


Parece ineludible la asociación de ideas: Croacia y Serbia; guerras encarnizadas, fosas comunes, la ciudad de Vukovar convertida en un icono de la devastación y la masacre, restos de metralla en ciudades como Split, Dubrovnik o Zadar. Incluso una película francesa del año 2000, "Las flores de Harrison", evocan el horror de aquellos días aciagos.
CASCADAS EN EL PARQUE NACIONAL DE PLITVICE


Prefiero soslayar el tormento infernal de las ciudades como Karlovac, convertida a la fuerza en prímera línea defensiva contra las belicosas tropas serbias, y exprimir el jugo de su belleza natural, su interesante y profusa membrana cultural, o las bonitas vistas de la ciudad desde sus 4 ríos, como el majestuoso Korana.
Croacia es un país adormecido, enlentecido por la onerosa carga de la tragedia desde tiempos inmemoriales.
Tomislav, proclamado primer rey croata en el año 925, protagonizaría la creación del primer reino en el país y asistiría a los albores del alfabeto glagolítico, obra de los santos Cirilo y Metodio, concebido para traducir la Biblia y otros textos sagrados.

Hablar de Croacia supone asomarse a la cultura e idiosincrasia de los venecianos, quienes permanecieron en el país durante 4 siglos. Su influencia es patente. Hablaba anteriormente del regente Tomislav, pero no menos conspicua fue la figura del emperador Tito, cabeza sobresaliente del Partido Comunista de Yugoslavia en el año 1945.


A su muerte comienza a escalar peldaños el genocida serbio Slobodan Milosevic, probablemente uno de los dirigentes de la antigua Yugoslavia más repudiados de la historia.
Croacia es, sin embargo, sinónimo de asombro y reverente loa. Ésta dimana de sus múltiples encantos y acicates paisajísticos: mares limpísimos y un abanico inabarcable de 1185 islas fabulosas, de las cuales tan sólo 66 están habitadas.

Las playas, aunque son preciosas y fotogénicas, son en su gran mayoría de roca y piedra. Algo que enorgullece también el desvalido corazón del croata es un colosal bastión orográfico, símbolo de grandeza en el país; la monumental cordillera de Velevit, cuya cima más alta, la del pico Vaganski, alcanza los 1757 metros.
PANORÁMICA NOCTURNA DE DUBROVNIK, JOYA DEL ADRIÁTICO Y UNA DE LAS CIUDADES MÁS BELLAS DE EUROPA.

viernes, 24 de septiembre de 2010

LJUBLIJANA; LA CIUDAD DEL DRAGÓN Y DEL HÉROE GRIEGO JASÓN. GLOBEDIA.COM PARTE II

PLAZA PRESEREN CON LA MAGISTRAL IGLESIA FRANCISCANA DE LA ANUNCIACIÓN AL FONDO.
Prosigo lentamente mi recorrido plácido por esta villa medieval de tintes romanos y me detengo en la famosa Plaza Preseren, donde la influencia veneciana es irrefutable si posamos nuestra mirada en el llamado Tromostovje (los 3 puentes).
VISTA DE LA CIUDAD DESDE TROMOSTOVJE (LOS 3 PUENTES)
Si se dispone del tiempo adecuado para reposar las emociones una propuesta interesante en Ljublijana es sin lugar a dudas tomar el tren turístico, que parte cada hora desde Stritarjeva. En quince minutos se planta uno en el castillo, desde donde se otea el horizonte y se goza de una espléndida panorámica de la ciudad.


También se puede optar por tomar las encantadoras embarcaciones que recorren el río Ljubljanica desde el embarcadero de Ribji Trg. Unos competentes guías, en esloveno e inglés, nos irán contando los detalles más relevantes, históricos y culturales, de la ciudad.
Los amantes de las fotografías aéreas, sin embargo, se decantarán probablemente por el funicular, que conecta el casco antiguo con el castillo. El punto de partida se halla en la Krekov Trg.


Ya en las planicies empedradas podemos pasear tranquilamente por el interesante mercado de Plecnik, que abre cada día en la Vodnikov Trg. Este lugar surge tras el declive total de Ljublijana a raíz del devastador seísmo en el año 1895.


Ljubljana es una ciudad coqueta y recogida como una madeja de múltiples colores, que, al desnudarla de artificios y repliegues muestra su variopinta belleza. Otros lugares que merecen una mención son la Kongressi trg o Plaza del Congreso, de estilo barroco, y por supuesto, su afamada universidad, que fuera palacio ducal entre 1898 y 1902.
Como curiosidad postrera de este artículo que llega a su fin mencionar como uno de los puntos esenciales de la ciudad las colinas del castillo, amuralladas en la remota era de los celtas e ilirios. La fortaleza, del S.IX, fue sede gubernamental y también la cárcel provincial.


DESDE LA CÉNTRICA STRITARJEVA SALE UN TREN TURÍSTICO QUE LLEVA HASTA EL CASTILLO.

JOZE PLECNIK, FIGURA CLAVE DE LA ARQUITECTURA ESLOVENA.
PRÓXIMO ARTÍCULO: BLED; LA ISLA DE LA CAMPANA DEL DESEO

BLED; LA ISLA DE LA CAMPANA DEL DESEO

VISTA DEL CASTILLO DE LA ISLA DE BLED DESDE UNA BARCA.


Dejando atrás las primigenias tierras de los represores venecianos, que prohibieron en Eslovenia los símbolos, el idioma y la idiosincrasia croata durante su hegemonía, las mismas tierras asediadas por las huestes germánicas hasta el S.VII., hago una parada de "obligación religiosa" en el despampanante edén que abraza y ampara en su seno a la isla de Bled; paradigma del ensueño convertido en paisaje.
Me vuelve a invadir una sensación de recurrente deleite al contemplar la lozanía de los circundantes Alpes Julianos. Encuentro en este lugar de fantasía onírica ciertas analogías con la ciudad de Füssen, donde se erige el fascinante castillo de Neuschwanstein del monarca, llamado "El rey Loco", Ludwig II de Baviera.

En la lontananza se recorta la figura altanera de la majestuosa torre del la iglesia de Sta.María de la Asunción. Parece flotar sobre el mismo lago como un cisne soberbio y envanecido. Existe en Bled una singular tradición, no apta para enclenques, que dice lo siguiente:


"Será bienaventurado el matrimonio si el novio, antes de contraer nupcias con su futura esposa, la lleva en brazos hasta el mismo altar ascendiendo por la escalinata de la iglesia..." la formidable rampa mortífera está compuesta nada menos que por 99 peldaños...
No menos encomiable resulta la inefable labor de los hercúleos remeros que conducen las pletnas, unas bonitas barquitas de madera repletas de turistas, hasta la iglesia de Sta.María de la Asunción. Un único remero para dirigir la barca atiborrada de turistas... memorable y titánico el esfuerzo que realizan estos formidables atletas navegantes.
PLETNAS PARA TRANSPORTAR TURISTAS A TRAVÉS DEL LAGO DE BLED.


Esta tradición supone un orgullo para los denodados remeros, y para cometer semejante hazaña se preparan desde muy temprana edad. Es una tradición, valga la redundancia, que pasa de padres a hijos. Como requisitos indispensables: ser hombre y haber nacido en la isla de Bled.
Resulta de lo más entretenido visitar el castillo de Blejski, que fuera conocido como castillo Veldes a principios del siglo XI. En este regio lugar se puede disfrutar de ocasionales representaciones medievales en un ambiente de lo más verosímil. También merece la pena fisgonear por la pequeña imprenta, ambientada adecuadamente para conferirle un aura totalmente medieval, el museo y la cantina.

Mencionaba con anterioridad la iglesia de Sta.María de la Asunción. No hallaremos en su interior gran profusión ornamental ni lujos innecesarios, ni destaca sobremanera la afilada torre del campanario, pese a sus más de 50 metros de altura. Sin embargo es reseñable y merecen todo mi elogio los fantásticos púlpitos y altares barrocos, como el consagrado a San Miguel en el año 1687, o el de San Blas.
En esta iglesia del siglo XV-XVI nos sorprenderá de camino al altar una larguísima cuerda suspendida del techo. En este punto es pertinente que narre una curiosa leyenda acaecida en Bled llena de misterio, tragedia y también esperanza.


LA LEYENDA DE LA CAMPANA DEL DESEO
Cuenta la leyenda que habitaba en el castillo una joven viuda que vivía atormentada y desolada desde el aciago día en que unos bandidos le arrebataron la vida a su amado. Como no hallaba consuelo, en su miserable soledad decidió fundir todo el oro y toda la plata para hacer una campana y colocarla en la capilla de la isla.
Pero la desdicha estaba dispuesta a cruzarse en su camino nuevamente y, durante una terrible tempestad, se hundió la barca donde la transportaban. Tanto la campana como la tripulación de la embarcación desaparecieron bajos las aguas del lago.
La joven viuda, desesperada, abandonó la isla de Bled e ingresó en un monasterio de Roma. Tras su muerte, el Papa bendijo una nueva campana y la llevó a Bled. Cuenta la leyenda que, si se hace sonar, tirando de la cuerda tres veces, la Virgen Bienaventurada te concede un deseo.
PANORÁMICA DE LA ISLA DE BLED DESDE EL CASTILLO DE BLEJSKI. DECLARADA CONJUNTO MONUMENTAL HISTÓRICO-ARTÍSTICO EN EL AÑO 1951.

BLED; LA ISLA DE LA CAMPANA DEL DESEO. GLOBEDIA.COM 25/09/10

VISTA DEL CASTILLO DE LA ISLA DE BLED DESDE UNA BARCA.
Dejando atrás las primigenias tierras de los represores venecianos, que prohibieron en Eslovenia los símbolos, el idioma y la idiosincrasia croata durante su hegemonía, las mismas tierras asediadas por las huestes germánicas hasta el S.VII., hago una parada de "obligación religiosa" en el despampanante edén que abraza y ampara en su seno a la isla de Bled; paradigma del ensueño convertido en paisaje.


Me vuelve a invadir una sensación de recurrente deleite al contemplar la lozanía de los circundantes Alpes Julianos. Encuentro en este lugar de fantasía onírica ciertas analogías con la ciudad de Füssen, donde se erige el fascinante castillo de Neuschwanstein del monarca, llamado "El rey Loco", Ludwig II de Baviera.
En la lontananza se recorta la figura altanera de la majestuosa torre del la iglesia de Sta.María de la Asunción. Parece flotar sobre el mismo lago como un cisne soberbio y envanecido. Existe en Bled una singular tradición, no apta para enclenques, que dice lo siguiente:


"Será bienaventurado el matrimonio si el novio, antes de contraer nupcias con su futura esposa, la lleva en brazos hasta el mismo altar ascendiendo por la escalinata de la iglesia..." la formidable rampa mortífera está compuesta nada menos que por 99 peldaños...


No menos encomiable resulta la inefable labor de los hercúleos remeros que conducen las pletnas, unas bonitas barquitas de madera repletas de turistas, hasta la iglesia de Sta.María de la Asunción. Un único remero para dirigir la barca atiborrada de turistas... memorable y titánico el esfuerzo que realizan estos formidables atletas navegantes.
PLETNAS PARA TRANSPORTAR TURISTAS A TRAVÉS DEL LAGO DE BLED.

Esta tradición supone un orgullo para los denodados remeros, y para cometer semejante hazaña se preparan desde muy temprana edad. Es una tradición, valga la redundancia, que pasa de padres a hijos. Como requisitos indispensables: ser hombre y haber nacido en la isla de Bled.
Resulta de lo más entretenido visitar el castillo de Blejski, que fuera conocido como castillo Veldes a principios del siglo XI. En este regio lugar se puede disfrutar de ocasionales representaciones medievales en un ambiente de lo más verosímil. También merece la pena fisgonear por la pequeña imprenta, ambientada adecuadamente para conferirle un aura totalmente medieval, el museo y la cantina.

Mencionaba con anterioridad la iglesia de Sta.María de la Asunción. No hallaremos en su interior gran profusión ornamental ni lujos innecesarios, ni destaca sobremanera la afilada torre del campanario, pese a sus más de 50 metros de altura. Sin embargo es reseñable y merecen todo mi elogio los fantásticos púlpitos y altares barrocos, como el consagrado a San Miguel en el año 1687, o el de San Blas.
En esta iglesia del siglo XV-XVI nos sorprenderá de camino al altar una larguísima cuerda suspendida del techo. En este punto es pertinente que narre una curiosa leyenda acaecida en Bled llena de misterio, tragedia y también esperanza.


LA LEYENDA DE LA CAMPANA DEL DESEO
Cuenta la leyenda que habitaba en el castillo una joven viuda que vivía atormentada y desolada desde el aciago día en que unos bandidos le arrebataron la vida a su amado. Como no hallaba consuelo, en su miserable soledad decidió fundir todo el oro y toda la plata para hacer una campana y colocarla en la capilla de la isla.
Pero la desdicha estaba dispuesta a cruzarse en su camino nuevamente y, durante una terrible tempestad, se hundió la barca donde la transportaban. Tanto la campana como la tripulación de la embarcación desaparecieron bajos las aguas del lago.
La joven viuda, desesperada, abandonó la isla de Bled e ingresó en un monasterio de Roma. Tras su muerte, el Papa bendijo una nueva campana y la llevó a Bled. Cuenta la leyenda que, si se hace sonar, tirando de la cuerda tres veces, la Virgen Bienaventurada te concede un deseo.
PANORÁMICA DE LA ISLA DE BLED DESDE EL CASTILLO DE BLEJSKI. DECLARADA CONJUNTO MONUMENTAL HISTÓRICO-ARTÍSTICO EN EL AÑO 1951.

LJUBLIJANA; LA CIUDAD DEL DRAGÓN Y DEL HÉROE GRIEGO JASÓN. GLOBEDIA.COM

DRAGÓN DE LJUBLIJANA, SEGÚN LA LEYENDA, DERROTADO POR EL PRÍNCIPE GRIEGO JASÓN Y LOS ARGONAUTAS. (PUENTE DE LOS DRAGONES, 1901) -MERCADO DE PLÊCNIK-
Si tuviera que inventar una leyenda sobre Eslovenia, en la mía habría una hermosísima princesa llamada Istria. Las exuberantes colinas y valles cubiertos de verdor serían el lujoso y elegante atavío de mi princesa, que yace acostada sobre el paisaje en un sueño eterno, mientras espera a ser despertada por su amante Jasón.
En el desespero de su soledad sin recompensa, sus lágrimas argenteas formaron un lago de límpidas y mansas aguas llamado Bled, donde mi princesa mandó erigir una altísima torre con un campanario para llamar a su amado por medio de 3 repiqueteos plañideros de la campana y un deseo formulado.
La leyenda y la realidad conviven hermanadas en Eslovenia, un país de cuento de hadas de tamaño diminuto y romántica y bucólica belleza.
Poco más de dos millones de habitantes se funden como motas de polvo en suspensión en un país doblegado por tupidos bosques. La carretera hiende paisajes donde el opresivo y supremo verdor me acorralan como legiones de impertérritos soldados defendiendo un bastión.
Sin embargo, mi embeleso no tarda en acostumbrarse a la fisonomía regular del entorno para conducirme lentamente al desinterés y un cierto hastío. La belleza de Eslovenia es incontestable, al mismo tiempo que resulta también desprovista de rasgos antagonistas. Evoco entonces mis impresiones cuando recorría paisajes de ensueño en la Columbia Británica canadiense: lagos de ensueño y bosques edénicos que parecen clonados.
Mi paso por Eslovenia, sin embargo, ha sido efímero y un tanto somero, así que centraré mi objetivo en la arrebatadora ciudad de Ljublijana.
Ecléctica como pocas, auna en un crisol multicultural retazos de algunas encantadoras localidades germanas de la Selva Negra bávara, Praga, Suiza, Viena, Venecia, Budapest... pedacitos de la Europa medieval concentradas en una misma ciudad.
La tranquilidad de sus calles me hace evocar mis paseos sosegados por las desérticas avenidas enmudecidas de la región francesa del Loire: Blois, Amboise, Tours...
Sin duda contribuye a este homenaje al silencio el hecho de que en Ljublijana no pasan de los 300.000 habitantes... poco más de 270.000 en realidad. La sensación de relajo y satisfacción son inmediatas: una localidad que aborrece las masificaciones y detesta las estridencias, algo totalmente impensable en Dubrovnik, hermosísima ciudad croata de la que hablaré en próximos artículos.
Recorrerla andando es una auténtica gozada, pues de este modo puede uno saborear los detalles exquisitos de las elegantes fachadas de estilo art-nouveau de las casas nobles. No menos impactante y sublime es la faz de los edificios barrocos. No en vano el casco barroco de Ljublijana está considerado como uno de los mejor conservados de toda Europa.
La leyenda sitúa a Ljublijana como epicentro del terror propiciado por una pavorosa criatura que tenía arredrada a toda la población. El heróico príncipe griego Jasón, en compañía de sus leales y aguerridos argonautas, había robado el Toisón de Oro al rey Aites y en su huida llegó hasta Ljublijana, donde mató al dragón. En este lugar fundarían los romanos en el siglo I a.c la ciudad de Émona (S.I a.c -S V d.c)
Antes que las legiones imperiales de Roma, sin embargo, poblarían estas tierras exuberantes poblaciones ilirias y celtas. Ljublijana es una ciudad que aún conserva en su dermis cicatrices de las múltiples batallas acaecidas, a raíz de las interminables invasiones de los hunos y los bárbaros en el año 452 d.c, o los asedios incesantes de las tropas napoleónicas a principios del siglo XiX.
En la actualidad, Ljublijana es una bellísima localidad eslovena que trata de recuperar el pulso del tiempo y dejar atrás el amargor de las cruentas invasiones y tropelías cometidas por huestes hunas, bárbaras, otomanas o germanas. Se trata de una ciudad muy cultural que acoge en sus calles medievales miles de espectáculos anuales y festivales internacionales.
Son muchos los acicates que impulsarán al viajero a recorrer sin prisas estas calles con sabor a medievo. La ciudad aparece embellecida no sólo por sus casas nobles y un casco histórico impecable, también son encantadoras las vistas desde cualquier punto situado junto al río que atraviesa Ljublijana, el Ljublijanica o río de los siete nombres.
EL RÍO LJUBLIJANICA, A SU PASO POR LA CIUDAD
Numerosos puentes a lo largo de nuestra ruta nos recordarán al estilo arquitectónico de Venecia, los canales encantadores de Amsterdam o los recovecos discretos de Brujas o Gante. Puentes fantásticos como el de Trnovo o los tres puentes (Tromostovje), rasgo éste característico de Ljublijana. Por supuesto, mención especial para el Puente de los dragones, un guiño al pasado más glorioso y aterrador de la ciudad.
Ljublijana es punto de encuentro de insignes pintores, músicos, arquitectos y poetas... por ello es parada obligatoria la fascinante catedral de San Nicolás, una obra magistral del arquitecto Andrea Pozzo, decorada con preciosos frescos por el pintor italiano Giulio Quaglio. Cabe destacar también el depurado refinamiento de la puerta lateral de bronce, donde hallamos esculpida la historia de las diócesis de la ciudad en honor a la visita del Papa en el año 1996.
Ese mismo año se realiza también un trabajo similar de maravillosa manufactura en la puerta principal. Es una obra espléndida del escultor contemporáneo Tone Demsar que representa los 1250 años de cristianismo en el país.
CATEDRAL DE LJUBLIJANA, OBRA DEL ARQUITECTO ANDREA POZZO. LOS MARAVILLOSOS FRESCOS QUE DECORAN LAS PAREDES EN SU INTERIOR SON DE GIULIO QUAGLIO.
La faz de esta villa medieval aparece ahora renovada y lustrosa tras los aciagos días de funesto recuerdo: dos terremotos, uno en el año 1115 y otro en 1895 dejarían Ljublijana totalmente devastada. Los ciudadanos prefieren rememorar épocas mejores, como el paso glorioso de músicos celéberrimos de la talla de Mahler, Paganini, Beethoven o Brahms; todos ellos fueron ilustres miembros de honor de la elegante Academía Filarmónica de Ljublijana.
En otro ramal cultural deslumbraron con su plétora creativa poetas como France Preseren (1800-1840) o Valentín Vodnik, ambos homenajeados en la ciudad con sendas efigies.
PRÓXIMO ARTÍCULO: LJUBLIJANA, LA CIUDAD DEL DRAGÓN Y EL HÉROE GRIEGO JASÓN (PARTE II)