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domingo, 17 de octubre de 2010

LOKRUM; LA ISLA ESMERALDA DEL ADRIÁTICO



ISLA DE LOKRUM AL ATARDECER VISTA DESDE DUBROVNIK
Contempla a su hermana, excelsa y agraciada, desde la lontananza, flotando como una sirena somnolienta acunada sobre las lomas del suave oleaje del Adriático.

La isla de Lokrum espera enmudecida atrapar nuestra mirada y sobresaltar nuestro corazón, vestida con su elegante manto esmeralda y su presencia selvática. La veo a tan corta distancia desde Dubrovnik, que casi tengo la sensación de escuchar una voz melíflua y engatusadora que me llama. Parece Lokrum una selva amazónica en miniatura; una exótica jungla liliputiense habitada por duendes, gnomos y hadas.

No puedo sustraerme de la sensación de que esta isla misteriosa me vigila, espera, alerta y taimada, el adevenimiento de un nuevo flujo de turistas, que caerán rendidos bajo su influjo.

La isla de Lokrum goza del protectorado de la Unesco desde el año 1979; tres años antes era considerada por los croatas "Tesooro Nacional".
El trayecto desde la zona antigua de Dubrovnik es bastante breve y se parte a primeras horas de la mañana, con alguna de las múltiples excursiones que se pueden contratar aquí.

Inmediatamente al arribar nos rodean miríadas de frondosos "centinelas", arracimados en lo que se presenta como el umbral de un esplendoroso bosque de pinos.
Es conveniente comprar un folleto explicativo, provisto de un detallado mapa, para no extraviarse o desorientarse en alguno de los senderos que discurren por la isla como arterias de un gran organismo vivo.

Como improvisados guías turísticos, nos recibirá una cohorte de pavos reales, tan acostumbrados al aluvión de la muchedumbre que, si los alimentamos, se subirán sin contemplaciones a las mesas o nos comerán de la mano si les damos una mínima confianza.

La isla, declarada Estado Benedictino en el año 1023, fue la residencia Real de Maximiliano de Habsburgo en el año 1798, a la marcha de los monjes de esta orden.
El fantástico monasterio que ocuparan, del siglo XIII, se halla en estos momentos en pleno proceso de restauración.

MONASTERIO BENEDICTINO EN LOKRUM

Muy próxima se halla también la vetusta iglesia de La Virgen de la Anunciación, (SXV-XVI).

Si caminamos de manera errática por los tentáculos forestales de Lokrum, tal vez derivemos, sin pretenderlo, en la recóndita y discreta entrada al mar destinada a los devotos del nudismo.

Los bañistas tradicionales se hallarán menos intimidados o sobrevenidos por el sofoco en la encantadora playa de Lokrum o Mar Muerto. En este precioso rinconcito de la isla gozaremos también de unas panorámicas fabulosas, con acantilados, cortados y farallones impresionantes.
PLAYA DE LOKRUM LLAMADA "DEAD SEA" O "MAR MUERTO".

La residencia de recreo de Maximiliano de Habsburgo nos regala deliciosos paseos a través del fantástico Jardín Botánico, donde nos podremos perder entre los espinosos brazos de toda suerte de cactus, chumberas e infinidad de plantas tropicales, así como una vegetación dispar y prolija.

Para vistas formidables es totalmente recomendable la extenuante caminata cuesta arriba hasta la fortaleza Real, construida durante la ocupación de Dubrovnik por parte de las tropas francesas en el año 1806.
Las panorámicas sobre la loma del monte Glavica merecen la pena.

La isla esmeralda, que se arrima a la vera de Dubrovnik como un amante celoso, nos conduce por senderos confusos hasta otra reminiscencia de época Benedictina: una vasta población de olivos centenarios. En una línea bastante más proclive a los placeres terrenales o mundanos, nos topamos con la piscina (Charlotte´s Well), construída en tiempos de Maximiliano para su uso personal y de sus invitados.

Después del trasiego por los dominios del último virrey de México, Maximiliano de Habsburgo, nada mejor que una amena despedida escuchando música en directo, sentados en una terracita con vistas a Dubrovnik y al Adriático.

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