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lunes, 18 de octubre de 2010

CUEVA DE POSTONJA, EL TEMPLO DE LAS MARAVILLAS CÁRSTICAS. GLOBEDIA, 19-10-10

Es como un majestuoso templo faraónico, como aquellos que se erigieron en el Valle de los Reyes para honrar al faraón egipcio Ramsés o al fatuo Keops. Sin embargo, en éste, en vez de apoteósicos pilares, cincelados con mitologías de dioses con testas falconiformes u ovinas, reverenciamos a la madre naturaleza, y al milagroso espectáculo geológico acaecida en la descomunal cueva de Postonja.

Siempre afluye a mi imaginación un interrogante curioso y recalcitrante, que no se cansa de inquirir y sondear: ¿Cómo serían las emociones desbocadas de ese primer individuo que, por primera vez, posó sus ojos en esta maravillosa gruta eslovena?
En su interior se han hallado vestigios humanos, y herramientas precarias de piedra, así como multitud de huesos de animales ya extinguidos que tienen una antigüedad de unos 50 milenios.

Su descubrimiento, en el año 1818, se debe a Luka Cec, oriundo de esta región eslovena. Un año más tarde ya se abriría al público. Se sabe que fue morada temporal de cazadores, así como de diversas alimañas de otra era. Los primeros documentos referenciales aparecen en el siglo XIII. En el año 1369 ya se la designaba como Cueva de Postonja, en alusión a la localidad de mismo nombre ubicada a tan sólo 1 km de distancia.

Todavía es posible distinguir las firmas de los primigenios visitantes impresas en la zona más antigua de la cueva.
Quien ose adentrarse en este inconmensurable templo cárstico debe venir pertrechado con ropa de abrigo, pues la temperatura no sobrepasa los 10 grados. El fascinante recorrido, perfectamente iluminado desde el año 1884, durará una hora y media a lo largo de unos 5 kms, de los cuales, dos se realizan en unos vagones.

Se trata de una experiencia singular, amén de una notabilísima obra de ingeniería, adaptar una vía férrea, en el año 1872, al resbaladizo suelo pétreo de la cueva más visitada de Europa (más de 30 millones de visitantes desde su apertura).
Resulta un tanto estremecedor, para quienes aún conservamos una pizca de angustia claustrofobica, imaginar estas colosales galerías antes de la llegada del flujo eléctrico. Iluminadas exclusivamente con el fuego cimbreante de cirios, velas y antorchas, las sensaciones debían lindar con el asombro y el pánico.
Las enormes formaciones cársticas estarían revestidas de tintes siniestros a la luz de las teas...

La cueva de Postonja es una sobrecogedora exposición natural de estalactitas y estalagmitas que ha creado la naturaleza a lo largo de los eones. Bosques de aristas afiladas, agujas, columnas con vértices respingones o con formas grotescas o divertidas, bóvedas líticas dentadas, provistas de colmillos níveos, ambarinos o negros como el azabache.
El guía acompañante, durante el ameno recorrido, nos conducirá hasta las fauces de la gruta, donde podremos deleitarnos con la sublime "Gran Montaña" o "galería del calvario".

No menos digna de las más excelsas reverencias es también la sala de los conciertos, donde la acústica es formidable. Desde este punto se toma el tren de regreso.
Los espeleólogos afines a los deportes de cierto riesgo y descarga de adrenalina encontrarán su "media naranja" en las grietas y abismos repartidos por los 20 kms de gruta subterránea, por donde fluye el río Pivka.


CUEVA DE POSTONJA, POSTONJA, SLOVENIJA.

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