Páginas vistas en total

martes, 28 de septiembre de 2010

Croacia: un país maravilloso demacrado por las cicatrices de la guerra

PARQUE NACIONAL DE LOS LAGOS DE PLITVICE (PLITVICKA JEZERA)


CROACIA (HRVATSKA)


Abandono la inalterable calma de los clónicos paisajes eslovenos, con sus murallas y farallones de arboledas, para adentrarme en un territorio estigmatizado con la sangre, aún reciente, de múltiples asedios y guerras.
La historia de Croacia está escrita con versos funestos que recitan dramáticas estrofas acerca de horripilantes crímenes, violaciones y toda clase de inenarrables desmanes. En el carácter croata, más bien desabrido y con tendencia a la sobriedad, todavía reside la semilla del resquemor y la amargura, amén de una profunda animosidad hacia sus beligerantes vecinos serbios.

Contrasta en cierto modo esta sima de negrura espiritual con la edénica luminosidad y belleza natural de los paisajes que voy descubriendo, como el que me recibe, lozano y prodigioso, en el inenarrable Parque Nacional de los lagos de Plitvice.


Las tierras ocupadas por los croatas en la actualidad recibieron la visita de sus prístinos colonos, allá por el siglo VII, en el precioso paraje que discurre entre los ríos Cetina y el Zrmanja. Nuevamente escucho los clamores de la guerra: griegos, celtas, romanos y otomanos, hollando con sus botas los valles que poblaron liburnios, dálmatas e istrios en el siglo II.


Parece ineludible la asociación de ideas: Croacia y Serbia; guerras encarnizadas, fosas comunes, la ciudad de Vukovar convertida en un icono de la devastación y la masacre, restos de metralla en ciudades como Split, Dubrovnik o Zadar. Incluso una película francesa del año 2000, "Las flores de Harrison", evocan el horror de aquellos días aciagos.
CASCADAS EN EL PARQUE NACIONAL DE PLITVICE


Prefiero soslayar el tormento infernal de las ciudades como Karlovac, convertida a la fuerza en prímera línea defensiva contra las belicosas tropas serbias, y exprimir el jugo de su belleza natural, su interesante y profusa membrana cultural, o las bonitas vistas de la ciudad desde sus 4 ríos, como el majestuoso Korana.
Croacia es un país adormecido, enlentecido por la onerosa carga de la tragedia desde tiempos inmemoriales.
Tomislav, proclamado primer rey croata en el año 925, protagonizaría la creación del primer reino en el país y asistiría a los albores del alfabeto glagolítico, obra de los santos Cirilo y Metodio, concebido para traducir la Biblia y otros textos sagrados.

Hablar de Croacia supone asomarse a la cultura e idiosincrasia de los venecianos, quienes permanecieron en el país durante 4 siglos. Su influencia es patente. Hablaba anteriormente del regente Tomislav, pero no menos conspicua fue la figura del emperador Tito, cabeza sobresaliente del Partido Comunista de Yugoslavia en el año 1945.


A su muerte comienza a escalar peldaños el genocida serbio Slobodan Milosevic, probablemente uno de los dirigentes de la antigua Yugoslavia más repudiados de la historia.
Croacia es, sin embargo, sinónimo de asombro y reverente loa. Ésta dimana de sus múltiples encantos y acicates paisajísticos: mares limpísimos y un abanico inabarcable de 1185 islas fabulosas, de las cuales tan sólo 66 están habitadas.


Las playas, aunque son preciosas y fotogénicas, son en su gran mayoría de roca y piedra. Algo que enorgullece también el desvalido corazón del croata es un colosal bastión orográfico, símbolo de grandeza en el país; la monumental cordillera de Velevit, cuya cima más alta, la del pico Vaganski, alcanza los 1757 metros.
PANORÁMICA NOCTURNA DE DUBROVNIK, JOYA DEL ADRIÁTICO Y UNA DE LAS CIUDADES MÁS BELLAS DE EUROPA.

No hay comentarios: