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miércoles, 7 de julio de 2010

ISLA DE DRAGONERA, MALLORCA

DRAGONERA. MALLORCA.

Su nombre evoca épicos relatos de princesas cautivas, castillos siniestros, maléficos hechiceros, gallardos espadachines y enormes dragones de escamas plateadas... nada más lejos de la realidad.

Sólo paisajes hermosísimos que duermen en un aura imperturbable de sosiego perpetuo nos esperan en calma en la isla de Dragonera.

Se puede acceder a este peñasco desgajado de Mallorca desde la preciosa localidad de San Telmo. Merece la pena el paseo sin prisas por este lugar encantador y de paso, comer en uno de los restaurantes que se asoman al mar. Las sardinas son especialmente sabrosas en toda Mallorca.

La travesía desde San Telmo nos llevará tan sólo unos diez minutos en barca; el coste de este breve trayecto nos costará 10 euros.

VISTAS DESDE UN ALTIPLANO EN DRAGONERA.

Una vez hayamos posado nuestros pies sobre esta isla solitaria podemos elegir entre 4 diferentes senderos de mínima dificultad para explorar Dragonera. Al igual que sucedía en Cabrera, también observaremos en este reserva natural protegida multitud de sargantanas cruzando nuestro camino como cohetes tele-dirigidos. Les gusta buscar los resquicios, ranuras y grietas entre las rocas.

Estas lagartijas de piel oscura, verdosa, azulada, colonizaron la isla mucho antes de que el Hombre hiciese su aparición. Aparte de estos esquivos vertebrados también nos acompañarán en nuestro periplo a pie numerosas gaviotas. Mucho más raro, tarea imposible diría yo, es toparse con algún ejemplar de halcón de Eleonora.

Esta bella rapaz llega a la isla de Dragonera en el mes de Abril y emigra a Madagascar en época estival.

HALCÓN DE ELEONORA.

La isla de Dragonera atesora en su regazo curiosas anécdotas, como las historias de contrabando acaecidas en Mallorca a mediados de los años 50. Durante la primera mitad del siglo XX los contrabandistas llegaban hasta Dragonera para esconder sus alijos de azúcar o tabaco para introducirlas clandestinamente en Mallorca.

En el apartado de curiosidades también nos encontramos en esa misma época con la aparición de las focas monje. Posteriormente el hombre las conminaría a buscar refugios más seguros y acabarían guareciéndose en el interior de algunas de las cuevas que descubrimos al aproximarnos a la isla, como por ejemplo la Cova des Vell Marí.

GAVIOTA EN LA ISLA DE DRAGONERA.

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