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jueves, 8 de julio de 2010

IBIZA, UNA ISLA IDÍLICA CON AMBIENTE HIPPIE. GLOBEDIA. 08-07-2010

PANORÁMICA DE IBIZA.

Probablemente Ibiza sea la excursión estrella de Baleares; una isla exógena, aunque cercana, que se asoma al Mediterráneo con aires de grandeza, ambiente hippie y encantadoras callejuelas angostas y empedradas que recuerdan a las islas griegas de Mikonos y Santorini.

En mi artículo matinal, dedicado por entero a Eivissa (Ibiza), trataré de abrirme paso entre siniestros nubarrones grisáceos para impregnar de luz esta isla idílica asociada a las playas, la marcha, el ambiente hippie y las discotecas.

Llego a Ibiza con el ánimo encogido y la frustración manando de cada poro de mi piel. La mañana se presenta ennegrecida, alicaída y taciturna como una plañidera envejecida. Insólitos enjambres de nubarrones apelmazados descargan millones de gotas de lluvia sobre la isla.

Este es un hecho inaudito, anecdótico y paradójico, me cuenta una simpática lugareña; una rareza sin parangón en una isla bendecida por el sol y unos índices de pluviosidad realmente discretos.

Mencionada esta curiosa singularidad sobre mi primera incursión en Ibiza comienzo mi crónica turística.

Pese al mal tiempo y las escasas probabilidades de mejoría me transformo en una careta de alegría y deambulo por Ibiza cámara y grabadora en mano.

De esta guisa pronto me topo con la sublime muralla de la ciudad, una impresionante fortaleza construida como un impresionante baluarte defensivo allá por el siglo XVI. Su estado de conservación es impecable y por ello se granjea Ibiza en el año 1999 el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

El interior da sensación de aplomo y seguridad; inquietante resulta contemplar el abundante arsenal de armas conservadas en un discreto almacén.

Callejeando por esta ciudad medieval de suelo empedrado y angostas callejuelas tengo la sensación de encontrarme en las islas griegas de Santorini y Mikonos, muy similares a Ibiza.

Parada obligatoria en la bonita catedral de Ibiza y Formentera; se trata de una original y pintoresca iglesia de estilos gótico y barroco con bellas imágenes de la Patrona de la ciudad, Ntra Sra de las Nieves.

CATEDRAL DE IBIZA Y FORMENTERA, NTRA. SRA. DE LAS NIEVES.

Ibiza es sin duda un lugar pintoresco, "callejeable", si se me permite esta invención literaria, con bellos rincones en cada callejuela, con sus casitas blancas y puertas, balcones, terracitas pintadas de colores llamativos: azules, verdes, fucsias, amarillos... definitívamente, Ibiza me recuerda mucho a mis paseos tranquilos por Mikonos y Santorini.

Me decepciona un poco, sin embargo, el afamado ambiente hippie de la ciudad, con sus hippies universales que uno puede encontrar en cualquier ciudad del mundo, y con sus tenderetes y típicos mercadillos que venden la misma mercancía que en cualquier otra parte del mundo, nada endémico ni sorprendente como la endémica sargantana balear.

En todo caso sí le da a Ibiza este movimiento hippie un cierto aire bohemio agradable.

El centro histórico de Ibiza merece la pena degustarlo en un ambiente mucho más soleado al que recuerdo yo, sin prisas.

Abandono la ciudad en el preciso instante en que las hordas de nubes invasoras deciden replegar sus filas para no volver jamás...

Llego así hasta la preciosa localidad de Portinatx, totalmente recomendable por sus preciosas panorámicas de su cala. La carretera es curvilínea pero el paisaje compensa cualquier conato de mareos.

Mi recomendación culinaria en esta localidad es acercarse hasta el precioso Bar-Restaurante Don Quijote. Menús totalmente asequibles, en torno a los 10 euros, comida riquísima, excelente trato en un local de claras reminiscencias andaluzas y moriscas, con decoración que emula los gustos andaluces por las fuentecitas con agua, los arcos de medio punto y las plantas pendiendo de maceteros o dispersas por todas partes.

PORTINATX

Durante el trayecto alrededor de Ibiza veremos en el camino las típicas casas payesas, con sus estructuras cuadradas y blancas. Son las tradicionales casas ibicencas de los primigenios campesinos, construidas a la vieja usanza.

Debo decir que me atrae especialmente de Ibiza ese carácter impoluto que reina en toda la isla, su impecable muralla y sus calles ordenadas, armoniosas, limpias...

Los amantes de la marcha, el bullicio, la juventud y el aire cargado de olores a comida rápida deben parar en San Antonio, la tercera localidad ibicenca más importante. Centro neurálgico de la diversión y el descontrol hasta ultimísimas horas de la mañana.

Mucho más apacible es sin duda la localidad de Santa Eularia, con su agradable y bonito paseo marítimo. Como contrapunto a la belleza de Ibiza mencionar la transgresora imagen de las montañas que bordean las calas totalmente anegadas de espantosas edificaciones que afean el panorama.

Esta desagradable estampa también la hallaremos en otras áreas de Mallorca, como en las inmediaciones a Andratx. Su precioso puerto queda deslucido por las vistas de sus colinas y montañas sinuosas invadidas por la codicia urbanística.

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