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jueves, 27 de mayo de 2010

Un fin de semana en Málaga: mucho más que pescaíto y playas. GLOBEDIA.COM 28-05-10

PLAYA DE LA MALAGUETA. MÁLAGA.

Málaga acoge a sus numerosos visitantes con una sonrisa en los labios y afecto sin artificios. A los pocos minutos de deambular por esta ciudad andaluza, me apercibí de que hay mucho más que disfrutar, aparte de las playas espaciosas de fina arena blanca y "pescaíto" en los chiringuitos frente a la horizontalidad añil del mar.

Un fin de semana es suficiente para degustar sin prisas los aperitivos, entrantes y platos fuertes con que nos agasaja esta bella ciudad. Mi primera parada dirige mis pasos a través de una de las principales arterias de la ciudad: la populosa y concurrida Alameda Principal.

El paisaje urbano nos da la bienvenida con numerosas tiendas, terrazas para combatir los sofocos del calor y las caminatas, y muchas callejuelas que se bifurcan en todas direcciones para formar un conglomerado un tanto laberíntico por donde discurre una multitud de visitantes.

En seguida reparo en el singular y atrayente Mercado de las Atarazanas. Llama la atención la pulcra disposición de los puestos de venta de pescado, está todo muy limpio, impecable en realidad. Domina el lugar de una manera casi impositiva una fantástica vidriera con escenas típicas de la región. Son preciosos los arcos laterales de estilo mudéjar.

Al pasear por el casco antiguo, uno no puede evitar levantar la mirada y toparse de bruces con las preciosas balconadas de las casas nobles, fachadas decoradas con blasones y filigrana, cenefas y esgrafiados.

Una parada interesante la encontramos en la calle San Juan, donde podemos detenernos a admirar la imponente iglesia de idéntico nombre. Si seguimos nuestro curso calmado por esta calle nos toparemos con la Plaza de San Ignacio, donde está la preciosa iglesia gótica del Sagrado Corazón. Desafortunadamente se encuentra en proceso de restauración y los numerosos andamios no dejan percibir su belleza en todo su esplendor.

Merece la pena callejear por el idílico y encantador Pasaje de Chinitas. Aquí encontraremos muchas terrazas para tomar algo en uno de los rincones más característicos de la ciudad, un lugar sin duda con personalidad propia.

Para quienes buscan el bullicio, el ambiente, la muchedumbre, deben dirigirse hacia la zona de la Plaza de la Constitución o la Plaza del Marqués de Larios, donde los transeúntes se convierten en un enjambre bullicioso en busca de cultura, gastronomía, compras, turismo...

Una mención especial, en un apartado privilegiado, pondré a la fabulosa y enorme catedral. Denominada popularmente "La Manquita",

CATEDRAL DE MÁLAGA, "LA MANQUITA". 1528, BAJO EL REINADO DE CARLOS I.

Se tardaron 4 siglos en su construcción. El interior es un templo que rezuma serenidad con sus ampulosas columnas, rematadas en elegantes capiteles con motivos florales y de la naturaleza propios del estilo Corintio. Las numerosas capillas laterales son fantásticas obras de arte que exhiben impresionantes retablos barrocos.

Una de mis favoritas tal vez sea la Capilla del Sagrado Corazón, una maravilla proviniente de Palencia y que data del siglo XVIII.

En todo caso, la más relevante es la Capilla de la Encarnación, dedicada a la virgen de idéntico nombre. Data del siglo XVIII y en ella podemos ver dos fantásticas tallas de los patrones de la ciudad, San Ciriaco y Santa Paula. Toda la capilla está construida en mármol.

Algunos de los artífices más sobresalientes en la construcción de esta monumental catedral fueron Diego de Siloé, Pedro de Mena, Pedro Díez de Palacios o Andrés de Vandelvira. Se comienza a construir en el año 1527 sobre los cimientos de la antigua Mezquita de Aljama.

El material empleado en esta catedral, la piedra, el mármol, provenía de las canteras de Nerja. Sin embargo, la madera, caoba, empleada en la construcción de la catedral, obra de Juan de la Órden, proviene de Cuba.

Los órganos que vemos en el descomunal y fantástico coro, de estilo gótico francés o rococó, tienen nada menos que 4485 tubos.

Volvemos al bullicio de la ciudad y en la Alameda Principal nos llama la atención una estatua erigida en honor al novelista Hans Christian Andersen, quién vivió en Málaga un tiempo y afirmó no haberse sentido tan a gusto en ninguna otra ciudad del mundo.

También hallaremos en este paseo una singular estatua en la que vemos a un hombre portando dos cestos. Es el cenachero, figura del tradicional comerciante de pescado, quién portaba en estos cestos los pescados para vender.

ESTATUA DEL CENACHERO, TRADICIONAL VENDEDOR DE PESCADO.

Las panorámicas del puerto no son deslumbrantes ni mucho menos, pero es interesante reparar en el antiguo faro del año 1817 bautizado como "La farola".

Una breve mención a la playa de "La Malagueta". Es bonita, con cálida y fina arena y un buen numero de palmeritas donde buscar cobijo del impío sol. También es amplia la oferta de chiringuitos donde comer frente a las olas del mar. Mi recomendación va en este caso para el chiringuito de "La Jabega". Muy buen trato y un pescaíto delicioso, especialmente las sardinas, cuyo sabor es inolvidable.

Málaga, o Málata, como se la denominaba en la antigüedad, posee una población aproximada de 600.000 habitantes y aspira a convertirse en Capital Mundial de la Cultura en el año 2016. Por estas tierras asociadas a las playas y el pescaíto pasaron en su día vándalos, fenicios, griegos, romanos, visigodos...

Su puerto es el segundo más antiguo de España y tiene más de 3000 años de antigüedad...

Una visita imprescindible en Málaga es la subida al cerro de Gibralfaro, donde podemos deleitarnos con la fantástica Alcazaba, una ciudadela-fortaleza musulmana del siglo XI. Desde estas alturas se obtiene una buena panorámica de la ciudad y el puerto marítimo. Patios con arcadas de estilo mudéjar que evoca la arquitéctura de la famosa Alhambra granadina, aunque en una versión mucho menos impactante.

ALCAZABA DE MÁLAGA.

Como bien es sabido, en esta ciudad nació Picasso. En la Plaza de la Merced hallaremos una placa conmemorativa que nos indica el hogar donde nació y vivió el pintor. Se puede visitar el Palacio de Buenavista, actualmente sala de exposiciones que acoge algunas obras de Picasso.

Si tomamos el típico autobús turístico podremos recorrer la ciudad, y de paso, aprender un poco de su historia por medio de unos audífonos que van explicándonos cada uno de los monumentos o lugares de interés que pasan ante nuestros ojos.

Es interesante pasear por la calle Alcazabilla, a los pies del modesto anfiteatro y el cerro de Gibralfaro. Es una típica estampa de la ciudad el "Cristo de los faroles". Podemos ver la cruz del Cristo de los faroles en la Plaza de San Juan de Dios, y de paso alucinar con la fantástica iglesia barroca de Los Mártires, una maravilla que auna a la perfección el barroco y el rococó más recargado.

Otro punto curioso de la ciudad, para quienes siempre quieren ir más lejos, es el cementerio inglés, en la zona de la Corocha. En esta área de la ciudad están las casas nobles de familias inglesas pudientes. Muy bonito, aunque algo alejado, es el Santuario de la Victoria. Preciosa ornamentación interior, merece la pena.

En cuanto a las tapas, salir a tomar algo, es imprescindible visitar y relajarse tranquilamente en la encantadora taberna o bodega "El Pimpi", curioso nombre este que hace referencia a los antiguos guías turísticos de la ciudad.

Por el Bar "El Pimpi" han pasado y dejado su firma impresa en una sala discreta repleta de toneles personalidades como Tony Blair, Federico Luppi, Gala, Lola Flores, Maribel Verdú, Ana Duato, Antonio Banderas y Melannie Griffith o la Duquesa de Alba entre muchos otros...

BODEGA "EL PIMPI".

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